Ajeno a todo esto, los tripulantes del Estrella Polar estaban desayunando. Eran ya las ocho de la mañana…la hora para que todos estuvieran despiertos, todos excepto Julia, Ricardo, Ulises, Julián y Gamboa. Habían pasado toda la noche, intentando hacer que Roberto (alias Burbuja) hablase pero no había manera; unas veces se hacía el despistado, y otras mentía (según la doctora Wilson y por consiguiente, Julián)
-Te lo repito por última vez, Roberto.-insistió el capitán por enésima vez.-Dinos por qué nos has traicionado, tantos años trabajando para nosotros ¿Para qué luego nos traiciones? ¿Qué te han dado ellos?-añadió, casi ya perdiendo los estribos.
-¿Y si no le contesto, Ricardo? ¿Qué me hará, me matará?-Roberto preguntó burlándose de él, sabiendo que el capitán jamás acabaría con su vida.
-No, él no pero yo sí.-Ulises se había ido por un momento pero volvió con un desfilabrador.-Estoy muy loco, no juegues con nosotros o acabarás muerto antes de que lleguemos a tierra.-lo amenazó, cogiéndole de la camisa.
-Uhh, tan poco hace falta ponerse así eh.-bromeó Roberto.-Está bien, no sé qué ha pasado para que se pongan así pero yo no soy el traidor que yo sepa. Yo jamás os traicionaría…vale, trabajé tiempo muy atrás con los del Proyecto de Alejandría pero cuando decidí que ésa no era vida, me fui. Estuvieron a punto de matarme, fingí que no me acordaba de nada...-al ver que se complicaba la cosa, decidió hablar pero fue interrumpido por Ricardo.
-Hasta el día de hoy te consideraba como un amigo, ¿por qué lo hiciste?
-Ricardo, yo no he escrito esa carta. Van a por Julia, ¿no te das cuenta? Quieren tenerla en el submarino, y claro como sospechan que no va a ser fácil, quieren matarla.-les sugirió Roberto.
-¡¡Y QUE SE ATREVAN!!-gritó Ricardo en un arrebato, defendiendo su amor.-Ni la matarán ni la volverán a secuestrar porque ahí respondo, entonces…sino eres tú, ¿quién es?-se estaba volviendo loco, estaban como al principio.
-Ni idea pero yo no me fiaría de Gamboa, esconde algo.-Julián y Ulises le ayudaron a levantarse del suelo.-Enamorado de alguien como Julia no puede traer nada bueno, sino lo ha hecho ahora puede que muy pronto recibamos algo no muy agradable por parte de él.-dicho esto se fue a su camarote.
****
Tres horas después…
Julia estaba en la ducha, cuando llamaron a la puerta de su camarote. Cogió su albornoz rosa y abrió la puerta de su camarote. Su sorpresa fue mayor cuando vio a su novio:
-Ricardo, ¿pasa algo?
-No…bueno sí, pero lo principal es encontrarte en buen estado, que estás bien.-el capitán estaba preocupado, la doctora le hizo pasar.
-No me mientas Ricardo, a ti te pasa algo.Mirate la cara que traes, no has dormido ni tres horas. Desde que me secuestraron no has hecho otra cosa que preocuparte por mí.-estaba preocupada por él, le quería tanto que no quería perderle y haría todo lo que fuese posible para que estuviese bien.
-Ya lo sé, princesa pero hay una cosa que podrías hacer por mí: múdate a mi camarote.-se lo pidió.
-¿Qué?¿He oído bien?-ésa fue su primera reacción, haber soñado despierta pero enseguida se dio cuenta que no había perdido la cordura.-Pero Ricardo, llevamos muy poco tiempo juntos ni que se fuese a acabar el mundo…bueno, rectifico…pero lo que quiero decir es que…no sé, no nos conocemos tan bien, ¿no?-añadió, poniéndose nerviosa.
-Vamos a ver, Julia ¿tú quieres que esté bien, no? Pues ésa es la única manera que hay para que los dos estemos bien. Pensé muy bien lo que Roberto nos dijo, y no veo tan descabellada la idea ehh.Pueden hacerte daño, y entonces no estaré ahí para protegerte.-según lo que decía su novio, no lo veía con malos ojos.En parte tenía razón
Mostrando entradas con la etiqueta Fics. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Fics. Mostrar todas las entradas
lunes, 16 de abril de 2012
Rol Parte CIII (Por Ele)
domingo, 15 de abril de 2012
Rol Parte CII (Por Silvia)
En cubierta una mujer miraba al horizonte mientras por sus mejillas las frías lágrimas le recorrían el rostro, todo había sido en vano, de que servía estar en el Estrella Polar, rodeada de los suyos si….su mano derecha permanecía cerrada en un puño conteniendo la ira, con la izquierda arrugaba un trozo de papel a la vez que dejaba a este deslizarse hasta caer al mar.
-¿Qué haces aquí tan sola y tan temprano princesa? – abrazándola por la espalda
Sus manos ásperas la sacaron de sus pensamientos y permitieron mirarle con los ojos llorosos pero pronunciando una triste sonrisa.
-He recibido una nota Ricardo. Lo han matado, y el papel lo deja muy claro, si no colaboró nos matarán uno a uno.
-¿Quién te ha dado esa nota? – alterándose.
-Estaba en mi habitación cuando entré, está claro que alguien colabora con ellos.
-Y los dos sabemos quien es.
-No, él no es, estoy segura, daría la vida por mí.
-Si tan segura estás de que Gamboa no es amor… en este barco solo hay otra persona que sabe tanto del proyecto.
-¿Crees que Burbuja..? Sería demasiado obvio.
-No si creen que vas a ir a por Gamboa, es el plan perfecto. Tú me lo cuentas, y yo acuso equívocamente a Gamboa.
-Pues esta vez iremos por delante. Burbuja va a contárnoslo todo, nos ha traicionado. La muerte de Víctor no será en vano.
Velozmente, sin tiempo que perder, Ricardo buscó a Ulises y De la Cuadra y les contó todo, debían actuar ya, y tenían un plan.
Horas después…..
-Hombre Burbuja, ¿estás dando de comer a los peces? – sacando un habano de la chaqueta y encendiéndolo.
-Salomé dice que quiere sardinas y arenques para desayunar, pero hoy están triste y no vienen.
-Ya… Roberto estamos solos, no tienes porque hacer de tonto conmigo – acercándosele hasta echarle el humo en la cara.
-Si, tienes razón – dejado su pose de idiota y poniéndose serio - ¿pasó algo Julián?
-Julia ha recibido una carta, Víctor ha muerto.
-Vaya, pero era de esperar.
-El problema es que esa carta es de alguien de dentro, tenemos un traidor.
-Entonces no lo pensemos más, ha sido Gamboa seguro.
-No hijo, está vez el Gambas es inocente, digamos que ha sido mas bien un pulpo…
-No imagino quien.
-Pues yo creo que si ¡hijo de puta!
De repente Ulises apareció por detrás y golpeó a Burbuja hasta dejarle inconsciente.
-Papá, ¡dile a Salomé que he cazado un pulpo!
-Anda déjate de bobadas y ayúdame a llevarle a las bodegas, Julia y Ricardo nos están esperando. Es mejor que la tripulación no se entere, no vamos a alarmarles por nada.
En las bodegas….
-Si que tardan en traerle…
-Es un hombre de edad media, supongo que cueste trasportarle por todo el barco, sin hacer ruido para evitar ser vistos, entre solo dos hombres, contando que uno tiene 20 años y el otro ya 50…
-Que haría yo sin mi doctora - besándola cuando..
-Menos besos y más manos, que el jodido pesa – De la cuadra sin soltar el puro de la boca.
-Y más si uno de los transportistas está fumando en horas de trabajo.
-Ricardo déjate de chorradas y ayuda a mi hijo ¡que a mi me duelen los riñones!
-¿Ha dicho algo o se ha hecho el despistado? – pregunta la doctora.
-Nada, decía que seguramente había sido Gamboa.
-¿Qué hace que no está aquí?
-No se me ha ocurrido despertarle, ya se lo diremos luego.
En el camarote de Gamboa…
-Te lo diré otra vez, o te cambias de bando o acabarás como el pobre Víctor – propinándole otro puñetazo en el estómago - ¿queda claro?
-Yo estoy con vosotros, ¡ya lo sabes!
-No Ernesto, a mi me parece que te tomaste demasiado en serio el trabajo de facilitador pero no has sido capaz de controlar a Wilson, que era tu principal tarea – dándole una patada en sus partes nobles - La necesitamos, y si no quieres ver rodar tu cabeza ¡ya estás trayéndonosla!
-Pero el capitán y toda la tripulación…
-¿Qué son 40 muertos más para la humanidad Ernesto?, ¡NADA! – riéndose maléficamente y saliendo del camarote.
-¿Qué haces aquí tan sola y tan temprano princesa? – abrazándola por la espalda
Sus manos ásperas la sacaron de sus pensamientos y permitieron mirarle con los ojos llorosos pero pronunciando una triste sonrisa.
-He recibido una nota Ricardo. Lo han matado, y el papel lo deja muy claro, si no colaboró nos matarán uno a uno.
-¿Quién te ha dado esa nota? – alterándose.
-Estaba en mi habitación cuando entré, está claro que alguien colabora con ellos.
-Y los dos sabemos quien es.
-No, él no es, estoy segura, daría la vida por mí.
-Si tan segura estás de que Gamboa no es amor… en este barco solo hay otra persona que sabe tanto del proyecto.
-¿Crees que Burbuja..? Sería demasiado obvio.
-No si creen que vas a ir a por Gamboa, es el plan perfecto. Tú me lo cuentas, y yo acuso equívocamente a Gamboa.
-Pues esta vez iremos por delante. Burbuja va a contárnoslo todo, nos ha traicionado. La muerte de Víctor no será en vano.
Velozmente, sin tiempo que perder, Ricardo buscó a Ulises y De la Cuadra y les contó todo, debían actuar ya, y tenían un plan.
Horas después…..
-Hombre Burbuja, ¿estás dando de comer a los peces? – sacando un habano de la chaqueta y encendiéndolo.
-Salomé dice que quiere sardinas y arenques para desayunar, pero hoy están triste y no vienen.
-Ya… Roberto estamos solos, no tienes porque hacer de tonto conmigo – acercándosele hasta echarle el humo en la cara.
-Si, tienes razón – dejado su pose de idiota y poniéndose serio - ¿pasó algo Julián?
-Julia ha recibido una carta, Víctor ha muerto.
-Vaya, pero era de esperar.
-El problema es que esa carta es de alguien de dentro, tenemos un traidor.
-Entonces no lo pensemos más, ha sido Gamboa seguro.
-No hijo, está vez el Gambas es inocente, digamos que ha sido mas bien un pulpo…
-No imagino quien.
-Pues yo creo que si ¡hijo de puta!
De repente Ulises apareció por detrás y golpeó a Burbuja hasta dejarle inconsciente.
-Papá, ¡dile a Salomé que he cazado un pulpo!
-Anda déjate de bobadas y ayúdame a llevarle a las bodegas, Julia y Ricardo nos están esperando. Es mejor que la tripulación no se entere, no vamos a alarmarles por nada.
En las bodegas….
-Si que tardan en traerle…
-Es un hombre de edad media, supongo que cueste trasportarle por todo el barco, sin hacer ruido para evitar ser vistos, entre solo dos hombres, contando que uno tiene 20 años y el otro ya 50…
-Que haría yo sin mi doctora - besándola cuando..
-Menos besos y más manos, que el jodido pesa – De la cuadra sin soltar el puro de la boca.
-Y más si uno de los transportistas está fumando en horas de trabajo.
-Ricardo déjate de chorradas y ayuda a mi hijo ¡que a mi me duelen los riñones!
-¿Ha dicho algo o se ha hecho el despistado? – pregunta la doctora.
-Nada, decía que seguramente había sido Gamboa.
-¿Qué hace que no está aquí?
-No se me ha ocurrido despertarle, ya se lo diremos luego.
En el camarote de Gamboa…
-Te lo diré otra vez, o te cambias de bando o acabarás como el pobre Víctor – propinándole otro puñetazo en el estómago - ¿queda claro?
-Yo estoy con vosotros, ¡ya lo sabes!
-No Ernesto, a mi me parece que te tomaste demasiado en serio el trabajo de facilitador pero no has sido capaz de controlar a Wilson, que era tu principal tarea – dándole una patada en sus partes nobles - La necesitamos, y si no quieres ver rodar tu cabeza ¡ya estás trayéndonosla!
-Pero el capitán y toda la tripulación…
-¿Qué son 40 muertos más para la humanidad Ernesto?, ¡NADA! – riéndose maléficamente y saliendo del camarote.
viernes, 13 de abril de 2012
Rol Parte CI (Por Lidia 2)
Julia aun no podía creer que estuviera de vuelta, sin duda las ultimas horas habían sido un calvario para ella, y a pesar de las torturas, las amenazas y los intentos de asesinato, de los que había sido víctima, todo aquello había dejado de cobrar importancia, estaba en casa, en el lugar al que por fin podía llamar hogar, y lo mas importante, había recuperado a su familia, y por encima de todas las cosas, había recuperado a su verdadero amor, Ricardo Montero.
La tripulación salio a cubierta tan pronto como divisaron la lancha, sin duda, el regreso de Julia era un gran motivo para celebrar en el Estrella, y es que todos la habían echado mucho en falta, sin duda, Julia, era la única persona del Estrella que con una sonrisa podía encandilar a todo el mundo antes de desayunar, y aunque el comienzo hubiera sido difícil para todos, realmente se habían convertido en una familia. No es de extrañar, por tanto, que los tripulantes de aquella pequeña embarcación se vieran vitoreados en cuanto tocaron la cubierta del velero.
Sin embargo, Julia se encontraba muy lejos de allí, en ese instante, su mente no podía dejar de pensar en Víctor, contra todo pronostico se había arriesgado por ella, le había salvado la vida y ella lo había dejado allí tirado, de no ser porque Ricardo le había prometido que lo rescatarían, ya hubiera dado ella misma la vuelta, pero si de algo estaba segura, era de que Ricardo Montero no prometía sin estar seguro de que podría cumplirlo. Lo que ninguno se esperaba, es que quizás tuvieran menos tiempo del esperado, y es que a unas cuantas millas de allí, Víctor, recibía el precio de ayudar a escapar al inocente, y que él, hubiera demostrado tener sentimientos, no significaba que Tom o el resto de integrantes de la corporación fueran a ser igual de compasivos.
-¡Víctor!-Gritaba un histérico Tom que entraba en la habitación con el pelo aún mojado por la incesante búsqueda de Julia que había llevado a cabo.-No hemos encontrado a Julia.-
Víctor en ese preciso instante trago saliva aliviado al comprender que Julia había logrado escapar y que al fin tendría la oportunidad de ser feliz.
-Te vas a arrepentir de esto.-Le aseguró al tiempo que algunas de las personas mas retorcidas que había a bordo de la embarcación entraban en la estancia, y no con intención de darle los buenos días.-
Julia seguía tumbada en la misma posición que hacia horas, no podía dejar de pensar en lo que Víctor había hecho por ella, a su lado, Ricardo no paraba de reflexionar sobre como ayudar al hombre que le había devuelto la fe en Dios, mientras reflexionaba, sus brazos protectores se posaban en los hombros de Julia, a los que ofrecían un abrazo silencioso, pero que mostraban todos los sentimientos que en su corazón albergaba por ella.
-Julia, no se me ocurre nada.-Dijo un abatido capitán.-
-Ricardo, tenemos que pensar en algo.-Le contesto una susurrante doctora.-
-Te prometo que lo salvaremos y lo traeremos de vuelta al Estrella.-Volvió a confirmar el capitán.-Si te lo he prometido es porque se que es importante para ti, y yo te amo con todo mi ser Julia, y seria capaz de bajarte las estrellas del cielo si eso te hiciera feliz.-
-Yo también te amo Ricardo, con todo mi corazón.-Y se inclino dulcemente para besarlo, volver a notar el contacto con sus labios le producían un millar de sentimientos reencontrados que durante el tiempo que habían permanecido separados había temido perder para siempre.-Gracias por ser mi héroe.-
-Nunca dejaría sufrir a mi princesa.-
-¿Que haremos ahora?-Dijo una voz con un fuerte acento a su interlocutor
-No os preocupéis, es hora de que entre en acción, nadie sospecha de mi, además desde el barco será mas fácil controlar todos sus movimientos, os aseguro que Julia se entregará sola, en el fondo su mayor debilidad es el amor, y siempre lo ha sido, es demasiado sentimental, nunca fue capaz de dejar a un lado los sentimientos y eso siempre fue un problema para nosotros, os aseguro que en cuanto vea el sufrimiento de aquellos a los que ama se entregará, y entonces colaborará, el Proyecto Alejandría seguirá adelante por encima de quien sea.-Y tras colgar el teléfono se permitió a si mismo un pequeño momento de regodeo pensando en la brillante idea que acaba de tener, complicada de ejecutar, sin duda, pero ofrecería grandes resultados, y por encima de todo, haría sufrir a la señorita Wilson como nunca antes lo había hecho. Y si algo tenía claro a estas alturas es que su dolor, era su felicidad.-
La tripulación salio a cubierta tan pronto como divisaron la lancha, sin duda, el regreso de Julia era un gran motivo para celebrar en el Estrella, y es que todos la habían echado mucho en falta, sin duda, Julia, era la única persona del Estrella que con una sonrisa podía encandilar a todo el mundo antes de desayunar, y aunque el comienzo hubiera sido difícil para todos, realmente se habían convertido en una familia. No es de extrañar, por tanto, que los tripulantes de aquella pequeña embarcación se vieran vitoreados en cuanto tocaron la cubierta del velero.
Sin embargo, Julia se encontraba muy lejos de allí, en ese instante, su mente no podía dejar de pensar en Víctor, contra todo pronostico se había arriesgado por ella, le había salvado la vida y ella lo había dejado allí tirado, de no ser porque Ricardo le había prometido que lo rescatarían, ya hubiera dado ella misma la vuelta, pero si de algo estaba segura, era de que Ricardo Montero no prometía sin estar seguro de que podría cumplirlo. Lo que ninguno se esperaba, es que quizás tuvieran menos tiempo del esperado, y es que a unas cuantas millas de allí, Víctor, recibía el precio de ayudar a escapar al inocente, y que él, hubiera demostrado tener sentimientos, no significaba que Tom o el resto de integrantes de la corporación fueran a ser igual de compasivos.
-¡Víctor!-Gritaba un histérico Tom que entraba en la habitación con el pelo aún mojado por la incesante búsqueda de Julia que había llevado a cabo.-No hemos encontrado a Julia.-
Víctor en ese preciso instante trago saliva aliviado al comprender que Julia había logrado escapar y que al fin tendría la oportunidad de ser feliz.
-Te vas a arrepentir de esto.-Le aseguró al tiempo que algunas de las personas mas retorcidas que había a bordo de la embarcación entraban en la estancia, y no con intención de darle los buenos días.-
Julia seguía tumbada en la misma posición que hacia horas, no podía dejar de pensar en lo que Víctor había hecho por ella, a su lado, Ricardo no paraba de reflexionar sobre como ayudar al hombre que le había devuelto la fe en Dios, mientras reflexionaba, sus brazos protectores se posaban en los hombros de Julia, a los que ofrecían un abrazo silencioso, pero que mostraban todos los sentimientos que en su corazón albergaba por ella.
-Julia, no se me ocurre nada.-Dijo un abatido capitán.-
-Ricardo, tenemos que pensar en algo.-Le contesto una susurrante doctora.-
-Te prometo que lo salvaremos y lo traeremos de vuelta al Estrella.-Volvió a confirmar el capitán.-Si te lo he prometido es porque se que es importante para ti, y yo te amo con todo mi ser Julia, y seria capaz de bajarte las estrellas del cielo si eso te hiciera feliz.-
-Yo también te amo Ricardo, con todo mi corazón.-Y se inclino dulcemente para besarlo, volver a notar el contacto con sus labios le producían un millar de sentimientos reencontrados que durante el tiempo que habían permanecido separados había temido perder para siempre.-Gracias por ser mi héroe.-
-Nunca dejaría sufrir a mi princesa.-
-¿Que haremos ahora?-Dijo una voz con un fuerte acento a su interlocutor
-No os preocupéis, es hora de que entre en acción, nadie sospecha de mi, además desde el barco será mas fácil controlar todos sus movimientos, os aseguro que Julia se entregará sola, en el fondo su mayor debilidad es el amor, y siempre lo ha sido, es demasiado sentimental, nunca fue capaz de dejar a un lado los sentimientos y eso siempre fue un problema para nosotros, os aseguro que en cuanto vea el sufrimiento de aquellos a los que ama se entregará, y entonces colaborará, el Proyecto Alejandría seguirá adelante por encima de quien sea.-Y tras colgar el teléfono se permitió a si mismo un pequeño momento de regodeo pensando en la brillante idea que acaba de tener, complicada de ejecutar, sin duda, pero ofrecería grandes resultados, y por encima de todo, haría sufrir a la señorita Wilson como nunca antes lo había hecho. Y si algo tenía claro a estas alturas es que su dolor, era su felicidad.-
sábado, 7 de abril de 2012
Rol, Parte C (Por Noemi)
La sonora alarma continuaba emitiendo sonido. Víctor se encargó de traladar a Philippe hasta dentro de la nave y llevarlo a unos de los cuartos, donde guardaban material confidencial.
Víctor suspiró, después de dejar el cuerpo desmayado de Philippe. Lo que más le hubiera apetecido en el mundo era irse con Julia y los demás, porque sabía que eran una familía, una familía de verdad, que cuando uno tenía un problema, el problema se hacía de todos e intentaban solucionarlo.
En todos los años que llevaba Víctor con el proyecto, no había notado ni el más mínimo cariño por parte de sus jefes. El único aprecio que tenía era el de Julia y Philippe, porque cuando todavía eran pareja, quedaban de vez en cuando para tomar unas copas.
Víctor salió apresuradamente para apagar la alarma, aunque ya era demasiado tarde, cuando llegó al botón, se dio de frente contra Tom.
-¿Qué haces Víctor? -protestó Tom cortándole el paso
-Iba a apagar la alarma, he revisado y no hay ningún peligro...debe ser un fallo técnico.
Sin decir más, Tom le propinó un enorme puñetazo en el abdomen, que lo dejó en el suelo y seguidamente, decenas de patadas sobre la misma zona.
-¿Qué te crees que me chupo el dedo? ¡JULIA NO ESTÁ!
-¿Y yo que culpa tengo?
Tom sonrió maliciosamente
-Vamos Víctor, sabes perfectamente que el jefe te había ordenado matarla, ¿y tú que hiciste? , aprovechas que eran las 5:00 y liberarla cuando el submarino saliera a la superficie. -mientras decía esto, Tom reflexionó.
Un momento, si acaba de salir, Julia no puede nadar tan rápido, ¡aún ha posibilidades!, avisaré a Philippe y tú, te quedas con el jefe.
Víctor sujetó la pierna de Tom.
-Tú no te vas a ningún sitio
Tom se volvió bruscamente y le propinó otra patada, pero esta vez, en la boca, lo que provocó una fuerte hemorragia en la nariz y como consiguiente, el desmayo de Víctor.
Víctor sabía que había llegado su hora. Cuando despertara, estaría todo perdido, pero al menos, tendría el recuerdo de haber salvado más que a una persona, a una gran familia.
Julia permanecia abrazada fuertemente al torso de Ricardo. No se había separado ni un milímetro desde que lo había visto, pues creía firmemente que jamás le volvería a ver, y lo más importante, que jamás haría todas las cosas que le faltaban por hacer juntos y en familia.
Gamboa contemplaba la escena desde el otro lado de la lancha, con cara de pocos amigos.
A pesar de que Ricardo lo habia percibido, hizo caso omiso de Gamboa y de todos los hombres que le acompañaban, le apartó delicadamente el pelo del rostro de la doctora y le besó en la frente.
-No sabes cuánto miedo he pasado Ricardo...-pronunció Julia sollozando
-shhhh-respondió Ricardo colocandole el dedo índice sobre los labios- ya ha pasado todo...cariño
Julia volvió a abrazar a Ricardo.
-¿Y Víctor? Víctor se ha jugad...perdón, se está jugando la vida por mí...tenemos que hacer algo...no lo podemos dejar ahí...volvamos por favor!
-Julia, el submarino ya se ha sumergido, pero te prometo, que está noche no dormiré, para idear un plan para traerlo al Estrella....le tengo que agradecer muchas cosas.
Julia miró emocionada a Ricardo y sin decir nada más, se acercó y besó sus dulces labios lentamente, disfrutando de cada milésima de segundo que había perdido anteriormente.
Ricardo rodeó con sus brazos la cintura de Julia, y le correspondió el beso, siguiéndolo con múltiples caricias correspondidas por una Julia, que se sentía la mujer más afortunada del mundo en esos momentos.
Las luces del Estrella Polar se veían en el horizonte de nuevo...
Víctor suspiró, después de dejar el cuerpo desmayado de Philippe. Lo que más le hubiera apetecido en el mundo era irse con Julia y los demás, porque sabía que eran una familía, una familía de verdad, que cuando uno tenía un problema, el problema se hacía de todos e intentaban solucionarlo.
En todos los años que llevaba Víctor con el proyecto, no había notado ni el más mínimo cariño por parte de sus jefes. El único aprecio que tenía era el de Julia y Philippe, porque cuando todavía eran pareja, quedaban de vez en cuando para tomar unas copas.
Víctor salió apresuradamente para apagar la alarma, aunque ya era demasiado tarde, cuando llegó al botón, se dio de frente contra Tom.
-¿Qué haces Víctor? -protestó Tom cortándole el paso
-Iba a apagar la alarma, he revisado y no hay ningún peligro...debe ser un fallo técnico.
Sin decir más, Tom le propinó un enorme puñetazo en el abdomen, que lo dejó en el suelo y seguidamente, decenas de patadas sobre la misma zona.
-¿Qué te crees que me chupo el dedo? ¡JULIA NO ESTÁ!
-¿Y yo que culpa tengo?
Tom sonrió maliciosamente
-Vamos Víctor, sabes perfectamente que el jefe te había ordenado matarla, ¿y tú que hiciste? , aprovechas que eran las 5:00 y liberarla cuando el submarino saliera a la superficie. -mientras decía esto, Tom reflexionó.
Un momento, si acaba de salir, Julia no puede nadar tan rápido, ¡aún ha posibilidades!, avisaré a Philippe y tú, te quedas con el jefe.
Víctor sujetó la pierna de Tom.
-Tú no te vas a ningún sitio
Tom se volvió bruscamente y le propinó otra patada, pero esta vez, en la boca, lo que provocó una fuerte hemorragia en la nariz y como consiguiente, el desmayo de Víctor.
Víctor sabía que había llegado su hora. Cuando despertara, estaría todo perdido, pero al menos, tendría el recuerdo de haber salvado más que a una persona, a una gran familia.
Julia permanecia abrazada fuertemente al torso de Ricardo. No se había separado ni un milímetro desde que lo había visto, pues creía firmemente que jamás le volvería a ver, y lo más importante, que jamás haría todas las cosas que le faltaban por hacer juntos y en familia.
Gamboa contemplaba la escena desde el otro lado de la lancha, con cara de pocos amigos.
A pesar de que Ricardo lo habia percibido, hizo caso omiso de Gamboa y de todos los hombres que le acompañaban, le apartó delicadamente el pelo del rostro de la doctora y le besó en la frente.
-No sabes cuánto miedo he pasado Ricardo...-pronunció Julia sollozando
-shhhh-respondió Ricardo colocandole el dedo índice sobre los labios- ya ha pasado todo...cariño
Julia volvió a abrazar a Ricardo.
-¿Y Víctor? Víctor se ha jugad...perdón, se está jugando la vida por mí...tenemos que hacer algo...no lo podemos dejar ahí...volvamos por favor!
-Julia, el submarino ya se ha sumergido, pero te prometo, que está noche no dormiré, para idear un plan para traerlo al Estrella....le tengo que agradecer muchas cosas.
Julia miró emocionada a Ricardo y sin decir nada más, se acercó y besó sus dulces labios lentamente, disfrutando de cada milésima de segundo que había perdido anteriormente.
Ricardo rodeó con sus brazos la cintura de Julia, y le correspondió el beso, siguiéndolo con múltiples caricias correspondidas por una Julia, que se sentía la mujer más afortunada del mundo en esos momentos.
Las luces del Estrella Polar se veían en el horizonte de nuevo...
domingo, 18 de marzo de 2012
Rol, Parte XCIX (Por Roberto)
La cara de Julia Wilson reflejaba el terrible sufrimiento al que estaba siendo sometida, con toques eléctricos Tom, intentaba inútilmente que la doctora les diese información.
Ojerosa y con los labios secos, Julia soportaba estoicamente poniendo en su pensamiento lo que más amaba, a Ricardo Montero; su sola imagen, el solo recuerdo de su sonrisa, le das daba el valor que necesitaba para mantenerse firme en su silencio.
Víctor la observaba desde un ojo de buey, no comprendía porque Julia prefería ser torturada en vez de hablar. Había algo fascinante en esa actitud de la doctora Wilson que a Víctor le llamaba la atención. ¿En verdad Julia estaba tan enamorada del capitán del Estrella Polar, como para darles la espalda a ellos, corriendo incluso el riesgo de morir?
Lentamente y arrastrando un poco los pies, Víctor entró en la estancia e hizo una señal al hombre que se afanaba en torturar a Julia, el hombre cesó de hacerlo y salió dejando a su víctima y a su jefe a solas.
- ¿Sigues sin querer hablar? – Víctor la miró con un tristeza repentina – dame algo Julia – le pidió de pronto – dame algo que me permita salvarte la vida. – Víctor la miró fijamente, en sus ojos Julia pudo distinguir una súplica. Él no quería matarla, a Julia le quedó claro en ese momento y una pequeña esperanza se iluminó en su corazón.
- ¿Y qué te doy? – Preguntó ella humedeciéndose los labios – ¿qué tienes Víctor? ¿Tienes algo por lo que luchar? ¿Algo tuyo? – le cuestionó con celeridad. El joven entrecerró los ojos – Ya no hay mundo, ya no hay nada de lo que teníamos; solo es el hoy, no hay pasado y el futuro nunca antes fue tan incierto.
- ¿Y tú? ¿Qué tienes tú? – Le reviró con brusquedad – Yo tengo a la compañía, si hay una mínima posibilidad de sobrevivir es con ellos – afirmó mirándola con fijeza.
- Yo tengo una familia – respondió ella con sencillez – Un hombre al que amo y que me ama, unas hijas que no son mías pero como si lo fueran; amigos que darían su vida por mí, del mismo modo que yo la daría por ellos. – Víctor se quedó en silencio, sopesando lo que Julia le decía. – ¿Y tú? ¿Crees que alguno de “tus amigos”, daría la vida por ti? – El hombre la miró durante un largo rato.
Víctor había sido testigo mudo en ocasiones innumerables de lo que hacía la Compañía cuando alguien ya no le era de utilidad. En el fondo tuvo que reconocer que Julia tenía razón, ella poseía por lo menos la amistad de gente a su alrededor que luchaba por lo mismo. Eran una familia.
Lentamente se giró y se dirigió a la puerta, la miró de nuevo sin emitir palabra alguna y después salió. Julia cerró loso ojos con fuerza, la poca que le quedaba ya. Sabía que iba a morir.
-- Este plan es descabellado - dijo Julián, mirando las anotaciones que Gamboa le había dado a Ricardo - tan pronto como nos acerquemos al submarino nos detectarán con el radar.
- Eso no pasará – se defendió Gamboa – Ramiro ha preparado un sistema en unos artefactos para que no nos capte el radar durante un tiempo.
- Una hora – informó Ramiro – tenéis una hora para hacerlo.
- Saldremos a las 400 – os quiero a todos listos en cubierta – informó el capitán – Ulises, Gamboa, Palomares y yo iremos al submarino – Ricardo les miró – los demás se quedan a vigilar y a cuidarnos las espaldas.
Media hora más tarde de la hora señalada, el capitán Montero y sus acompañantes se dejaron caer en las oscuras y profundas aguas del mar, buscando desesperadamente la manera de salvar a Julia. Los demás habían tomado sus lugares en cubierta para estar al pendiente de lo que pudiera pasar.
Sabían que era arriesgado y que más de uno podía morir, pero descartaron ese pensamiento, con la férrea voluntad de salvarla, Julia era para todos, una parte muy importante de esa familia que habían construido en este nuevo mundo.
Víctor meditaba lo sucedido con Julia, le preocupaba la decisión que habían tomado sus superiores, conocía a Julia y sabía que no diría más. No le quedaba más que cumplir las órdenes. Esas frías órdenes que el propio Philippe le había transmitido. No entendía, cómo ni siquiera él, que había tenido una relación tan cercana a la Doctora Wilson, había ido a verla.
Julia tenía razón, la Compañía no tenía sentimientos ni se tentaba el corazón para eliminar a quién ya no le servía.
Bajó las escaleras para dirigirse a su fatídica cita. Abrió la puerta y miró a Julia. Ella se encontraba atada por las manos a un gancho en la pared, con las piernas atadas sobre el suelo. Ella lo miró mientras él se acercaba. Víctor sacó entonces un cuchillo y se paró frente a ella.
- Así que ha llegado la hora ¿no? – inquirió Julia. Víctor no le respondió, se puso en cuclillas y con el filo de la pieza cortante que llevaba en la mano, rasgo las cuerdas que aprisionaban las piernas de Julia.
- Guarda silencio – le dijo entonces, Víctor la descolgó del gancho y cortó también las ligaduras de sus manos. Después miró a Julia detenidamente mientras apretaba la mandíbula – Voy a sacarte de aquí – añadió. – seguramente acabaré mal por lo que voy a hacer, pero te mereces seguir tu sueño.
Julia puso su mirada en los ojos de él, había un dejo amistoso en ellos y la doctora sonrió. Por un momento respiró tranquila, aunque sabía que no era fácil salir de allí. Víctor la guió por largos e interminables pasillos hasta una escotilla. Faltaban apenas unos minutos para las 500.
-En un momento el submarino ascenderá, y tú podrás salir y marcharte, colócate el traje – le dijo señalando la ropa de submarinista. Julia se lo puso.
- ¿Cómo has hecho para que el submarino suba? – preguntó Julia.
- Todos los días el submarino va a la superficie a unas horas determinadas, así que aprovecharemos eso para que te vayas.
Julia ser acercó e él, y en un impulso lo abrazó, Víctor sorprendido9, la abrazó también. En ese momento el submarino comenzó su ascenso. Víctor comenzó abrir la puerta escotilla. Justo en ese instante cuando el submarino había emergido a la superficie, Ricardo Montero y los hombres que iban con él, llegaron hasta una pequeña entrada que Gamboa les había señalado, intentaron abrirla sin éxito.
Un hombre salió del interior del submarino por otra puerta que se cerró tras él, encendió un cigarrillo mientras clavaba su mirada en el horizonte. De pronto un seco golpe llenó de oscuridad su conciencia. Gamboa le había propinado un contundente golpe en la cabeza dejándolo inconsciente.
- Tenemos que entrar o el tiempo se acaba – les dijo los demás.
La pequeña puerta por la que habían intentado acceder antes se abrió de pronto, poniéndolos en alerta. Justo cuando Ricardo iba a golpear a la persona que salía a través de ella, un grito se escuchó y dejó paralizada el puño del capitán.
- ¡Ricardo no! – la doctora se abrazó al capitán para evitar que este golpeara a Víctor.
Víctor les miró y sonrió.
- Tenías razón doctora – comentó mirándola – tu familia está aquí para rescatarte. Julia devolvió la sonrisa. – Marcharos.
- Te hemos dejado un regalito – dijo Gamboa señalando el cuerpo inerte de Philippe. Víctor lo miró y sonrió de nuevo.
- Ven con nosotros – pidió Julia – te matarán si te quedas.
- No te preocupes – le dijo con voz tranquilizadora – me las apañaré. Estaremos en contacto – añadió mirando a Ricardo. – Iros ya.
Los hombres vestidos de submarinistas, se tiraron al agua justo cuando una sonora alarma comenzó a emitir un frenético ruido de advertencia.
Ojerosa y con los labios secos, Julia soportaba estoicamente poniendo en su pensamiento lo que más amaba, a Ricardo Montero; su sola imagen, el solo recuerdo de su sonrisa, le das daba el valor que necesitaba para mantenerse firme en su silencio.
Víctor la observaba desde un ojo de buey, no comprendía porque Julia prefería ser torturada en vez de hablar. Había algo fascinante en esa actitud de la doctora Wilson que a Víctor le llamaba la atención. ¿En verdad Julia estaba tan enamorada del capitán del Estrella Polar, como para darles la espalda a ellos, corriendo incluso el riesgo de morir?
Lentamente y arrastrando un poco los pies, Víctor entró en la estancia e hizo una señal al hombre que se afanaba en torturar a Julia, el hombre cesó de hacerlo y salió dejando a su víctima y a su jefe a solas.
- ¿Sigues sin querer hablar? – Víctor la miró con un tristeza repentina – dame algo Julia – le pidió de pronto – dame algo que me permita salvarte la vida. – Víctor la miró fijamente, en sus ojos Julia pudo distinguir una súplica. Él no quería matarla, a Julia le quedó claro en ese momento y una pequeña esperanza se iluminó en su corazón.
- ¿Y qué te doy? – Preguntó ella humedeciéndose los labios – ¿qué tienes Víctor? ¿Tienes algo por lo que luchar? ¿Algo tuyo? – le cuestionó con celeridad. El joven entrecerró los ojos – Ya no hay mundo, ya no hay nada de lo que teníamos; solo es el hoy, no hay pasado y el futuro nunca antes fue tan incierto.
- ¿Y tú? ¿Qué tienes tú? – Le reviró con brusquedad – Yo tengo a la compañía, si hay una mínima posibilidad de sobrevivir es con ellos – afirmó mirándola con fijeza.
- Yo tengo una familia – respondió ella con sencillez – Un hombre al que amo y que me ama, unas hijas que no son mías pero como si lo fueran; amigos que darían su vida por mí, del mismo modo que yo la daría por ellos. – Víctor se quedó en silencio, sopesando lo que Julia le decía. – ¿Y tú? ¿Crees que alguno de “tus amigos”, daría la vida por ti? – El hombre la miró durante un largo rato.
Víctor había sido testigo mudo en ocasiones innumerables de lo que hacía la Compañía cuando alguien ya no le era de utilidad. En el fondo tuvo que reconocer que Julia tenía razón, ella poseía por lo menos la amistad de gente a su alrededor que luchaba por lo mismo. Eran una familia.
Lentamente se giró y se dirigió a la puerta, la miró de nuevo sin emitir palabra alguna y después salió. Julia cerró loso ojos con fuerza, la poca que le quedaba ya. Sabía que iba a morir.
-- Este plan es descabellado - dijo Julián, mirando las anotaciones que Gamboa le había dado a Ricardo - tan pronto como nos acerquemos al submarino nos detectarán con el radar.
- Eso no pasará – se defendió Gamboa – Ramiro ha preparado un sistema en unos artefactos para que no nos capte el radar durante un tiempo.
- Una hora – informó Ramiro – tenéis una hora para hacerlo.
- Saldremos a las 400 – os quiero a todos listos en cubierta – informó el capitán – Ulises, Gamboa, Palomares y yo iremos al submarino – Ricardo les miró – los demás se quedan a vigilar y a cuidarnos las espaldas.
Media hora más tarde de la hora señalada, el capitán Montero y sus acompañantes se dejaron caer en las oscuras y profundas aguas del mar, buscando desesperadamente la manera de salvar a Julia. Los demás habían tomado sus lugares en cubierta para estar al pendiente de lo que pudiera pasar.
Sabían que era arriesgado y que más de uno podía morir, pero descartaron ese pensamiento, con la férrea voluntad de salvarla, Julia era para todos, una parte muy importante de esa familia que habían construido en este nuevo mundo.
Víctor meditaba lo sucedido con Julia, le preocupaba la decisión que habían tomado sus superiores, conocía a Julia y sabía que no diría más. No le quedaba más que cumplir las órdenes. Esas frías órdenes que el propio Philippe le había transmitido. No entendía, cómo ni siquiera él, que había tenido una relación tan cercana a la Doctora Wilson, había ido a verla.
Julia tenía razón, la Compañía no tenía sentimientos ni se tentaba el corazón para eliminar a quién ya no le servía.
Bajó las escaleras para dirigirse a su fatídica cita. Abrió la puerta y miró a Julia. Ella se encontraba atada por las manos a un gancho en la pared, con las piernas atadas sobre el suelo. Ella lo miró mientras él se acercaba. Víctor sacó entonces un cuchillo y se paró frente a ella.
- Así que ha llegado la hora ¿no? – inquirió Julia. Víctor no le respondió, se puso en cuclillas y con el filo de la pieza cortante que llevaba en la mano, rasgo las cuerdas que aprisionaban las piernas de Julia.
- Guarda silencio – le dijo entonces, Víctor la descolgó del gancho y cortó también las ligaduras de sus manos. Después miró a Julia detenidamente mientras apretaba la mandíbula – Voy a sacarte de aquí – añadió. – seguramente acabaré mal por lo que voy a hacer, pero te mereces seguir tu sueño.
Julia puso su mirada en los ojos de él, había un dejo amistoso en ellos y la doctora sonrió. Por un momento respiró tranquila, aunque sabía que no era fácil salir de allí. Víctor la guió por largos e interminables pasillos hasta una escotilla. Faltaban apenas unos minutos para las 500.
-En un momento el submarino ascenderá, y tú podrás salir y marcharte, colócate el traje – le dijo señalando la ropa de submarinista. Julia se lo puso.
- ¿Cómo has hecho para que el submarino suba? – preguntó Julia.
- Todos los días el submarino va a la superficie a unas horas determinadas, así que aprovecharemos eso para que te vayas.
Julia ser acercó e él, y en un impulso lo abrazó, Víctor sorprendido9, la abrazó también. En ese momento el submarino comenzó su ascenso. Víctor comenzó abrir la puerta escotilla. Justo en ese instante cuando el submarino había emergido a la superficie, Ricardo Montero y los hombres que iban con él, llegaron hasta una pequeña entrada que Gamboa les había señalado, intentaron abrirla sin éxito.
Un hombre salió del interior del submarino por otra puerta que se cerró tras él, encendió un cigarrillo mientras clavaba su mirada en el horizonte. De pronto un seco golpe llenó de oscuridad su conciencia. Gamboa le había propinado un contundente golpe en la cabeza dejándolo inconsciente.
- Tenemos que entrar o el tiempo se acaba – les dijo los demás.
La pequeña puerta por la que habían intentado acceder antes se abrió de pronto, poniéndolos en alerta. Justo cuando Ricardo iba a golpear a la persona que salía a través de ella, un grito se escuchó y dejó paralizada el puño del capitán.
- ¡Ricardo no! – la doctora se abrazó al capitán para evitar que este golpeara a Víctor.
Víctor les miró y sonrió.
- Tenías razón doctora – comentó mirándola – tu familia está aquí para rescatarte. Julia devolvió la sonrisa. – Marcharos.
- Te hemos dejado un regalito – dijo Gamboa señalando el cuerpo inerte de Philippe. Víctor lo miró y sonrió de nuevo.
- Ven con nosotros – pidió Julia – te matarán si te quedas.
- No te preocupes – le dijo con voz tranquilizadora – me las apañaré. Estaremos en contacto – añadió mirando a Ricardo. – Iros ya.
Los hombres vestidos de submarinistas, se tiraron al agua justo cuando una sonora alarma comenzó a emitir un frenético ruido de advertencia.
viernes, 10 de febrero de 2012
Rol, parte XCV (por Silvia)
Blanco, el techo era blanco con puntitos blancos mas pequeños en total sumaban 1254 por baldosa, por un momento el silencio sepulcral y la claridad del lugar le recordó a esa casita retirada de toda civilización en mitad de un valle en el norte de suiza qye había alquilado aquella vez... si, allí si que podía respirarse la tranquilidad, el sosiego no se oía nada ni a los pajarillos cantar porque del frío habían emigrado pero ahora..no hacía frío, ese blanco no era del techo de su habitación y no estaba de vacaciones huyendo de todo en especial del trabajo que se resumía en Phillipe...
Levemente se incorporó y se fijó detenidamente en las paredes acolchadas que la rodeaban, definitivamente era una habitación demasiado austera y excesivamente limpia y pura, si creyera en Dios pensaría que estaba en el reino de los cielos, de blanco con un vestido solo blanco se sentó sobre la modesta cama con la colcha color blanco y pensó, a fin y al cabo no era tan malo estar encerrada en esa carcel la mitad de los presos de toda la historia de la humanidad la envidiarían pero ella preferiría la mas malolienta y sanguinaria cárcel si a cambio no volvía a ver a nadie de ese dichoso Proyecto Alejandría.
24 horas antes....
Tres lanchas con cuatro hombres cada una, disparaban sin apuntar a ningún blanco, al Estrella Polar que se cubría como podía, los cristales rotos de los ojos de buey permitían la entrada de las balas que rompían contra el suelo a la vista de la mitad de la tripulación que permanecía escondida, solo unos cuantos valientes o muy cobardes respondían al ataque liderados por Gamboa. De repente salió al terreno de fuego una mujer con una bandera blanca haciendo oídos sordos a lo que el hombre de su lado le decía y soltándose la muñeca por la que la agarraba fuertemente salió a cubierta, significaba el fin de ese absurdo juego.
-¡ALTO EL FUEGO! ¡NOS RENDIMOS! Quiero negociar...
-NOOOOOOOOOOOO - se oyó desde detrás.
-Debo hacerlo, esto tiene que parar ¡YA!
-¡Teníamos un plan! Todos estabamos de acuerdo en que era arriesgado pero..
-¿Quién te crees que eres Ricardo? ¿El coronel de cuatro niñatos liderados por un teniente de pacotilla que acaba de cambiarse de bando y dudas acaso si es de fiar? ¡Esto no es un juego joder! No pienso permitir que muera nadie más, ¿sabes por qué seguimos vivos?, quitando el disparo en la pierna de Estela y el que le rozó el brazo derecho a Piti, ¿sabes por qué? ¡Por que les ha dado la puta gana! Han perdido dos hombres, cortesía de Ernesto, pero les da igual, si hubiesen querido amasacrarnos como a perros entonces ahora ya... somos los últimos habitantes del planeta, al menos decentes e inocentemente colocados por azar aqui... deja que siga siendo así, que quieren encontrar tierra antes ¡pues muy bien! no la necesitamos ¡si tenemos este barcoy estamos unidos, no la necesitamos! Pero no voy a dejar que esto siga ni un segundo más, tu hija está ha salvo, Salomé está a salvo, solo me quieren a mi y tienen sus motivos, si está es la justicia de este nuevo mundo la acepto. Ahora debo responder a ella, firme unas clausuras y me las he saltado todas porque me he enamorado, no soy una mas Ricardo, estoy con ellos, desde el principio aunque me arrepienta de ello el resto de mi vida.
-¿Entonces firmamos la paz? - se escucho detrás de una ametralladora a Victor.
-No hay anda que firmar, ya me tenéis a mi, la niña y Salomé no os sirven de nada, la tripulación del Estrella se compromete además a no interceder en vuestros planes.
-Ummm interesante... ¿pero por qué debería ahora...? Has sido mala, muy mala Julia y...
-No te preocupes, seré muy buena a partir de ahora.
-Lo sé, más te vale... está bien, acepto el intercambio no sois mas que una panda mequetrefes... Y tú - dirigiéndose a Gamboa - ¿de qué lado estás?
-De los ganadores - contestó sin dejar de apuntar con su calibre del 9.
-Eso quería escuchar, ¡bienvenido de nuevo! - dijo víctor sonriente.
-No, te equivocas, los ganadores son ellos porque aunque pierdan esta batalla seguirán unidos para haceros la guerra.
Levemente se incorporó y se fijó detenidamente en las paredes acolchadas que la rodeaban, definitivamente era una habitación demasiado austera y excesivamente limpia y pura, si creyera en Dios pensaría que estaba en el reino de los cielos, de blanco con un vestido solo blanco se sentó sobre la modesta cama con la colcha color blanco y pensó, a fin y al cabo no era tan malo estar encerrada en esa carcel la mitad de los presos de toda la historia de la humanidad la envidiarían pero ella preferiría la mas malolienta y sanguinaria cárcel si a cambio no volvía a ver a nadie de ese dichoso Proyecto Alejandría.
24 horas antes....
Tres lanchas con cuatro hombres cada una, disparaban sin apuntar a ningún blanco, al Estrella Polar que se cubría como podía, los cristales rotos de los ojos de buey permitían la entrada de las balas que rompían contra el suelo a la vista de la mitad de la tripulación que permanecía escondida, solo unos cuantos valientes o muy cobardes respondían al ataque liderados por Gamboa. De repente salió al terreno de fuego una mujer con una bandera blanca haciendo oídos sordos a lo que el hombre de su lado le decía y soltándose la muñeca por la que la agarraba fuertemente salió a cubierta, significaba el fin de ese absurdo juego.
-¡ALTO EL FUEGO! ¡NOS RENDIMOS! Quiero negociar...
-NOOOOOOOOOOOO - se oyó desde detrás.
-Debo hacerlo, esto tiene que parar ¡YA!
-¡Teníamos un plan! Todos estabamos de acuerdo en que era arriesgado pero..
-¿Quién te crees que eres Ricardo? ¿El coronel de cuatro niñatos liderados por un teniente de pacotilla que acaba de cambiarse de bando y dudas acaso si es de fiar? ¡Esto no es un juego joder! No pienso permitir que muera nadie más, ¿sabes por qué seguimos vivos?, quitando el disparo en la pierna de Estela y el que le rozó el brazo derecho a Piti, ¿sabes por qué? ¡Por que les ha dado la puta gana! Han perdido dos hombres, cortesía de Ernesto, pero les da igual, si hubiesen querido amasacrarnos como a perros entonces ahora ya... somos los últimos habitantes del planeta, al menos decentes e inocentemente colocados por azar aqui... deja que siga siendo así, que quieren encontrar tierra antes ¡pues muy bien! no la necesitamos ¡si tenemos este barcoy estamos unidos, no la necesitamos! Pero no voy a dejar que esto siga ni un segundo más, tu hija está ha salvo, Salomé está a salvo, solo me quieren a mi y tienen sus motivos, si está es la justicia de este nuevo mundo la acepto. Ahora debo responder a ella, firme unas clausuras y me las he saltado todas porque me he enamorado, no soy una mas Ricardo, estoy con ellos, desde el principio aunque me arrepienta de ello el resto de mi vida.
-¿Entonces firmamos la paz? - se escucho detrás de una ametralladora a Victor.
-No hay anda que firmar, ya me tenéis a mi, la niña y Salomé no os sirven de nada, la tripulación del Estrella se compromete además a no interceder en vuestros planes.
-Ummm interesante... ¿pero por qué debería ahora...? Has sido mala, muy mala Julia y...
-No te preocupes, seré muy buena a partir de ahora.
-Lo sé, más te vale... está bien, acepto el intercambio no sois mas que una panda mequetrefes... Y tú - dirigiéndose a Gamboa - ¿de qué lado estás?
-De los ganadores - contestó sin dejar de apuntar con su calibre del 9.
-Eso quería escuchar, ¡bienvenido de nuevo! - dijo víctor sonriente.
-No, te equivocas, los ganadores son ellos porque aunque pierdan esta batalla seguirán unidos para haceros la guerra.
sábado, 21 de enero de 2012
Rol, parte XCIV (por Noemí)
-¿Que quieres?- respondió con tono tanjante Julia
-Tranquila.. ya te dije que te quería a ti- pronunció desde el otro lado de la linea una voz varonil.
-Vale, trato hecho, pero la niña primero.. yo no pienso subirme en una balsa y que después de una hora la entregueis.. o las dos a la vez.. o ..- Julia no supo como continuar. Solo espero que hubiera sido lo suficiente dura con ''él'' para que cediera un poco.
La voz quedó unos segundos sin emitir sonido, hasta que al fin respondió.
-Está bien.. pero será las dos a la vez, dentro de media hora, y más te vale cumplir las normas, si no ya sabes lo que pasara, ¿no Julia?
-Si..-aceptó apretando el teléfono y contiendo toda su rabia.
Ricardo apareció por el marco de la puerta, sin hacer ruido y observó a Julia, sin esta darse cuenta.
-No sabes las ganas que tengo de volver a verte..-añadio la voz varonil
Julia pensó un instante la respuesta.
-¿Porque a mi ? Si sabes de sobra que soy una pieza esencial en el Estrella.. y que si no estuviera aqui.. bueno ya sabes lo que pasaria.. quien se va a quedar ¿Gamboa solo?..-preguntó Julia, temiendose la respuesta.
-Julia.. las cosas han cambiado.. y mucho, y lo sabes.. y supongo que serás lo suficientemente inteligente para saber lo que te va a pasar aqui ¿no?.
El tono de la voz habia cambiado.
-Sí- afirmó la doctora.
-Media hora..- la linea del telefono volvio a cortarse.
Julia se echó en la cama, sin percatarse de la presencia de Ricardo. Puso las manos en su rostro y resopló. No estaba nada convenciada del plan de Gamboa, y menos aun, de que se cumpliera, tal y como lo habia explicado.
-¿Quien era?
La grave voz de Ricardo sobresaltó a Julia, lo que hizo que se diera desafortunadamente con el estante de encima de la cama. Ricardo no pudo evitar reirse.
-¿Le hace gracia capitán?- dijo Julia algo divertida con una mano en la zona golpeada.
-N..n..n..NOOOOO!!- Ricardo solto una enorme carcajada. Sabía que era la única persona que, hasta en los momentos duros como este, podría lograr sacarle semejante sonrisa.
Por lo menos Julia, le habia hecho olvidar la pregunta a Ricardo.
-Pues a ver ahora.. como os las ingeniais sin la doctora del Estrella.-pronunció la seductora voz de Julia incorporandose de la cama, y avanzando un paso hacia Ricardo.
-Encontraremos otra solución, para algo soy el -señalo su gorra- ca-pi-tán.
-Ah.. pues vaya capitán, ¿usted no tendría que estar en cubierta?.- avanzó un paso más.
-Si.. pero venia a por..- ricardo se quedo pensando- ¿armas?..
-Ah... ya..- respondio la doctora con su tono particular de humor.
Ricardo dirigió sus labios hacia los de ella. Si algo salia mal, sería la última vez que los juntara, pero para su sorpresa, ella los apartó.
-Tss !! , yo no soy ningún arma, vamos para cubierta, dentro de media hora vienen, hay que estar bien preparados- pronunció Julia volviendo al mundo real y cambiando el tono de voz.
-Vale..-respondio ricardo como un niño pequeño cuando su mama le manda a comprar.
----------------------------------------------
19:20
Quedaban tan solo diez minutos, para que hicieran su aparición Valeria y quien le acompañara en la balsa. Los chicos estaban en cubierta preparados para la emboscada. Primero, hablaria el capitán junto con Julia, para intentar convencerlos de que subieran a Valeria. Lo segundo, si subian a valeria primero, Julia y ella se meterian corriendo y quedarian en cubierta los chavales e intentarian que las lanchas y los hombres del Proyecto no subieran al barco y se fueran. Si no accedian a subir a Valeria, Ricardo y Julia descenderian a la vez, y cogerian a Valeria y la subirian, después, ellos dos tenian que correr el riesgo, ahi abajo, por eso llevaban los únicos chalecos anti-balas que habia a bordo.
-Marineros, por favor, pensar con la cabeza, y si hiciera falta disparar, no dispareis a lo loco, recordad, vuestra salud es lo importante - dijo el capitán abrochandole a Julia el chaleco.
Los chicos se pusieron ya en sus posiciones.
-Julia - el capitán cogió delicadamente su mano y le miró intensamente a los ojos- todo va a salir bien..¿verdad?- Ricardo con esa pregunta le mostró su lado más sensible.
-Si.. cariño. Ambos se fundieron en un largo e intenso abrazo al que pusieron fin con un interminable y caluroso beso.
De La Cuadra, como de costumbre, interrumpió.
-Ricardo.. hay un par de puntos en el radar.. están a 2 o 3 millas, han aparecido de la nada.. he estado mirando fijamente, no sé como leches lo habran hecho.. pero se acercan..- pronunció el primer oficial nervioso.
-Julian, metete y no salgas pase lo que pase, cuida de Valeria y de Julia, mientras yo.. este aquí fuera ¿vale?- los ojos azules del capitán volvieron a expulsar un par de lagrimones, mientras abrazaba a su mejor amigo.
-A la orden capitán - dijo Julian acompañandole con el típico gesto.
Ya era la hora. Nada debia de fallar. Gamboa estaba en la proa del Barco, mirando al horizonte, con una medio sonrisa. Presentía que algo iba a pasar.
Julia y Ricardo se terminaron de revisar los chalecos y se adelantaron hasta la barandilla.
-Esto de ponerte en peligro.. no me hace ni pizca de gracia..podriamos haber hecho otra cosa..
-No pienses en eso.. ahora concéntrate, lo hecho, hecho está.
-gshghs, Ricardo esto es muy raro, vuelan sobre el mar, están a menos de 900 metros.. suerte amigo gsrhgs-
Estas fueron las últimas palabras que sonaron en el Estrella, antes de que Julia y Ricardo, observaran las siluetas de varias lanchas en direccion al Estrella Polar.
-Tranquila.. ya te dije que te quería a ti- pronunció desde el otro lado de la linea una voz varonil.
-Vale, trato hecho, pero la niña primero.. yo no pienso subirme en una balsa y que después de una hora la entregueis.. o las dos a la vez.. o ..- Julia no supo como continuar. Solo espero que hubiera sido lo suficiente dura con ''él'' para que cediera un poco.
La voz quedó unos segundos sin emitir sonido, hasta que al fin respondió.
-Está bien.. pero será las dos a la vez, dentro de media hora, y más te vale cumplir las normas, si no ya sabes lo que pasara, ¿no Julia?
-Si..-aceptó apretando el teléfono y contiendo toda su rabia.
Ricardo apareció por el marco de la puerta, sin hacer ruido y observó a Julia, sin esta darse cuenta.
-No sabes las ganas que tengo de volver a verte..-añadio la voz varonil
Julia pensó un instante la respuesta.
-¿Porque a mi ? Si sabes de sobra que soy una pieza esencial en el Estrella.. y que si no estuviera aqui.. bueno ya sabes lo que pasaria.. quien se va a quedar ¿Gamboa solo?..-preguntó Julia, temiendose la respuesta.
-Julia.. las cosas han cambiado.. y mucho, y lo sabes.. y supongo que serás lo suficientemente inteligente para saber lo que te va a pasar aqui ¿no?.
El tono de la voz habia cambiado.
-Sí- afirmó la doctora.
-Media hora..- la linea del telefono volvio a cortarse.
Julia se echó en la cama, sin percatarse de la presencia de Ricardo. Puso las manos en su rostro y resopló. No estaba nada convenciada del plan de Gamboa, y menos aun, de que se cumpliera, tal y como lo habia explicado.
-¿Quien era?
La grave voz de Ricardo sobresaltó a Julia, lo que hizo que se diera desafortunadamente con el estante de encima de la cama. Ricardo no pudo evitar reirse.
-¿Le hace gracia capitán?- dijo Julia algo divertida con una mano en la zona golpeada.
-N..n..n..NOOOOO!!- Ricardo solto una enorme carcajada. Sabía que era la única persona que, hasta en los momentos duros como este, podría lograr sacarle semejante sonrisa.
Por lo menos Julia, le habia hecho olvidar la pregunta a Ricardo.
-Pues a ver ahora.. como os las ingeniais sin la doctora del Estrella.-pronunció la seductora voz de Julia incorporandose de la cama, y avanzando un paso hacia Ricardo.
-Encontraremos otra solución, para algo soy el -señalo su gorra- ca-pi-tán.
-Ah.. pues vaya capitán, ¿usted no tendría que estar en cubierta?.- avanzó un paso más.
-Si.. pero venia a por..- ricardo se quedo pensando- ¿armas?..
-Ah... ya..- respondio la doctora con su tono particular de humor.
Ricardo dirigió sus labios hacia los de ella. Si algo salia mal, sería la última vez que los juntara, pero para su sorpresa, ella los apartó.
-Tss !! , yo no soy ningún arma, vamos para cubierta, dentro de media hora vienen, hay que estar bien preparados- pronunció Julia volviendo al mundo real y cambiando el tono de voz.
-Vale..-respondio ricardo como un niño pequeño cuando su mama le manda a comprar.
----------------------------------------------
19:20
Quedaban tan solo diez minutos, para que hicieran su aparición Valeria y quien le acompañara en la balsa. Los chicos estaban en cubierta preparados para la emboscada. Primero, hablaria el capitán junto con Julia, para intentar convencerlos de que subieran a Valeria. Lo segundo, si subian a valeria primero, Julia y ella se meterian corriendo y quedarian en cubierta los chavales e intentarian que las lanchas y los hombres del Proyecto no subieran al barco y se fueran. Si no accedian a subir a Valeria, Ricardo y Julia descenderian a la vez, y cogerian a Valeria y la subirian, después, ellos dos tenian que correr el riesgo, ahi abajo, por eso llevaban los únicos chalecos anti-balas que habia a bordo.
-Marineros, por favor, pensar con la cabeza, y si hiciera falta disparar, no dispareis a lo loco, recordad, vuestra salud es lo importante - dijo el capitán abrochandole a Julia el chaleco.
Los chicos se pusieron ya en sus posiciones.
-Julia - el capitán cogió delicadamente su mano y le miró intensamente a los ojos- todo va a salir bien..¿verdad?- Ricardo con esa pregunta le mostró su lado más sensible.
-Si.. cariño. Ambos se fundieron en un largo e intenso abrazo al que pusieron fin con un interminable y caluroso beso.
De La Cuadra, como de costumbre, interrumpió.
-Ricardo.. hay un par de puntos en el radar.. están a 2 o 3 millas, han aparecido de la nada.. he estado mirando fijamente, no sé como leches lo habran hecho.. pero se acercan..- pronunció el primer oficial nervioso.
-Julian, metete y no salgas pase lo que pase, cuida de Valeria y de Julia, mientras yo.. este aquí fuera ¿vale?- los ojos azules del capitán volvieron a expulsar un par de lagrimones, mientras abrazaba a su mejor amigo.
-A la orden capitán - dijo Julian acompañandole con el típico gesto.
Ya era la hora. Nada debia de fallar. Gamboa estaba en la proa del Barco, mirando al horizonte, con una medio sonrisa. Presentía que algo iba a pasar.
Julia y Ricardo se terminaron de revisar los chalecos y se adelantaron hasta la barandilla.
-Esto de ponerte en peligro.. no me hace ni pizca de gracia..podriamos haber hecho otra cosa..
-No pienses en eso.. ahora concéntrate, lo hecho, hecho está.
-gshghs, Ricardo esto es muy raro, vuelan sobre el mar, están a menos de 900 metros.. suerte amigo gsrhgs-
Estas fueron las últimas palabras que sonaron en el Estrella, antes de que Julia y Ricardo, observaran las siluetas de varias lanchas en direccion al Estrella Polar.
sábado, 29 de octubre de 2011
Rol, parte LXXIX (por Elena)
Al día siguiente...el capitán se había despertado. Le dolía la cabeza,no sabía el por qué ni el cómo de aquella jaqueca.Se levantó con cuidado,ya que le daban ganas de ir al baño.Vio que todo estaba muy ordenado,y eso era raro pero no le dio importancia.
-Papa,tienes que venir un momento.-entró Ainhoa,preocupada.
-¿Qué pasa?-preguntó el capitán sin entender lo que pasaba,sin moverse.
-Es Julia,¡¡quiere hablar contigo!!-le respondió Ainhoa,al capitán le dio un vuelco su corazón.
-¿Ah,sí?¿Bien o mal?Porque para que me dé otro disgusto no quiero.-parecía un niño chico.
-Vamos a ver...¿qué ha pasado esta vez??-no entendía nada,y más si hace unos días iba todo de perlas...o eso es lo que pensaba ella pero al parecer se había equivocado.
-Nada...-le mintió.
-Papá,sabes que puedes confíar en mí.-le intenté convencer.
-El otro día me dijo que nunca había sentido nada por mí,que lo que sentía por mí era amistad...cariño pero nada más.Hija,me ha estado mintiendo...y bueno yo paso de ella y de sus indirectas.-se lo conté,ya que necesitaba desahogarme.
-¿¿INDIRECTAS,qué tipo de indirectas?-me sorprendí.
-No sé,algo que le dijo a Valeria:''A veces la gente solo discute porque no quiere contarle la verdad a otras personas''
-Mira,lo que tienes hacer es hablar con ella ahora,y decirle lo que piensas.Además que me ha mandado a irte a buscar,que está súper preocupada por ti,y te lo digo en serio.A lo mejor ha pasado algo,y por eso te ha dicho eso pero no creo que te lo haya dicho de corazón.¡¡Es Julia,tú Julia!!-al oír esas palabras fue a buscarla.
En la enfermería...
-Y este hombre qué tarda...A lo mejor no quiere verme,normal después de todo lo que le dije el otro día...Ahora mismo pensará que soy una falsa pero todo lo que hago es por él y por su familia.Si hubiera alguna manera para contarle lo que está pasando...-se decía ella,dando vueltas por toda la sala.
-¿Me quería ver,doctora?-preguntó el capitán con cortesía.
-Sí,claro...Pensaba que no iba a venir,necesitaba hablar con usted...Ricardo.-asintió la doctora.
-A ver,cuentéme...-se sentó en una silla que estaba a lado de la camilla.
-Andrea,Pablo,Philippe se han ido.Anoche se fueron,ya no los vamos a volver en la vida.-le comentó,el capitán por una vez en su vida se alegró.
-¡¡Eso es genial!!-y sin querer la abrazó,estaban tan cerca.Tenía tantas ganas de besarla pero sabía que su amor era imposible...o eso es lo que él pensaba.
-Solo que hay un problema.-Julia se apartó de él.-Se han llevado la caja negra,no he podido hacer nada.-añadió con mucha tristeza.
-No pasa nada...con tal de que estés tú bien me conformo.Además que ya la recuperaremos¿vale?-sin poderlo evitar,le dio un beso en la frente.
-Papa,tienes que venir un momento.-entró Ainhoa,preocupada.
-¿Qué pasa?-preguntó el capitán sin entender lo que pasaba,sin moverse.
-Es Julia,¡¡quiere hablar contigo!!-le respondió Ainhoa,al capitán le dio un vuelco su corazón.
-¿Ah,sí?¿Bien o mal?Porque para que me dé otro disgusto no quiero.-parecía un niño chico.
-Vamos a ver...¿qué ha pasado esta vez??-no entendía nada,y más si hace unos días iba todo de perlas...o eso es lo que pensaba ella pero al parecer se había equivocado.
-Nada...-le mintió.
-Papá,sabes que puedes confíar en mí.-le intenté convencer.
-El otro día me dijo que nunca había sentido nada por mí,que lo que sentía por mí era amistad...cariño pero nada más.Hija,me ha estado mintiendo...y bueno yo paso de ella y de sus indirectas.-se lo conté,ya que necesitaba desahogarme.
-¿¿INDIRECTAS,qué tipo de indirectas?-me sorprendí.
-No sé,algo que le dijo a Valeria:''A veces la gente solo discute porque no quiere contarle la verdad a otras personas''
-Mira,lo que tienes hacer es hablar con ella ahora,y decirle lo que piensas.Además que me ha mandado a irte a buscar,que está súper preocupada por ti,y te lo digo en serio.A lo mejor ha pasado algo,y por eso te ha dicho eso pero no creo que te lo haya dicho de corazón.¡¡Es Julia,tú Julia!!-al oír esas palabras fue a buscarla.
En la enfermería...
-Y este hombre qué tarda...A lo mejor no quiere verme,normal después de todo lo que le dije el otro día...Ahora mismo pensará que soy una falsa pero todo lo que hago es por él y por su familia.Si hubiera alguna manera para contarle lo que está pasando...-se decía ella,dando vueltas por toda la sala.
-¿Me quería ver,doctora?-preguntó el capitán con cortesía.
-Sí,claro...Pensaba que no iba a venir,necesitaba hablar con usted...Ricardo.-asintió la doctora.
-A ver,cuentéme...-se sentó en una silla que estaba a lado de la camilla.
-Andrea,Pablo,Philippe se han ido.Anoche se fueron,ya no los vamos a volver en la vida.-le comentó,el capitán por una vez en su vida se alegró.
-¡¡Eso es genial!!-y sin querer la abrazó,estaban tan cerca.Tenía tantas ganas de besarla pero sabía que su amor era imposible...o eso es lo que él pensaba.
-Solo que hay un problema.-Julia se apartó de él.-Se han llevado la caja negra,no he podido hacer nada.-añadió con mucha tristeza.
-No pasa nada...con tal de que estés tú bien me conformo.Además que ya la recuperaremos¿vale?-sin poderlo evitar,le dio un beso en la frente.
lunes, 24 de octubre de 2011
Rol, parte LXXVIII (por Silvia)
En pleno mediodía, los chavales están ocupados en su clase de biología con Julia, en un camarote cualquiera una niña busca donde esconderse, está claro que Burbuja no puede pillarla, justo cuando escucha que Burbuja ha dejado de contar divisa un gran baúl que para su suerte está vacío.
Minutos después....
-Si, ya se que ha pasado mucho tiempo y no lo he conseguido aun peor no es fácil, se ha complicado todo... además ¿qué pintan aquí Philippe y los otros?
....................
¿Qué me van a ayudar que todo es una cuartada? ¡Por dios coronel! Philippe está aquí por Wilson y los otros dos harían lo que les dijese él sin dudarlo...
....................
Está bien, mi hijo y yo acabaremos la misión hoy y abandonaremos el Barco, pero ¿como hacerlo sin que los demás tripulantes...?
....................
Perfecto, así será.
***
Cabizbaja y con desgana Julia finaliza su clase y empieza a borrar a pizarra con desanimo deseando volver a tener clase para no pensar en su situación, los últimos desencadenantes dejan mucho que desear de su persona... ¿a quién ama a Philippe o a Ricardo? Y si solo duda entre ambos ¿por qué finge estar con Gamboa? De repente alguien tira de su vestido y la saca de sus pensamientos.
-¿Qué pasa cariño?
-Julia, Julia... ¡Andrea se va de el Barco! A puedes ser la novia de mi papá.
-Menuda pájara... esa no se va de aquí ¡ni con cal viva!
-¿Vuela y es calva? – asustada.
-No cariño, perdón, jaja, a ver ¿por qué dices eso? Ya se que es una... pero esta “encerrada” y ¿cómo va a irse de el barco?
-La he oído hablar por un teléfono y hablaba de no se que misión y del señor con acento raro ese nuevo ¡y de ti!
-¿Qué más has oído?
-No se, no al he entendido... entonces ¿ya no estáis enfadados y eres la novia de mi papá?
-No cariño, no depende esta vez de Andrea que lo sea o no...
***
En la enfermería mientras Julia cura a Phillipe el silencio hace eco del ruido del cambio de vendaje...
-Esto ya está.
-Julia yo...
-¿A qué has venido?
-¡Por ti! ¿Por qué sino?
-Se que Andrea va a irse de una vez de el Barco, no se que queréis pero cogerlo y largaros.
-A si que crees que solo estoy aquí por la misión ¿no?
-Si, si me quisieses no me hubieses echo creer que estabas muerto.
-Yo se que en tu corazón solo habita el Capitán, y lo apruebo es un buen hombre, nunca conseguiré olvidarte...pero Julia, quiero que seas feliz.
-Gracias supongo.
-Supongo que estás con Gamboa por celos o yo que se...pero no merece la pena, olvídalo y se feliz tú que puedes.
-Lo intentaré.
-A media noche en que Andrea termine su “misión” nos vamos, aquí no pintamos nada.
-Sabemos perfectamente lo del submarino...
-Da igual, les dais igual por ahora, con lo que obtengamos de aquí estaremos meses ocupados...
-Phillippe ¿qué buscáis?
-Cuando nos hayamos ido te lo diré, antes no, no puedo permitir que lo estropees todo. Espero poder verte pronto.
A la noche...
-¿Lo tienes? ¿No te han visto?
-Ha sido muy fácil, con el aparato ese que trajisteis abrir la caja fuerte ha sido pan comido y dormir al Capitán...digamos que hasta dentro de unas horas no volverá a ser persona.
-Espero que no te hayas pasado con el cloroformo...
-Descuida Phillippe, yo espero que tú no te hayas ido de la lengua con tu amorcito.
-No, para eso ya tenemos a tu hijo. Pero ya lo regañaras luego, ahora salgamos de aquí que somos los últimos – dicho esto tanto Andrea y su hijo y Phillipe y sus hombre abandonaron el Barco sin ser vistos o si...
***
-Julia sin la caja negra...
-Ya lo sé Roberto pero ¿qué quieres que hagamos? Con ellos lejos podremos vivir en paz, y para que queremos tierra teniéndonos los unos a los otros...
-Algún día acabará todo, mejor no anticiparlo tienes razón. ¿qué te cuenta el chaval en la carta?
-Nada, lo que ya sabíamos, que han robado al caja negra su objetivo desde el principio, que él se arrepiente de todo y le gustaría estar aquí pero no puede, manda saludos para ti y me pide prudencia con mi “relación” con Gamboa no se por qué.
-¿Qué le dirás mañana al Capitán? Yo prefiero estar al margen aunque el sabe que yo se cosas...
-Nada, que se ha quedado dormido, nos han robado la caja negra y por fin se han largado y volvemos a ser el Estrella Polar, si yo sigo con Gamboa él no la liará en el barco y podremos vivir una temporada felices.
Minutos después....
-Si, ya se que ha pasado mucho tiempo y no lo he conseguido aun peor no es fácil, se ha complicado todo... además ¿qué pintan aquí Philippe y los otros?
....................
¿Qué me van a ayudar que todo es una cuartada? ¡Por dios coronel! Philippe está aquí por Wilson y los otros dos harían lo que les dijese él sin dudarlo...
....................
Está bien, mi hijo y yo acabaremos la misión hoy y abandonaremos el Barco, pero ¿como hacerlo sin que los demás tripulantes...?
....................
Perfecto, así será.
***
Cabizbaja y con desgana Julia finaliza su clase y empieza a borrar a pizarra con desanimo deseando volver a tener clase para no pensar en su situación, los últimos desencadenantes dejan mucho que desear de su persona... ¿a quién ama a Philippe o a Ricardo? Y si solo duda entre ambos ¿por qué finge estar con Gamboa? De repente alguien tira de su vestido y la saca de sus pensamientos.
-¿Qué pasa cariño?
-Julia, Julia... ¡Andrea se va de el Barco! A puedes ser la novia de mi papá.
-Menuda pájara... esa no se va de aquí ¡ni con cal viva!
-¿Vuela y es calva? – asustada.
-No cariño, perdón, jaja, a ver ¿por qué dices eso? Ya se que es una... pero esta “encerrada” y ¿cómo va a irse de el barco?
-La he oído hablar por un teléfono y hablaba de no se que misión y del señor con acento raro ese nuevo ¡y de ti!
-¿Qué más has oído?
-No se, no al he entendido... entonces ¿ya no estáis enfadados y eres la novia de mi papá?
-No cariño, no depende esta vez de Andrea que lo sea o no...
***
En la enfermería mientras Julia cura a Phillipe el silencio hace eco del ruido del cambio de vendaje...
-Esto ya está.
-Julia yo...
-¿A qué has venido?
-¡Por ti! ¿Por qué sino?
-Se que Andrea va a irse de una vez de el Barco, no se que queréis pero cogerlo y largaros.
-A si que crees que solo estoy aquí por la misión ¿no?
-Si, si me quisieses no me hubieses echo creer que estabas muerto.
-Yo se que en tu corazón solo habita el Capitán, y lo apruebo es un buen hombre, nunca conseguiré olvidarte...pero Julia, quiero que seas feliz.
-Gracias supongo.
-Supongo que estás con Gamboa por celos o yo que se...pero no merece la pena, olvídalo y se feliz tú que puedes.
-Lo intentaré.
-A media noche en que Andrea termine su “misión” nos vamos, aquí no pintamos nada.
-Sabemos perfectamente lo del submarino...
-Da igual, les dais igual por ahora, con lo que obtengamos de aquí estaremos meses ocupados...
-Phillippe ¿qué buscáis?
-Cuando nos hayamos ido te lo diré, antes no, no puedo permitir que lo estropees todo. Espero poder verte pronto.
A la noche...
-¿Lo tienes? ¿No te han visto?
-Ha sido muy fácil, con el aparato ese que trajisteis abrir la caja fuerte ha sido pan comido y dormir al Capitán...digamos que hasta dentro de unas horas no volverá a ser persona.
-Espero que no te hayas pasado con el cloroformo...
-Descuida Phillippe, yo espero que tú no te hayas ido de la lengua con tu amorcito.
-No, para eso ya tenemos a tu hijo. Pero ya lo regañaras luego, ahora salgamos de aquí que somos los últimos – dicho esto tanto Andrea y su hijo y Phillipe y sus hombre abandonaron el Barco sin ser vistos o si...
***
-Julia sin la caja negra...
-Ya lo sé Roberto pero ¿qué quieres que hagamos? Con ellos lejos podremos vivir en paz, y para que queremos tierra teniéndonos los unos a los otros...
-Algún día acabará todo, mejor no anticiparlo tienes razón. ¿qué te cuenta el chaval en la carta?
-Nada, lo que ya sabíamos, que han robado al caja negra su objetivo desde el principio, que él se arrepiente de todo y le gustaría estar aquí pero no puede, manda saludos para ti y me pide prudencia con mi “relación” con Gamboa no se por qué.
-¿Qué le dirás mañana al Capitán? Yo prefiero estar al margen aunque el sabe que yo se cosas...
-Nada, que se ha quedado dormido, nos han robado la caja negra y por fin se han largado y volvemos a ser el Estrella Polar, si yo sigo con Gamboa él no la liará en el barco y podremos vivir una temporada felices.
martes, 27 de septiembre de 2011
Rol, parte LXVII (por Silvia)
Horas después de la operación...
Postrado en una camilla algo sedado, cegado por la luz del sol que entraba a través de un ojo de buey de la enfermería horas después de haber sido intervenido quirúrgicamente Ricardo abrió los ojos y se quejó carraspeando por el agudo dolor proveniente de su abdomen, a su izquierda una mujer con una especie de sonda en el brazo le sonreía, todo apuntaba a que le había tenido que hacer una transfusión de sangre.
-¿Qué ha pasado? –preguntó casi en un susurro el Capitán.
-Casi llego tarde y perdiste mucha sangre, ha sido un milagro.
-¿Entonces te debo la vida? – dudando un poco por los últimos acontecimientos sucedidos en el Estrella.
-No, como doctora que soy es mi deber salvar vidas aunque para ti yo sea una mala persona que no merece ni el beneficio de la duda.
-Andrea gracias, me has salvado la vida y estoy agradecido por ello, pero yo velo por los intereses de mi tripulación y...
-Yo ahora soy de los malos porque si junto a mi inocente hijo y Julia no, Julia se pasea de rositas total...
-Julia también esta en periodo de duda sobre si podemos confiar en vosotros o no..., por cierto, ¿dónde está la señorita Wilson?
***
Recostada en su camarote, con un dolor de cabeza de impresión Julia le daba vueltas a que podía haberle pasado, hacia horas que nadie le iba a ver, le decía nada sobre el estado del Capitán... era verdad que se acababa de despertar del sueño precoz que le había entrado al despertar del desmayo pero... se levantó e intentó salir de su camarote, era inútil la habían encerrado con su propia llave, ahora no sabía como habría resuelto Salomé lo de la operación de Ricardo, si le pasara algo ella no se lo perdonaría nunca.
***
-Ah, me parece bien que este descansando en su camarote, Julia sufrió una recaída al operarme no se bien...
-Digamos que tiene pánino escénico, peor en este caso a operar... –sonriendo entre dientes.
-¿Cómo dices? – mirando inquisitivamente a Andrea.
-La doctora Wilson nunca había ejercido de médico hasta llegar al Estrella Polar y en apenas unos meses ha tenido más casos y de toda envergadura que cualquier médico de familia corriente, operar no es tan fácil así sin recursos, en un barco y encima si el Capitán quiere tener solo anestesia local...
-Pobre, ha estado sometida amucha presión, peor bueno ahora, contamos contigo, si es verdad que quieres el beneficio de la duda, ayuda con el trabajo de doctora en el Barco a Julia.
-¿Me daría esa oportunidad Capitán?
-¿Por qué no? Julia ya ha hecho demasiado, la vendrán bien unas vacaciones aunque sea con el mismo destino que en donde trabaja, pero vas a estar vigilada.
-¿Qué vas a hacer con Gamboa y Pablo?
-No puedo teneros retenidos así de por vida, por tanto os aislaré en cada respectivo camarote y me encargaré de que os vigilen; tú tendrás la libertad de ir a al enfermera y volver, los demás...no lo sé, esto tampoco es una cárcel.
-Yo solo te diré una cosa Ricardo, no soy una santa y a lo mejor los otros tres acusados tampoco, peor de quien te estés fiando de dicha información sea quien sea no es trigo limpio tarde o temprano cometerá un error y verás que ni mi hijo, Gamboa ni yo o incluso ni Wilson somos tan culpables como parece.
domingo, 25 de septiembre de 2011
Rol, parte LXVI (por Noelia)
Salomé estaba nerviosa.Lo primero que hizo fue intentar reanimar a Julia,a ver si aún había esperanzas,pero al ver que Julia seguía inconsciente,intentó ponerla como pudo en la camilla de al lado,pero no lo conseguía.Ricardo,al ver la situación,intentó levantarse para ayudarla.
-Ricardo,estate quieto-ordenó la cocinera.
Al notar que el dolor aumentaba cuando se movía,decidió hacerle caso.Salomé cogió el walki que había cerca de la camilla.
-Julián,necesito que Burbuja venga un momento a la enfermería.Julia se ha desmayado y el capitán necesita ser operado-dijo.
En el puente de mandos
Roberto estaba preocupado por la tardanza del capitán,así que decidió ir a buscarlo para ver que pasaba.Bajó a la sala de máquinas,en donde pudo ver a Gamboa y Andrea juntos,y Pablo enfrente de ellos.Solo Pablo se dio cuenta de su presencia,al cual miró y sonrió.Decidió meterse en el papel de Burbuja,por si a caso,y preguntó:
-¿Habeis visto al capitán?-dijo mientras Gamboa y Andrea se giraban para verlo.
-Vino hace un momento para llevarse a Julia ya que estaba inconsciente-contestó Pablo
En ese momento apareció De la Cuadra en la sala.
-¡Burbuja!Salomé te necesita en la enfermería-dijo con prisas-Dijo que el capitán necesitaba ser operado y que Julia se desmayara-tan pronto como acabó,Julián se marchó por donde vino.
Roberto se quedó pensando en lo rápido que había pasado todo.Entonces,vió como Andrea se levantaba y se acercaba a él.
-Yo puedo ayudar con la operación del capitán.
Roberto no se fiaba de ella,pero sabía que él tampoco podría ser de gran ayuda.
-Ricardo,estate quieto-ordenó la cocinera.
Al notar que el dolor aumentaba cuando se movía,decidió hacerle caso.Salomé cogió el walki que había cerca de la camilla.
-Julián,necesito que Burbuja venga un momento a la enfermería.Julia se ha desmayado y el capitán necesita ser operado-dijo.
En el puente de mandos
Roberto estaba preocupado por la tardanza del capitán,así que decidió ir a buscarlo para ver que pasaba.Bajó a la sala de máquinas,en donde pudo ver a Gamboa y Andrea juntos,y Pablo enfrente de ellos.Solo Pablo se dio cuenta de su presencia,al cual miró y sonrió.Decidió meterse en el papel de Burbuja,por si a caso,y preguntó:
-¿Habeis visto al capitán?-dijo mientras Gamboa y Andrea se giraban para verlo.
-Vino hace un momento para llevarse a Julia ya que estaba inconsciente-contestó Pablo
En ese momento apareció De la Cuadra en la sala.
-¡Burbuja!Salomé te necesita en la enfermería-dijo con prisas-Dijo que el capitán necesitaba ser operado y que Julia se desmayara-tan pronto como acabó,Julián se marchó por donde vino.
Roberto se quedó pensando en lo rápido que había pasado todo.Entonces,vió como Andrea se levantaba y se acercaba a él.
-Yo puedo ayudar con la operación del capitán.
Roberto no se fiaba de ella,pero sabía que él tampoco podría ser de gran ayuda.
Rol, parte LXV (por Shay)
Julia se encontraba al lado izquierdo de la camilla en la que estaba tumbado el capitán, y Salomé al lado derecho. Cogió una jeringuilla de su maletín, con anestesia, y se la fue a inyectar al capitán en la mano.
-No, Julia. Soy el capitán de este barco, en cualquier momento me pueden necesitar. No me pongas anestesia general, por favor.
-Pero, Ricardo...
-Te lo pido no como capitán, si no como compañero y ... amigo del Estrella Polar.
-Como quieras...-accedió la doctora.
Cambió la anestesia, poniendo local, e inyectándole la jeringuilla en el apéndice.
-Espero que no falle la anestesia...-murmuró Julia.
Cogió los utensilios necesarios y se los puso a mano. Comenzó a cortar la piel del capitán, y la sangre fluía lentamente.
-Buaj...-Salomé hizo una mueca.
-Muy bien, ahora no te muevas para nada, Ricardo.
Cuando terminó de rajarle buscó la apéndice, y lo suyo le costó encontrarla.
Fue a quitársela cuando las cosas se complicaron. Los ojos se le cerraban a Julia, ya vista se le nublaba... se iba a caer en redondo de un momento a otro...
"¿Sedante?"-pensó-"¿Quién me iba a querer dar un sedante? ¿Y por qué?"
-Julia...¡¡Julia!!-Salomé se acercó a ella rodeando la camilla.
-Salomé, tienes ... -dijo mareada-Tienes que quitarle la apéndice con eso...-señaló las tijeras de operación.
-No, ni hablar. Julia, yo no sé hacerlo.
-Salomé, me han sedado. No estoy en condiciones de...
-¿qué? Pero, ¿cómo que la han sedado?
-No lo sé. Por favor hazlo.
-Ah-el capitán se quejaba de dolor.
-No he puesto dosis suficiente de anestesia. Salomé, si no le cortas la apéndice, el capitán morirá de dolor.
-Pero... no estoy capacitada.
-Salomé, hazlo, porfavor-esta vez se lo pidió el capitan.
-Ustedes dos me van a disculpar...pero... es que no sé...yo no soy doctora como usted, Julia-Salomé temblaba.
La doctora se desmayó y cayó al suelo desplomada.
Salomé no sabía qué hacer. Estaba temblando... ¿Podría hacer de doctora por un día? ¿O tendría que llamar a alguien mejor? ¿A quién iba a llamar? Tenía que ayudar al capitán y a la doctora ella, allí y ahora.
-No, Julia. Soy el capitán de este barco, en cualquier momento me pueden necesitar. No me pongas anestesia general, por favor.
-Pero, Ricardo...
-Te lo pido no como capitán, si no como compañero y ... amigo del Estrella Polar.
-Como quieras...-accedió la doctora.
Cambió la anestesia, poniendo local, e inyectándole la jeringuilla en el apéndice.
-Espero que no falle la anestesia...-murmuró Julia.
Cogió los utensilios necesarios y se los puso a mano. Comenzó a cortar la piel del capitán, y la sangre fluía lentamente.
-Buaj...-Salomé hizo una mueca.
-Muy bien, ahora no te muevas para nada, Ricardo.
Cuando terminó de rajarle buscó la apéndice, y lo suyo le costó encontrarla.
Fue a quitársela cuando las cosas se complicaron. Los ojos se le cerraban a Julia, ya vista se le nublaba... se iba a caer en redondo de un momento a otro...
"¿Sedante?"-pensó-"¿Quién me iba a querer dar un sedante? ¿Y por qué?"
-Julia...¡¡Julia!!-Salomé se acercó a ella rodeando la camilla.
-Salomé, tienes ... -dijo mareada-Tienes que quitarle la apéndice con eso...-señaló las tijeras de operación.
-No, ni hablar. Julia, yo no sé hacerlo.
-Salomé, me han sedado. No estoy en condiciones de...
-¿qué? Pero, ¿cómo que la han sedado?
-No lo sé. Por favor hazlo.
-Ah-el capitán se quejaba de dolor.
-No he puesto dosis suficiente de anestesia. Salomé, si no le cortas la apéndice, el capitán morirá de dolor.
-Pero... no estoy capacitada.
-Salomé, hazlo, porfavor-esta vez se lo pidió el capitan.
-Ustedes dos me van a disculpar...pero... es que no sé...yo no soy doctora como usted, Julia-Salomé temblaba.
La doctora se desmayó y cayó al suelo desplomada.
Salomé no sabía qué hacer. Estaba temblando... ¿Podría hacer de doctora por un día? ¿O tendría que llamar a alguien mejor? ¿A quién iba a llamar? Tenía que ayudar al capitán y a la doctora ella, allí y ahora.
Rol, parte LXIV (por Lidia)
Julia, no me dejes sólo-suplicó Ricardo, que se había tumbado en la camilla haciendo caso a Julia. La doctora Wilson había abierto la puerta del laboratiorio e iba a marcharse.
-Voy a pedirle a alguien que me ayude con la operación-contestó, acercandose a la camilla. Le cogió la mano-. No te preocupes, vuelvo en seguida. Todo va a salir bien-dijo dulcemente, sonriendo.
A Ricardo le costó un mundo soltarle la mano a Júlia. Finalmente, la dejo, con un suspiro. Se tocó donde le dolía y no pudo evitar encogerse sobre si mismo, retorcerse por el dolor. Pero por culpa de su siempre inoportuna torpeza, cayó de la camilla y impactó contra el suelo. Soltó un quejido. Y no fue capaz de levantarse, ni de moverse, a causa de los terribles dolores que le causaba el apéndice.
&&&&&&&&&&
Gamboa miró a Andrea. Ella terminó de explicar la situación y cortó. Volvió a esconderse el transmisor en el calcetín, bajo la atenta mirada de su cómplice.
-¿No és un poco incómodo?-se burló Gamboa, irónico.
-Lo que sea necesario por el bien del proyecto-contestó ella, con un deje de ira en su respuesta.
Se produjo un silencio incómodo entre ambos.
-Ricardo me ha dejado. Por Júlia Wilson-suspiró Andrea, feliz por poder sincerarse con alguien.
-¿Por... por Júlia?-se sorpendió Gamboa, un poco dolido. Ahora que no estaba Philippe, creía que alomejor podría tener alguna posibilidad con la Doctora, que siempre había sido su punto debil. Y encontes aparecía, tan increíblemente inoportuno, el atractivo capitán Ricardo Montero.
-Sí. Pero ya estoy tramando una vengaza para esos dos.
-¿Que venganza? Además, la culpa és del Capitán, Júlia no tiene nada que ver-intentó convencerla, preocupado por la doctora Wilson.
-La culpa és tanto de Ricardo, cómo de Júlia-insistió ella.
-Vale, como tu digas. Pero... ¿cual es esa venganza?
-Ya lo verás-sonrió Andrea, enigmática.
&&&&&&&&&&&&
-Júlia, tengo que confesarte algo-dijo Ricardo, mirando a Júlia fijamente a los ojos-. Te quiero.
-Yo también te quiero, Ricardo-contestó ella.
Doctora y Capitán se miraron, dulcemente. Se acercaron lentamente y se besaron. Fue un beso apasionado, que desafió todas la leyes de la gravedad e hizo que los dos flotaran por el cielo.
-¡Ricardo!-gritó Salomé, zarandeandolo.
Ricardo abrió los ojos. Seguía en el suelo, y ante él estaban Salomé y Julia, preparando todo el instrumental para la operación. "Era un sueño" pensó Ricardo.
-¿Como has acabado en el suelo?-preguntó Julia, ayudando a Salomé a llevarlo a la camilla.
-Me he caído-contestó él, mirando sus labios con anhelo.
-Pues vigila, hombre-dijo Salomé cariñosamente.
Salomé y Júlia se prepararon para la operación. Cinco minutos después todo estaba listo para empezar. Las dos se miraron.
-¿Lista, Salomé?
-¡Lista!
-Muy bien... ¡a operar!
-Voy a pedirle a alguien que me ayude con la operación-contestó, acercandose a la camilla. Le cogió la mano-. No te preocupes, vuelvo en seguida. Todo va a salir bien-dijo dulcemente, sonriendo.
A Ricardo le costó un mundo soltarle la mano a Júlia. Finalmente, la dejo, con un suspiro. Se tocó donde le dolía y no pudo evitar encogerse sobre si mismo, retorcerse por el dolor. Pero por culpa de su siempre inoportuna torpeza, cayó de la camilla y impactó contra el suelo. Soltó un quejido. Y no fue capaz de levantarse, ni de moverse, a causa de los terribles dolores que le causaba el apéndice.
&&&&&&&&&&
Gamboa miró a Andrea. Ella terminó de explicar la situación y cortó. Volvió a esconderse el transmisor en el calcetín, bajo la atenta mirada de su cómplice.
-¿No és un poco incómodo?-se burló Gamboa, irónico.
-Lo que sea necesario por el bien del proyecto-contestó ella, con un deje de ira en su respuesta.
Se produjo un silencio incómodo entre ambos.
-Ricardo me ha dejado. Por Júlia Wilson-suspiró Andrea, feliz por poder sincerarse con alguien.
-¿Por... por Júlia?-se sorpendió Gamboa, un poco dolido. Ahora que no estaba Philippe, creía que alomejor podría tener alguna posibilidad con la Doctora, que siempre había sido su punto debil. Y encontes aparecía, tan increíblemente inoportuno, el atractivo capitán Ricardo Montero.
-Sí. Pero ya estoy tramando una vengaza para esos dos.
-¿Que venganza? Además, la culpa és del Capitán, Júlia no tiene nada que ver-intentó convencerla, preocupado por la doctora Wilson.
-La culpa és tanto de Ricardo, cómo de Júlia-insistió ella.
-Vale, como tu digas. Pero... ¿cual es esa venganza?
-Ya lo verás-sonrió Andrea, enigmática.
&&&&&&&&&&&&
-Júlia, tengo que confesarte algo-dijo Ricardo, mirando a Júlia fijamente a los ojos-. Te quiero.
-Yo también te quiero, Ricardo-contestó ella.
Doctora y Capitán se miraron, dulcemente. Se acercaron lentamente y se besaron. Fue un beso apasionado, que desafió todas la leyes de la gravedad e hizo que los dos flotaran por el cielo.
-¡Ricardo!-gritó Salomé, zarandeandolo.
Ricardo abrió los ojos. Seguía en el suelo, y ante él estaban Salomé y Julia, preparando todo el instrumental para la operación. "Era un sueño" pensó Ricardo.
-¿Como has acabado en el suelo?-preguntó Julia, ayudando a Salomé a llevarlo a la camilla.
-Me he caído-contestó él, mirando sus labios con anhelo.
-Pues vigila, hombre-dijo Salomé cariñosamente.
Salomé y Júlia se prepararon para la operación. Cinco minutos después todo estaba listo para empezar. Las dos se miraron.
-¿Lista, Salomé?
-¡Lista!
-Muy bien... ¡a operar!
Rol, parte LXIII (Por Miriam)
Julia: necesito que me ayudes – Le dijo a Pablo, mientras los demas seguian
distraidos.
Pablo escuchaba a Julia, con disimulo
Julia: Necesito contarle todo esto al capitan YA. Y para eso tengo que salir de
aqui sin levantar sospechas... y no podemos apretar el botón así, sin mas...
Pablo: Esta bién, yo te ayudare. Dime, ¿que tengo que hacer? – Respondió
En ese momento, el capitan y Roberto oyeron una llamada de emergencia
desde el Puente de mando.
Ricardo: ¿Que es eso? – Dijo confuso
Roberto: Viene de la sala de maquinas. Es como una alarma, por si hay algun
problema. ¡Hay que bajar!
Ricardo: Esta bien, quedate aquí, ya voy yo haber que esta passando.
Ricardo bajo corriendo, rezando para que no le hubiera passado nada a Julia.
Cuando llegó, vió a Pablo pidiendo ayuda, con Julia en sus brazos. Parecía
inconsciente.
Ricardo: ¿Que ha passado? – Dijo gritando nervioso, mientras miraba a Julia
Pablo: No lo se, de repente he visto que no me respondia y la he visto así –
Contesto preocupado
Ricardo la cogió en brazos, para llevarsela a la enfermería. Mientras corría, la
miraba, con tristeza y miedo.. ‘Julia te lo dije, si esque ya sabia que alli dentro
no estarias segura..’ decia, mientras unas lagrimas le resbalaban por su mejilla.
Julia estaba consciente, lo oía todo. Al oir esas palabras, no pudo evitar hacer
una pequeña sonrisa, mientras con disimulo, cerraba los ojos y agarraba fuerte
el cuello del capitán.
Llegaron a la enfermería, Ricardo tumbó a Julia en la camilla, mientras él, llorando,
daba pequeñas palmadas a Julia para que ella se despertara
Ricardo dejó de llorar, cuando vió que Julia abría los ojos, con una sonrisa en la
cara, ya que estaba perfectamente. Él, confuso, se quedo alucinando. Julia se
levanto de la camilla, le miró a los ojos, y simplemente sonrió. Pero el capitán no
hizo lo mismo, es mas, se empezó a poner nervioso, y algo furioso.
Ricardo: ¿pero se puede saber que esta pasando? ¿Ya esta? ¿Tan tranquila te
quedas?
Julia: Necesitaba hablar contigo urgente, y no se me ocurrió otra cosa que..
Ricardo (interrumpiendo a Julia): Pero bueno, y no se te ocurre otra forma de
poder hablar conmigo? ¡Julia lo he passado fatal! ¡Creía que estabas muerta!
– Dijo gritando, quitandose las lagrimas de los ojos.
Julia: Esta bien, tranquilo Ricardo, estoy bien! Perdoname, pero esque creo
que ha sido la mejor forma de salir de alli para no levantar sospechas.
Ricardo: Se tranquilizó, le sonrio y los dos se abrazaron.
Julia: Ricardo, es importante que me escuches. no debeis... De repente,
Ricardo se calló al suelo
Julia: ¿Ricardo estas bien? ¿Que te pasa? Dijo mientras le sostenía la cabeza
al capitan
Ricardo: Esque llevo unos dias con un dolor aqui... Dijo mientras se apretaba
la apendice.
Julia se asustó.
Esta bién, vamos, intenta levantarte y tumbate en la camilla – Dijo Julia,
preocupada, ayudando a levantar a Ricardo.
distraidos.
Pablo escuchaba a Julia, con disimulo
Julia: Necesito contarle todo esto al capitan YA. Y para eso tengo que salir de
aqui sin levantar sospechas... y no podemos apretar el botón así, sin mas...
Pablo: Esta bién, yo te ayudare. Dime, ¿que tengo que hacer? – Respondió
En ese momento, el capitan y Roberto oyeron una llamada de emergencia
desde el Puente de mando.
Ricardo: ¿Que es eso? – Dijo confuso
Roberto: Viene de la sala de maquinas. Es como una alarma, por si hay algun
problema. ¡Hay que bajar!
Ricardo: Esta bien, quedate aquí, ya voy yo haber que esta passando.
Ricardo bajo corriendo, rezando para que no le hubiera passado nada a Julia.
Cuando llegó, vió a Pablo pidiendo ayuda, con Julia en sus brazos. Parecía
inconsciente.
Ricardo: ¿Que ha passado? – Dijo gritando nervioso, mientras miraba a Julia
Pablo: No lo se, de repente he visto que no me respondia y la he visto así –
Contesto preocupado
Ricardo la cogió en brazos, para llevarsela a la enfermería. Mientras corría, la
miraba, con tristeza y miedo.. ‘Julia te lo dije, si esque ya sabia que alli dentro
no estarias segura..’ decia, mientras unas lagrimas le resbalaban por su mejilla.
Julia estaba consciente, lo oía todo. Al oir esas palabras, no pudo evitar hacer
una pequeña sonrisa, mientras con disimulo, cerraba los ojos y agarraba fuerte
el cuello del capitán.
Llegaron a la enfermería, Ricardo tumbó a Julia en la camilla, mientras él, llorando,
daba pequeñas palmadas a Julia para que ella se despertara
Ricardo dejó de llorar, cuando vió que Julia abría los ojos, con una sonrisa en la
cara, ya que estaba perfectamente. Él, confuso, se quedo alucinando. Julia se
levanto de la camilla, le miró a los ojos, y simplemente sonrió. Pero el capitán no
hizo lo mismo, es mas, se empezó a poner nervioso, y algo furioso.
Ricardo: ¿pero se puede saber que esta pasando? ¿Ya esta? ¿Tan tranquila te
quedas?
Julia: Necesitaba hablar contigo urgente, y no se me ocurrió otra cosa que..
Ricardo (interrumpiendo a Julia): Pero bueno, y no se te ocurre otra forma de
poder hablar conmigo? ¡Julia lo he passado fatal! ¡Creía que estabas muerta!
– Dijo gritando, quitandose las lagrimas de los ojos.
Julia: Esta bien, tranquilo Ricardo, estoy bien! Perdoname, pero esque creo
que ha sido la mejor forma de salir de alli para no levantar sospechas.
Ricardo: Se tranquilizó, le sonrio y los dos se abrazaron.
Julia: Ricardo, es importante que me escuches. no debeis... De repente,
Ricardo se calló al suelo
Julia: ¿Ricardo estas bien? ¿Que te pasa? Dijo mientras le sostenía la cabeza
al capitan
Ricardo: Esque llevo unos dias con un dolor aqui... Dijo mientras se apretaba
la apendice.
Julia se asustó.
Esta bién, vamos, intenta levantarte y tumbate en la camilla – Dijo Julia,
preocupada, ayudando a levantar a Ricardo.
jueves, 8 de septiembre de 2011
Rol, parte LXII (por Nago)
Necesito avisar a Ricardo y a los demás del peligro que corren- pensaba Julia muy nerviosa, viendo como Andrea y Gamboa seguían adelante con su malvado plan de avisar con el teléfono satélite a los miembros del proyecto presentes en el submarino.
Julia parece estar desesperada por conseguir avisar de los planes de Andrea-se decía a sí mismo Pablo viendo que en el rostro de Julia se reflejaba el miedo, la tristeza y la impotencia que sentía en ese momento.
Mientras en la cubierta del Estrella Polar y ajenos al peligro que les acechaba
Vosotros hacer una inmersión para controlar las profundidades de los alrededores-dijo Ricardo a Ulises y a Julián.
Una vez que les vio sumergirse, Ricardo volvió al puente de mando donde le esperaba Roberto, debían iniciar la peligrosa aventura que tanto tiempo llevaban planeando y que les iba a permitir demostrarles que no pensaban rendirse.
En la sala de máquinas
Siento alegría por saber vivo a Philippe y al recordar su último mensaje cuando me daba la oportunidad de salvarme, siempre se lo voy a agradecer y a recordarle con mucho cariño pero mis sentimientos han cambiado -pensaba Julia mientras de inmediato volvía a su mente la realidad.
Definitivamente algo tengo que hacer –se repetía constantemente pensando en cómo ayudar a Ricardo, el verdadero dueño de su corazón en ese momento, quien con su amor y ternura conseguía cada día hacerle sonreír y olvidar las difíciles circunstancias que les estaba tocando vivir, alguien con quien con sólo mirarle a los ojos y sentir su calor le hacía subir al cielo, y con quien deseaba con todas sus fuerzas pasar el resto de su vida.
Lo mejor que puedo hacer es seguir confiando en Pablo-se dijo Julia a sí misma mientras pensaba que no había otra opción, era imposible que ella sola pudiera lograr su objetivo.
Gracias a que la suerte estaba de su lado, Andrea todavía no había conseguido contactar y furiosa discutía con Gamboa sin percatarse de que Pablo había podido hablar con Julia
y contarle su única oportunidad de alertar al capitán y a la tripulación de los últimos acontecimientos.
En toda sala de máquinas existe un botón que en casos urgentes permite avisar al puente de mando con una luz parpadeante de la existencia de peligro en esta zona, sólo tenemos que encontrarlo-explicaba Pablo a Julia mientras vigilaba que su madre y Gamboa no se enteraran de nada.
Como la suerte no dura eternamente, Andrea consigue su propósito, aunque parece que algo de ella todavía les acompaña cuando Julia descubre que el ansiado botón está a su alcance y es capaz de pulsarlo sin levantar sospechas.
En ese momento en el Puente de Mando
Ya está todo listo-dice Roberto con bastante tranquilidad aún teniendo en cuenta lo que tenían que hacer.
De repente Ricardo reconoce de inmediato la señal luminosa que aparece a su lado parpadeando, no me he equivocado-dice mientras se disipan sus dudas acerca de Pablo y sonríe recordando a Julia y acariciando con fuerza la pulsera que ella le había regalado tiempo atrás.
Julia parece estar desesperada por conseguir avisar de los planes de Andrea-se decía a sí mismo Pablo viendo que en el rostro de Julia se reflejaba el miedo, la tristeza y la impotencia que sentía en ese momento.
Mientras en la cubierta del Estrella Polar y ajenos al peligro que les acechaba
Vosotros hacer una inmersión para controlar las profundidades de los alrededores-dijo Ricardo a Ulises y a Julián.
Una vez que les vio sumergirse, Ricardo volvió al puente de mando donde le esperaba Roberto, debían iniciar la peligrosa aventura que tanto tiempo llevaban planeando y que les iba a permitir demostrarles que no pensaban rendirse.
En la sala de máquinas
Siento alegría por saber vivo a Philippe y al recordar su último mensaje cuando me daba la oportunidad de salvarme, siempre se lo voy a agradecer y a recordarle con mucho cariño pero mis sentimientos han cambiado -pensaba Julia mientras de inmediato volvía a su mente la realidad.
Definitivamente algo tengo que hacer –se repetía constantemente pensando en cómo ayudar a Ricardo, el verdadero dueño de su corazón en ese momento, quien con su amor y ternura conseguía cada día hacerle sonreír y olvidar las difíciles circunstancias que les estaba tocando vivir, alguien con quien con sólo mirarle a los ojos y sentir su calor le hacía subir al cielo, y con quien deseaba con todas sus fuerzas pasar el resto de su vida.
Lo mejor que puedo hacer es seguir confiando en Pablo-se dijo Julia a sí misma mientras pensaba que no había otra opción, era imposible que ella sola pudiera lograr su objetivo.
Gracias a que la suerte estaba de su lado, Andrea todavía no había conseguido contactar y furiosa discutía con Gamboa sin percatarse de que Pablo había podido hablar con Julia
y contarle su única oportunidad de alertar al capitán y a la tripulación de los últimos acontecimientos.
En toda sala de máquinas existe un botón que en casos urgentes permite avisar al puente de mando con una luz parpadeante de la existencia de peligro en esta zona, sólo tenemos que encontrarlo-explicaba Pablo a Julia mientras vigilaba que su madre y Gamboa no se enteraran de nada.
Como la suerte no dura eternamente, Andrea consigue su propósito, aunque parece que algo de ella todavía les acompaña cuando Julia descubre que el ansiado botón está a su alcance y es capaz de pulsarlo sin levantar sospechas.
En ese momento en el Puente de Mando
Ya está todo listo-dice Roberto con bastante tranquilidad aún teniendo en cuenta lo que tenían que hacer.
De repente Ricardo reconoce de inmediato la señal luminosa que aparece a su lado parpadeando, no me he equivocado-dice mientras se disipan sus dudas acerca de Pablo y sonríe recordando a Julia y acariciando con fuerza la pulsera que ella le había regalado tiempo atrás.
lunes, 5 de septiembre de 2011
Rol, parte LXI (por Paola)
El día había llegado, y Ricardo tenía que poner en práctica el plan que había diseñado con Roberto días atrás para confinar a los que estaban relacionados con el proyecto en la sala de máquinas, y así tener el camino libre para colarse en el submarino que los perseguía. Tenía que darles instrucciones a Julián y a Ulises para que lo ayudaran, pero antes necesitaba hablar con Julia. Tenía que contárselo. Ricardo llamó suavemente a la puerta del camarote de la doctora, y tras escuchar respuesta entró.
-Julia... Necesito hablar contigo.
Los dos se sentaron en el borde de la cama pero sin rozarse el uno al otro.
-Julián, Ulises y yo tenemos que encerrar a los que estén relacionados con el proyecto. -No le habló de Roberto porque él no le había contado si Julia estaba al tanto de que lo de Burbuja era sólo una tapadera. -Te dije que confiaba en ti, y lo sigo haciendo. Por eso pienso arriesgarme por ti, y voy a encerrar sólo a Gamboa, a Andrea y a Pablo, a éste último por si acaso. No me fío del todo. Creo que Julián y Ulises respetarán mi decisión, sobre todo el polizón.
Julia se quedó callada unos instantes, pensando en lo que había pasado en los últimos días. Phillipe le había dicho en su mensaje que podía continuar a bordo de ese barco y arriesgarse o ponerse a salvo con lo que quedaba de la parte “buena” del proyecto, y ella había decidido quedarse allí. Todo lo que le importaba estaba en ese barco, y ya no le preocupaba morir si lo hacía para salvar a las personas que quería. Agradecía que Ricardo confiase en ella de esa forma pero acababa de tomar una decisión. Era lo mejor para todos.
-No, Ricardo. Tienes que encerrarme con ellos.
Por la mente de él cruzó la fugaz idea de que se estaba declarando culpable, pero enseguida la abandonó. Sabía que Julia era buena persona.
-Puede ser muy peligroso que te quedes ahí con ellos, Julia. No podemos arriesgarnos.
-¿Más peligroso puede ser que sepan que estoy totalmente con vosotros, no? Andrea ya conoce mis debilidades.
-Andrea no está bien, ¡tengo miedo de lo que pueda hacerte! -La cara de Ricardo denotaba la preocupación que sentía por ella, y el miedo a perderla, sobre todas las cosas.
-Estaré bien, tranquilo, de verdad. Estoy casi segura de que Pablo es de los nuestros, no creo que esté mintiendo. Y bueno... -Julia bajó la mirada hacia su regazo. -Digamos que Gamboa siempre me ha tenido algo de afecto.
Ricardo captó perfectamente el tono con el que lo dijo y creyó entender lo que significaba esa última frase, pero no hizo ningún comentario al respecto.
-Está bien, te encerraré con ellos. Pero tienes que prometerme que te cuidarás, ¿vale? No estoy dispuesto a perderte. -Inconscientemente Ricardo se estaba tocando la pulsera que ella le había regalado tiempo atrás y que todavía conservaba. En ese momento sentía unas ganas profundas de besarla pero se prometió a sí mismo que no lo haría hasta que todo hubiese terminado. Quería hacerlo bien, sin preocupaciones, sin desesperación, pero quería hacerlo. Por eso se aseguraría de mantenerla viva, porque algún día tenía que probar los labios de la doctora Wilson.
-Lo haré. Además, por si vuestro plan falla, creo que será importante controlarlos desde dentro, y ahí es donde yo puedo ayudar.
***
Todo estaba preparado para su partida. Habían logrado encerrar a Gamboa, a Andrea y a Pablo en la sala de máquinas, y lo mismo habían hecho con la doctora. Ella había fingido que ponía resistencia a lo que estaban haciendo, y le había rogado a Ricardo que la soltase para dar más credibilidad al asunto. Sólo él sabía que todo era una farsa, había preferido no contarle nada al final a Ulises y a De la Cuadra, ni siquiera a Roberto. Cuanta menos gente lo supiese menos posibilidades había de que el plan fallase y Julia pudiese salir herida.
Los cuatro estaban sentados en el suelo, escuchando murmurar a Piti y a Palomares, que se habían quedado fuera custodiando la puerta. Sabían perfectamente que el capitán pretendía llegar hasta el submarino para desbaratar todos sus planes, pero ellos estaban allí encerrados sin poder hacer nada... o eso es lo que la tripulación pensaba.
-Bueno, bueno, parece que esta vez nos la han colado, ¿no? -Andrea utilizó ese tono de voz que tanto odiaba Julia. La doctora miró a Pablo, que se mantenía en silencio sin hacer ningún comentario. Parecía que el chico confiaba en que ella supiese lo que estaba pasando. -Pues hoy estáis de suerte, porque yo todavía tengo esto. -Andrea sacó un pequeño teléfono satélite que había tenido guardado dentro del calcetín y pulsó un par de botones, para después sonreír. -Cuando ese imbécil del capitán llegue al submarino, se va a encontrar con una sorpresita. Me parece que todos estarán esperando su llegada con muchas ganas.
Julia tragó saliva para ahogar el gemido de preocupación que se había empezado a crear en lo más hondo de su garganta, y comenzó a respirar agitadamente. ¡Tenía que avisar a Ricardo! Tenía que hablar con él, decirle que la gente del proyecto sabía lo que estaban a punto de hacer, o de lo contrario, el capitán y su tripulación se acababan de lanzar a una misión suicida.
-Julia... Necesito hablar contigo.
Los dos se sentaron en el borde de la cama pero sin rozarse el uno al otro.
-Julián, Ulises y yo tenemos que encerrar a los que estén relacionados con el proyecto. -No le habló de Roberto porque él no le había contado si Julia estaba al tanto de que lo de Burbuja era sólo una tapadera. -Te dije que confiaba en ti, y lo sigo haciendo. Por eso pienso arriesgarme por ti, y voy a encerrar sólo a Gamboa, a Andrea y a Pablo, a éste último por si acaso. No me fío del todo. Creo que Julián y Ulises respetarán mi decisión, sobre todo el polizón.
Julia se quedó callada unos instantes, pensando en lo que había pasado en los últimos días. Phillipe le había dicho en su mensaje que podía continuar a bordo de ese barco y arriesgarse o ponerse a salvo con lo que quedaba de la parte “buena” del proyecto, y ella había decidido quedarse allí. Todo lo que le importaba estaba en ese barco, y ya no le preocupaba morir si lo hacía para salvar a las personas que quería. Agradecía que Ricardo confiase en ella de esa forma pero acababa de tomar una decisión. Era lo mejor para todos.
-No, Ricardo. Tienes que encerrarme con ellos.
Por la mente de él cruzó la fugaz idea de que se estaba declarando culpable, pero enseguida la abandonó. Sabía que Julia era buena persona.
-Puede ser muy peligroso que te quedes ahí con ellos, Julia. No podemos arriesgarnos.
-¿Más peligroso puede ser que sepan que estoy totalmente con vosotros, no? Andrea ya conoce mis debilidades.
-Andrea no está bien, ¡tengo miedo de lo que pueda hacerte! -La cara de Ricardo denotaba la preocupación que sentía por ella, y el miedo a perderla, sobre todas las cosas.
-Estaré bien, tranquilo, de verdad. Estoy casi segura de que Pablo es de los nuestros, no creo que esté mintiendo. Y bueno... -Julia bajó la mirada hacia su regazo. -Digamos que Gamboa siempre me ha tenido algo de afecto.
Ricardo captó perfectamente el tono con el que lo dijo y creyó entender lo que significaba esa última frase, pero no hizo ningún comentario al respecto.
-Está bien, te encerraré con ellos. Pero tienes que prometerme que te cuidarás, ¿vale? No estoy dispuesto a perderte. -Inconscientemente Ricardo se estaba tocando la pulsera que ella le había regalado tiempo atrás y que todavía conservaba. En ese momento sentía unas ganas profundas de besarla pero se prometió a sí mismo que no lo haría hasta que todo hubiese terminado. Quería hacerlo bien, sin preocupaciones, sin desesperación, pero quería hacerlo. Por eso se aseguraría de mantenerla viva, porque algún día tenía que probar los labios de la doctora Wilson.
-Lo haré. Además, por si vuestro plan falla, creo que será importante controlarlos desde dentro, y ahí es donde yo puedo ayudar.
***
Todo estaba preparado para su partida. Habían logrado encerrar a Gamboa, a Andrea y a Pablo en la sala de máquinas, y lo mismo habían hecho con la doctora. Ella había fingido que ponía resistencia a lo que estaban haciendo, y le había rogado a Ricardo que la soltase para dar más credibilidad al asunto. Sólo él sabía que todo era una farsa, había preferido no contarle nada al final a Ulises y a De la Cuadra, ni siquiera a Roberto. Cuanta menos gente lo supiese menos posibilidades había de que el plan fallase y Julia pudiese salir herida.
Los cuatro estaban sentados en el suelo, escuchando murmurar a Piti y a Palomares, que se habían quedado fuera custodiando la puerta. Sabían perfectamente que el capitán pretendía llegar hasta el submarino para desbaratar todos sus planes, pero ellos estaban allí encerrados sin poder hacer nada... o eso es lo que la tripulación pensaba.
-Bueno, bueno, parece que esta vez nos la han colado, ¿no? -Andrea utilizó ese tono de voz que tanto odiaba Julia. La doctora miró a Pablo, que se mantenía en silencio sin hacer ningún comentario. Parecía que el chico confiaba en que ella supiese lo que estaba pasando. -Pues hoy estáis de suerte, porque yo todavía tengo esto. -Andrea sacó un pequeño teléfono satélite que había tenido guardado dentro del calcetín y pulsó un par de botones, para después sonreír. -Cuando ese imbécil del capitán llegue al submarino, se va a encontrar con una sorpresita. Me parece que todos estarán esperando su llegada con muchas ganas.
Julia tragó saliva para ahogar el gemido de preocupación que se había empezado a crear en lo más hondo de su garganta, y comenzó a respirar agitadamente. ¡Tenía que avisar a Ricardo! Tenía que hablar con él, decirle que la gente del proyecto sabía lo que estaban a punto de hacer, o de lo contrario, el capitán y su tripulación se acababan de lanzar a una misión suicida.
martes, 23 de agosto de 2011
Rol, parte LIV (por Nago)
Julia, te buscaba, Gamboa te necesita en la enfermería-dijo Salomé extrañada por la expresión en la cara de ambos.
Gracias, enseguida voy –le contestó Julia girándose mientras le guiñaba un ojo a Pablo y veía salir a Salomé.
Mientras en la enfermería
Ya sabes lo que tienes que hacer, no?-preguntaba Gamboa a Andrea que se encontraba tumbada en la camilla.
Sí, me arrastraré ante esa mosquita muerta, no te preocupes, todo el barco sabrá que lo del capitán fue un accidente sin culpables, pero que sepas que lo hago por ver avanzar el proyecto de una maldita vez, no por ella, la odio-le contestó Andrea con una cara que reflejaba bien su odio y resignación.
Andrea, controla tus impulsos, no son nada buenos para lo que queremos conseguir-le dijo Gamboa sonriendo de forma irónica
Al entrar en la enfermería Julia se sorprendió al encontrarse a Andrea en la camilla ya despierta y le miró con una tremenda cara de susto.
Vamos, vamos, no pongas esa cara-le dijo Gamboa mientras seguía con su risa burlona
Para qué querías verme?-preguntó Julia intentando poder salir de allí lo antes posible
Soy yo la que quería hablar contigo, siento todo lo ocurrido, he perdido demasiado los nervios y me he dejado llevar, no te preocupes que admitiré ante todos que tú no fuiste la culpable de lo ocurrido al Capitán, después de todo, todos estamos en el mismo barco-dijo Andrea mientras se reía de lo acertado de la frase en esos momentos y le estrechaba la mano a Julia tratando de hacer las paces.
Julia le estrechó la mano sin muchas ganas y con mucho recelo y Gamboa que miraba con unos malvados ojos a Julia dijo- “Ahora todos debemos seguir con el plan establecido”.
Después de esto, Julia se mantuvo en silencio y salió de allí, asustada, recelosa y pensativa, quería buscar a Pablo y poder terminar la conversación.
Al final, Julia consiguió encontrarse con Pablo y le pidió que entrara a su habitación para hablar más tranquilamente.
Julia, te aseguro que es totalmente cierto que Ricardo sabe algo, no sé exactamente qué pero sí que lo sabe hace tiempo y por boca de mi tío, aunque supongo que sólo habrá empezado a recordarlo y a creer en ello tras los últimos acontecimientos-le dijo Pablo tratando de intentar ayudarles a ambos.
Sé que tu eres buena y que te encuentras en la misma situación en la que estaba mi tío, así que te pido que por favor tengas mucho cuidado, no quiero que te pase nada y tampoco a Ricardo y a su familia, les tengo mucho cariño.-le dijo Pablo mientras le daba una palmadita en la espalda
Gracias Pablo, sinceramente muchas gracias, intentaré jugar mis cartas de la mejor manera que pueda y no te preocupes por Ainhoa y Valeria, pronto se darán cuenta de que estaban equivocadas –le dijo Julia con una sonrisa de agradecimiento.
Suerte-le dijo Pablo mientras salía por la puerta.
Julia aprovechó para recostarse un rato, habían sido muchas y muy intensas emociones y necesitaba descansar.
Todo tiene sentido, la necesidad de Andrea de esconder esa foto, la conversación que Ricardo quiso tener conmigo y lo que me dijo sobre que consideraba que Gamboa y Andrea no eran trigo limpio y también seguramente se ha dado cuenta que Andrea le estaba utilizando y de ahí la conversación de esa noche y el no querer que Valeria se encariñara con ella.-pensaba Julia.
En un momento sus ojos brillaban y una gran sonrisa se dibujaba en su rostro mientras pensaba que nunca había perdido su confianza y sentía profundamente el gran amor que le tenía.
En ese momento, tocaron a la puerta. Ya voy dijo Julia y se levantó para abrir la puerta.
Julia, voy a decir lo que ya sabes, en el comedor.-dijo Andrea mientras se marchaba poniendo mala cara.
Tras las palabras de Andrea en el comedor, las cosas volvieron a la normalidad en el Estrella Polar.
Aprovechando la ocasión, voy a visitar a Ricardo, es lo que más deseo en el mundo.-pensó Julia
Mientras en el camarote del Capitán
Valeria, si quieres podemos jugar a lo que quieras o te leo un cuento mientras esperamos a que Papá despierte-le dijo Ainhoa a su hermana para intentar entretenerla.
Cuando Ainhoa y Valeria se dirigían al armario a coger un juego, escucharon cómo Ricardo hablaba en sueños.
Espera Valeria, tenemos que ver qué le pasa a papá-le dijo Ainhoa mientras Valeria ponía cara de susto.
Al acercarse, Ainhoa escuchó claramente como Ricardo repetía continuamente el nombre de Julia mientras una sonrisa aparecía en su rostro.
Ya no me cabe duda de que Julia no es culpable-pensaba Ainhoa mientras escuchaba de nuevo el nombre de Julia de boca de su padre.
En ese momento llamaron a la puerta, Ainhoa se levantó a abrir la puerta mientras le decía a Valeria que no hiciera ruido.
Julia, eres tú, siento haber creído que tú eras culpable, mi padre te necesita-le dijo Ainhoa justo cuando Ricardo volvió a repetir su nombre varias veces.
Gracias, enseguida voy –le contestó Julia girándose mientras le guiñaba un ojo a Pablo y veía salir a Salomé.
Mientras en la enfermería
Ya sabes lo que tienes que hacer, no?-preguntaba Gamboa a Andrea que se encontraba tumbada en la camilla.
Sí, me arrastraré ante esa mosquita muerta, no te preocupes, todo el barco sabrá que lo del capitán fue un accidente sin culpables, pero que sepas que lo hago por ver avanzar el proyecto de una maldita vez, no por ella, la odio-le contestó Andrea con una cara que reflejaba bien su odio y resignación.
Andrea, controla tus impulsos, no son nada buenos para lo que queremos conseguir-le dijo Gamboa sonriendo de forma irónica
Al entrar en la enfermería Julia se sorprendió al encontrarse a Andrea en la camilla ya despierta y le miró con una tremenda cara de susto.
Vamos, vamos, no pongas esa cara-le dijo Gamboa mientras seguía con su risa burlona
Para qué querías verme?-preguntó Julia intentando poder salir de allí lo antes posible
Soy yo la que quería hablar contigo, siento todo lo ocurrido, he perdido demasiado los nervios y me he dejado llevar, no te preocupes que admitiré ante todos que tú no fuiste la culpable de lo ocurrido al Capitán, después de todo, todos estamos en el mismo barco-dijo Andrea mientras se reía de lo acertado de la frase en esos momentos y le estrechaba la mano a Julia tratando de hacer las paces.
Julia le estrechó la mano sin muchas ganas y con mucho recelo y Gamboa que miraba con unos malvados ojos a Julia dijo- “Ahora todos debemos seguir con el plan establecido”.
Después de esto, Julia se mantuvo en silencio y salió de allí, asustada, recelosa y pensativa, quería buscar a Pablo y poder terminar la conversación.
Al final, Julia consiguió encontrarse con Pablo y le pidió que entrara a su habitación para hablar más tranquilamente.
Julia, te aseguro que es totalmente cierto que Ricardo sabe algo, no sé exactamente qué pero sí que lo sabe hace tiempo y por boca de mi tío, aunque supongo que sólo habrá empezado a recordarlo y a creer en ello tras los últimos acontecimientos-le dijo Pablo tratando de intentar ayudarles a ambos.
Sé que tu eres buena y que te encuentras en la misma situación en la que estaba mi tío, así que te pido que por favor tengas mucho cuidado, no quiero que te pase nada y tampoco a Ricardo y a su familia, les tengo mucho cariño.-le dijo Pablo mientras le daba una palmadita en la espalda
Gracias Pablo, sinceramente muchas gracias, intentaré jugar mis cartas de la mejor manera que pueda y no te preocupes por Ainhoa y Valeria, pronto se darán cuenta de que estaban equivocadas –le dijo Julia con una sonrisa de agradecimiento.
Suerte-le dijo Pablo mientras salía por la puerta.
Julia aprovechó para recostarse un rato, habían sido muchas y muy intensas emociones y necesitaba descansar.
Todo tiene sentido, la necesidad de Andrea de esconder esa foto, la conversación que Ricardo quiso tener conmigo y lo que me dijo sobre que consideraba que Gamboa y Andrea no eran trigo limpio y también seguramente se ha dado cuenta que Andrea le estaba utilizando y de ahí la conversación de esa noche y el no querer que Valeria se encariñara con ella.-pensaba Julia.
En un momento sus ojos brillaban y una gran sonrisa se dibujaba en su rostro mientras pensaba que nunca había perdido su confianza y sentía profundamente el gran amor que le tenía.
En ese momento, tocaron a la puerta. Ya voy dijo Julia y se levantó para abrir la puerta.
Julia, voy a decir lo que ya sabes, en el comedor.-dijo Andrea mientras se marchaba poniendo mala cara.
Tras las palabras de Andrea en el comedor, las cosas volvieron a la normalidad en el Estrella Polar.
Aprovechando la ocasión, voy a visitar a Ricardo, es lo que más deseo en el mundo.-pensó Julia
Mientras en el camarote del Capitán
Valeria, si quieres podemos jugar a lo que quieras o te leo un cuento mientras esperamos a que Papá despierte-le dijo Ainhoa a su hermana para intentar entretenerla.
Cuando Ainhoa y Valeria se dirigían al armario a coger un juego, escucharon cómo Ricardo hablaba en sueños.
Espera Valeria, tenemos que ver qué le pasa a papá-le dijo Ainhoa mientras Valeria ponía cara de susto.
Al acercarse, Ainhoa escuchó claramente como Ricardo repetía continuamente el nombre de Julia mientras una sonrisa aparecía en su rostro.
Ya no me cabe duda de que Julia no es culpable-pensaba Ainhoa mientras escuchaba de nuevo el nombre de Julia de boca de su padre.
En ese momento llamaron a la puerta, Ainhoa se levantó a abrir la puerta mientras le decía a Valeria que no hiciera ruido.
Julia, eres tú, siento haber creído que tú eras culpable, mi padre te necesita-le dijo Ainhoa justo cuando Ricardo volvió a repetir su nombre varias veces.
jueves, 11 de agosto de 2011
Rol,parte LIII (Por Elena)
-¿Tú también?-preguntó la científica,no se podía creer que ''casi todos'' trabajaran en el mismo proyecto.
-Sí,yo también.-asintió.
-¿Así que no me quieres hacer daño?-repitió lo que el joven hace segundos acababa de decir.-Tranquilo que dudo de que me puedas hacer más daño del que ya tu madre me haya hecho,¿sabes lo que ha hecho?-añadió intentando relajarse,ver al hijo de su rival no lo hacía fácil.
-Hay cosas que sé y otras que las sospecho. Me hubiese gustado tener otro tipo de madre pero nadie puede retroceder el pasado y más bien el destino pero no estoy aquí para hablar ''de lo maravillosa que es Andrea Boccitellini''sino de lo que ha pasado hoy.-pensó en voz alta muy triste pero enseguida cambió de tema.
-¿De qué quieres hablar?-volvió a preguntar la científica.
-De mi madre,de lo que le ha pasado injustamente al capitán,de dejar el proyecto,de contar todo.-respondió el hijo de Andrea.-¿Por qué quieres dejar el proyecto,tan mal te hemos tratado para que nos dejes?-añadió,no era como su madre. Se veía en el fondo que era medianamente buena persona.
-Si desde el principio todos me hubiesen tratado como tu no lo hubiese pensado pero¿es que no ves que os habéis cargado a mucha gente porque se han llegado a enterar de la verdad?Y ahora está Ricardo...la tripulación me odia,sus hijas me adoraban y ahora piensan que intenté matarle...-se sinceró,Pablo la escuchaba atentamente y con muchísima paciencia.
-Lo que le ha pasado al capitán le podía haber pasado a cualquiera. Sé que tienes toda la razón del mundo y por eso mismo te voy a llevar a un sitio dónde nadie te volverá a ver.-sintió de todo corazón lo que le había sucedido a la persona que le consideraba como un padre.
-''¿Me vas a matar?''-no le daba miedo morir,es más sí Ricardo moría ella se acabaría suicidando¿o no?-Pues a la matame,no tengo ningún miedo a morir.-añadió acercándose hacia él,con valentía.
-Pero,¿qué dices?No te voy a matar,lo que quiero es llevarte lejos de mi madre...de muchísima gente.-eso le alivió,le daba pena que fuese hijo de esa loca.
-Gracias pero no puedo aceptar.-se negó.
-No seas así Julia,sino aceptas te matarán o por lo menos ''mi madre''No conoces a esa gente,es capaz de quitar de su camino lo que no les interesa...y en este caso no quieren que hables,y aunque hay gente que quiere que sigas con vida,acabarás como mi padre...y como él.-quería ayudarla pero si la científica no se dejaba,no podría hacer nada por ella.
-¿Quién es él?-preguntó ella por curiosidad.
-Mi tío,el chico de aquella foto y él que supuestamente le contó ''algo'' al capitán.-respondió,Julia se quedó helada.-Sí,Julia. El capitán sabe algo y lo sé porque me lo dijo mi tío antes de que se lo cargaran...por eso le quiero como si fuese mi verdadero padre y por eso mismo haré que viva.-añadió viendo que por poco se cae al suelo.
-Pero,¿qué es lo que sabe?-preguntó justo en el momento en que Salomé apareció.
-Sí,yo también.-asintió.
-¿Así que no me quieres hacer daño?-repitió lo que el joven hace segundos acababa de decir.-Tranquilo que dudo de que me puedas hacer más daño del que ya tu madre me haya hecho,¿sabes lo que ha hecho?-añadió intentando relajarse,ver al hijo de su rival no lo hacía fácil.
-Hay cosas que sé y otras que las sospecho. Me hubiese gustado tener otro tipo de madre pero nadie puede retroceder el pasado y más bien el destino pero no estoy aquí para hablar ''de lo maravillosa que es Andrea Boccitellini''sino de lo que ha pasado hoy.-pensó en voz alta muy triste pero enseguida cambió de tema.
-¿De qué quieres hablar?-volvió a preguntar la científica.
-De mi madre,de lo que le ha pasado injustamente al capitán,de dejar el proyecto,de contar todo.-respondió el hijo de Andrea.-¿Por qué quieres dejar el proyecto,tan mal te hemos tratado para que nos dejes?-añadió,no era como su madre. Se veía en el fondo que era medianamente buena persona.
-Si desde el principio todos me hubiesen tratado como tu no lo hubiese pensado pero¿es que no ves que os habéis cargado a mucha gente porque se han llegado a enterar de la verdad?Y ahora está Ricardo...la tripulación me odia,sus hijas me adoraban y ahora piensan que intenté matarle...-se sinceró,Pablo la escuchaba atentamente y con muchísima paciencia.
-Lo que le ha pasado al capitán le podía haber pasado a cualquiera. Sé que tienes toda la razón del mundo y por eso mismo te voy a llevar a un sitio dónde nadie te volverá a ver.-sintió de todo corazón lo que le había sucedido a la persona que le consideraba como un padre.
-''¿Me vas a matar?''-no le daba miedo morir,es más sí Ricardo moría ella se acabaría suicidando¿o no?-Pues a la matame,no tengo ningún miedo a morir.-añadió acercándose hacia él,con valentía.
-Pero,¿qué dices?No te voy a matar,lo que quiero es llevarte lejos de mi madre...de muchísima gente.-eso le alivió,le daba pena que fuese hijo de esa loca.
-Gracias pero no puedo aceptar.-se negó.
-No seas así Julia,sino aceptas te matarán o por lo menos ''mi madre''No conoces a esa gente,es capaz de quitar de su camino lo que no les interesa...y en este caso no quieren que hables,y aunque hay gente que quiere que sigas con vida,acabarás como mi padre...y como él.-quería ayudarla pero si la científica no se dejaba,no podría hacer nada por ella.
-¿Quién es él?-preguntó ella por curiosidad.
-Mi tío,el chico de aquella foto y él que supuestamente le contó ''algo'' al capitán.-respondió,Julia se quedó helada.-Sí,Julia. El capitán sabe algo y lo sé porque me lo dijo mi tío antes de que se lo cargaran...por eso le quiero como si fuese mi verdadero padre y por eso mismo haré que viva.-añadió viendo que por poco se cae al suelo.
-Pero,¿qué es lo que sabe?-preguntó justo en el momento en que Salomé apareció.
lunes, 8 de agosto de 2011
Rol,parte LII (Por Silvia)
Agotada, sin entender muy bien que había pasado, Julia se sentía ahora más sola que nunca, el hombre que amaba por poco había pasado a mejor vida y todo por su culpa, debió alejarse de él sabiendo lo peligrosa que era Andrea, pero ahora para la tripulación la mala no era otra que ella, todos la acusaban de haber disparado a Ricardo ya que Andrea estaba en cubierta desmayada y hasta que el capitán no despertase no podía dar su versión de los hechos y Julia echa un lio no sabía que si y que no podía contar, quería morirse, y por si fuera poco Ulises decía que confiaba en ella pero eso la daba igual, ella no sentía nada por el muchacho desde hace mucho pero no podía dejarle, era el único apoyo que tenía. Extasiada por el dolor que la situación le causaba decidió darse una ducha para así a continuación mirar como se encontraba el estado de Ricardo e ir a la cama.
***
En un camarote, cerca de las duchas...
-¿Qué coño vamos a hacer Ernesto? – dando vueltas de un lado para otro.
-No lo sé – gritándola.
-Todo es culpa de ella, todo es culpa de esa mosquita muerta a la que todos protegéis, muerta estaríamos mejor y el proyecto podría salir delante de una puta vez.
-Escúchame Andrea, Julia tiene que seguir viva si tú quieres seguir estándolo además de que la necesitamos, ahora mismo es la única experta en biología molecular que existe en el mundo.
-¿Y Phillipe y los demás? – sentándose.
-No, ellos son expertos en bioquímica apenas podría decirse que tienen nociones básicas en biología molecular pero ya...
-Pues entonces habrá que actuar rápido para quitárnosla del medio y terminar con esta farsa.
-El problema Andrea es tuyo, solo tuyo, estás demasiado celosa y eso te ciega, óyeme bien, no sabemos que recuerda el capitán, quizás del golpe esté amnésico que sería de gran ayuda, pero Julia lo sabe todo, ya estás yendo a hablar con ella, a pedirle perdón y a “pactar” la versión que contaréis mañana a toda la tripulación incluido a mi.
-Pero.. yo.. ¡es injusto! Siempre ella queda en pie, si no hubiese intentado quitarme la pistola Ricardo no tendría ahora un agujero en el abdomen.
-¿Y crees que es mejor que lo tuviera ella eh?
-No iba a dispararla, solo amenazarles para que no siguiesen viéndose nada mas que en lo profesional, esa tipa me quita todo lo que quiero siempre y no estoy dispuesta a permitírselo.
-¿A quién intentas engañar Ricardo no te interesa lo más mínimo, solo es tu seguro para continuar aquí sin levantar sospechas.
***
Julia salió de la ducha, se puso una toalla anudada y se encaminó a su habitación tras coger su neceser, ya era tarde, no quedaba nadie por los pasillos, llegó a su habitación y volvió la puerta, estaba abierta, entró y encendió la luz y...
-No voy a hacerte daño, solo quiero hablar contigo Julia Wilson, mi madre está jodiéndolo todo y no puedo permitírselo, yo también tengo órdenes que cumplir.
***
En un camarote, cerca de las duchas...
-¿Qué coño vamos a hacer Ernesto? – dando vueltas de un lado para otro.
-No lo sé – gritándola.
-Todo es culpa de ella, todo es culpa de esa mosquita muerta a la que todos protegéis, muerta estaríamos mejor y el proyecto podría salir delante de una puta vez.
-Escúchame Andrea, Julia tiene que seguir viva si tú quieres seguir estándolo además de que la necesitamos, ahora mismo es la única experta en biología molecular que existe en el mundo.
-¿Y Phillipe y los demás? – sentándose.
-No, ellos son expertos en bioquímica apenas podría decirse que tienen nociones básicas en biología molecular pero ya...
-Pues entonces habrá que actuar rápido para quitárnosla del medio y terminar con esta farsa.
-El problema Andrea es tuyo, solo tuyo, estás demasiado celosa y eso te ciega, óyeme bien, no sabemos que recuerda el capitán, quizás del golpe esté amnésico que sería de gran ayuda, pero Julia lo sabe todo, ya estás yendo a hablar con ella, a pedirle perdón y a “pactar” la versión que contaréis mañana a toda la tripulación incluido a mi.
-Pero.. yo.. ¡es injusto! Siempre ella queda en pie, si no hubiese intentado quitarme la pistola Ricardo no tendría ahora un agujero en el abdomen.
-¿Y crees que es mejor que lo tuviera ella eh?
-No iba a dispararla, solo amenazarles para que no siguiesen viéndose nada mas que en lo profesional, esa tipa me quita todo lo que quiero siempre y no estoy dispuesta a permitírselo.
-¿A quién intentas engañar Ricardo no te interesa lo más mínimo, solo es tu seguro para continuar aquí sin levantar sospechas.
***
Julia salió de la ducha, se puso una toalla anudada y se encaminó a su habitación tras coger su neceser, ya era tarde, no quedaba nadie por los pasillos, llegó a su habitación y volvió la puerta, estaba abierta, entró y encendió la luz y...
-No voy a hacerte daño, solo quiero hablar contigo Julia Wilson, mi madre está jodiéndolo todo y no puedo permitírselo, yo también tengo órdenes que cumplir.
Rol,parte LI (Por Noelia)
1 hora después
Julia estaba sentada enfrente de la camilla de la enfermería,en la cual estaba Ricardo.En sus manos sostenía una taza de café,el cual temblaba de vez en cuando,debido a lo nerviosa que estaba.Alguien llamó a la puerta.Julia vió por la ventana,y vió a Ulises haciendo un gesto con la cabeza,intentando decir si podía pasar.Julia asintió.Ulises traía una chaqueta,la cual puso sobre los honmbros de Julia.
-Hola,Julia-dijo Ulises cogiendo una silla y sentándose al lado de ella
-Hola-dijo Julia sin quitar la mirada del su taza
Ulises se percató de lo nerviosa que estaba,por lo que tenía que elegir las palabras adecuadas para intentar no ponerla más nerviosa.
-¿El capitán está mejor?-preguntó dirigiendo la vista hacia Ricardo
Julia tomó un poco de café.
-No se-dijo al fin-Creo que mañana,o tal vez pasado,se recupere.
-Julia,lo has echo muy bien.No tienes porque preocuparte demasiado.
Julia se limitó a suspirar.
-Sé que este no es el mejor momento para preguntarte,pero mi padre me ha mandado.Si no quieres no tienes porque contestar,yo lo entenderé,y a los demás les haré entender-dijo Ulises,haciendo pequeñas pausas-¿Que pasó en cubierta?
Julia dió otro sorbo.
-Julia,te encontramos a ti con una pistola,a Ricardo sangrando en el suelo y a Andrea también en el suelo.Todos piensan lo que parece a simple vista,pero yo confío en tí,y se que tú no podrías hacer eso-dijo convencido
La taza cada vez temblaba más,y Julia se echó a llorar.Ulises cogió la taza y la puso en la mesita que había al lado de la camilla.Acto seguido,abrazó a Julia intentando consolarla.
-Ulises,yo no quería-dijo aún llorando
Ulises interpretó mal lo que dijo.
-¿Fuistes tú?-preguntó separándose de ella y mirándole a los ojos.
Julia se secó las lagrimas con la manga de la chaqueta.
-No,no fui yo.No se quien fue,pero fue sin querer-dijo mirándole tambien a los ojos.
Ulises no podía dudar de ella.Le quitó un mechón del pelo de la cara,y volvió a abrazarla.En ese momento alguien entró en la sala.Ainhoa observó aquella escena,pero no le dió mucha importancia.Lo que de verdad le importaba era el estado de su padre.Valeria venía detrás de ella.En cuanto entró,vió a Ricardo tendido en la camilla,por lo que empezó a llorar,y corrió a abrazar el cuerpo de su padre.Julia y Ulises se separaron,mientras que Ainhoa tambien se acercó a la camilla.
-¿Como está?-preguntó sin mirarlos
-Está mejor-dijo Julia intentando ser una profesional-Le he extirpado la bala del vientre,y mañana,o como muy tarde,pasado,estará mejor.
-Vale-dijo Ainhoa asintiendo-Ahora,por favor,sal de la sala
-¿Por qué?-preguntó Julia extrañada
-Ainhoa,Julia debería quedar por si pasa algo-dijo Ulises
-No,Ulises.No quiero que lo vuelva a tocar-dijo Ainhoa convencida-No quiero que lo vuelvas a tocar,ni a el,ni a mi hermana
Julia y Ulises estaban atónitos.Ainhoa continuó.
-No quiero que toques a nadie de mi familia,ni que te acerques,¿entendido?
Ainhoa cogió a Valeria y la puso junto a ella.Valeria estaba enfadada.Las dos pensaban que fuera Julia la que disparara a Ricardo.
-Ainhoa,si piensas que fui yo la que disparó a tu padre,te estás...
-¡Fuera!-dijo Ainhoa señalándole la puerta.
-Ainhoa,estás cometiendo un error...-Ulises intentó a aclarar las cosas
-Tu tambien fuera de aquí-dijo Ainhoa
Julia y Ulises se marcharon de la enfermería asombrados.Valeria volvó a abrazar a su padre,y Ainhoa empezó a llorar.
Julia estaba sentada enfrente de la camilla de la enfermería,en la cual estaba Ricardo.En sus manos sostenía una taza de café,el cual temblaba de vez en cuando,debido a lo nerviosa que estaba.Alguien llamó a la puerta.Julia vió por la ventana,y vió a Ulises haciendo un gesto con la cabeza,intentando decir si podía pasar.Julia asintió.Ulises traía una chaqueta,la cual puso sobre los honmbros de Julia.
-Hola,Julia-dijo Ulises cogiendo una silla y sentándose al lado de ella
-Hola-dijo Julia sin quitar la mirada del su taza
Ulises se percató de lo nerviosa que estaba,por lo que tenía que elegir las palabras adecuadas para intentar no ponerla más nerviosa.
-¿El capitán está mejor?-preguntó dirigiendo la vista hacia Ricardo
Julia tomó un poco de café.
-No se-dijo al fin-Creo que mañana,o tal vez pasado,se recupere.
-Julia,lo has echo muy bien.No tienes porque preocuparte demasiado.
Julia se limitó a suspirar.
-Sé que este no es el mejor momento para preguntarte,pero mi padre me ha mandado.Si no quieres no tienes porque contestar,yo lo entenderé,y a los demás les haré entender-dijo Ulises,haciendo pequeñas pausas-¿Que pasó en cubierta?
Julia dió otro sorbo.
-Julia,te encontramos a ti con una pistola,a Ricardo sangrando en el suelo y a Andrea también en el suelo.Todos piensan lo que parece a simple vista,pero yo confío en tí,y se que tú no podrías hacer eso-dijo convencido
La taza cada vez temblaba más,y Julia se echó a llorar.Ulises cogió la taza y la puso en la mesita que había al lado de la camilla.Acto seguido,abrazó a Julia intentando consolarla.
-Ulises,yo no quería-dijo aún llorando
Ulises interpretó mal lo que dijo.
-¿Fuistes tú?-preguntó separándose de ella y mirándole a los ojos.
Julia se secó las lagrimas con la manga de la chaqueta.
-No,no fui yo.No se quien fue,pero fue sin querer-dijo mirándole tambien a los ojos.
Ulises no podía dudar de ella.Le quitó un mechón del pelo de la cara,y volvió a abrazarla.En ese momento alguien entró en la sala.Ainhoa observó aquella escena,pero no le dió mucha importancia.Lo que de verdad le importaba era el estado de su padre.Valeria venía detrás de ella.En cuanto entró,vió a Ricardo tendido en la camilla,por lo que empezó a llorar,y corrió a abrazar el cuerpo de su padre.Julia y Ulises se separaron,mientras que Ainhoa tambien se acercó a la camilla.
-¿Como está?-preguntó sin mirarlos
-Está mejor-dijo Julia intentando ser una profesional-Le he extirpado la bala del vientre,y mañana,o como muy tarde,pasado,estará mejor.
-Vale-dijo Ainhoa asintiendo-Ahora,por favor,sal de la sala
-¿Por qué?-preguntó Julia extrañada
-Ainhoa,Julia debería quedar por si pasa algo-dijo Ulises
-No,Ulises.No quiero que lo vuelva a tocar-dijo Ainhoa convencida-No quiero que lo vuelvas a tocar,ni a el,ni a mi hermana
Julia y Ulises estaban atónitos.Ainhoa continuó.
-No quiero que toques a nadie de mi familia,ni que te acerques,¿entendido?
Ainhoa cogió a Valeria y la puso junto a ella.Valeria estaba enfadada.Las dos pensaban que fuera Julia la que disparara a Ricardo.
-Ainhoa,si piensas que fui yo la que disparó a tu padre,te estás...
-¡Fuera!-dijo Ainhoa señalándole la puerta.
-Ainhoa,estás cometiendo un error...-Ulises intentó a aclarar las cosas
-Tu tambien fuera de aquí-dijo Ainhoa
Julia y Ulises se marcharon de la enfermería asombrados.Valeria volvó a abrazar a su padre,y Ainhoa empezó a llorar.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)