jueves, 8 de septiembre de 2011

Rol, parte LXII (por Nago)

Necesito avisar a Ricardo y a los demás del peligro que corren- pensaba Julia muy nerviosa, viendo como Andrea y Gamboa seguían adelante con su malvado plan de avisar con el teléfono satélite a los miembros del proyecto presentes en el submarino.

Julia parece estar desesperada por conseguir avisar de los planes de Andrea-se decía a sí mismo Pablo viendo que en el rostro de Julia se reflejaba el miedo, la tristeza y la impotencia que sentía en ese momento.

Mientras en la cubierta del Estrella Polar y ajenos al peligro que les acechaba

Vosotros hacer una inmersión para controlar las profundidades de los alrededores-dijo Ricardo a Ulises y a Julián.

Una vez que les vio sumergirse, Ricardo volvió al puente de mando donde le esperaba Roberto, debían iniciar la peligrosa aventura que tanto tiempo llevaban planeando y que les iba a permitir demostrarles que no pensaban rendirse.

En la sala de máquinas

Siento alegría por saber vivo a Philippe y al recordar su último mensaje cuando me daba la oportunidad de salvarme, siempre se lo voy a agradecer y a recordarle con mucho cariño pero mis sentimientos han cambiado -pensaba Julia mientras de inmediato volvía a su mente la realidad.

Definitivamente algo tengo que hacer –se repetía constantemente pensando en cómo ayudar a Ricardo, el verdadero dueño de su corazón en ese momento, quien con su amor y ternura conseguía cada día hacerle sonreír y olvidar las difíciles circunstancias que les estaba tocando vivir, alguien con quien con sólo mirarle a los ojos y sentir su calor le hacía subir al cielo, y con quien deseaba con todas sus fuerzas pasar el resto de su vida.

Lo mejor que puedo hacer es seguir confiando en Pablo-se dijo Julia a sí misma mientras pensaba que no había otra opción, era imposible que ella sola pudiera lograr su objetivo.

Gracias a que la suerte estaba de su lado, Andrea todavía no había conseguido contactar y furiosa discutía con Gamboa sin percatarse de que Pablo había podido hablar con Julia
y contarle su única oportunidad de alertar al capitán y a la tripulación de los últimos acontecimientos.

En toda sala de máquinas existe un botón que en casos urgentes permite avisar al puente de mando con una luz parpadeante de la existencia de peligro en esta zona, sólo tenemos que encontrarlo-explicaba Pablo a Julia mientras vigilaba que su madre y Gamboa no se enteraran de nada.

Como la suerte no dura eternamente, Andrea consigue su propósito, aunque parece que algo de ella todavía les acompaña cuando Julia descubre que el ansiado botón está a su alcance y es capaz de pulsarlo sin levantar sospechas.

En ese momento en el Puente de Mando

Ya está todo listo-dice Roberto con bastante tranquilidad aún teniendo en cuenta lo que tenían que hacer.

De repente Ricardo reconoce de inmediato la señal luminosa que aparece a su lado parpadeando, no me he equivocado-dice mientras se disipan sus dudas acerca de Pablo y sonríe recordando a Julia y acariciando con fuerza la pulsera que ella le había regalado tiempo atrás.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Resumen de la 2ª Temporada para Ricardo y Julia

El propio capitán sufrirá una terrible apendicitis en un momento crucial que hará que no pueda ser operado de urgencia, tal y como necesitaría para salvarse.

Los torpes intentos del Capitán por conquistar el corazón de Julia comenzarán a surtir efecto. La doctora, como el resto de miembros del Estrella Polar, decide darle una nueva oportunidad al amor, aferrarse a los sentimientos que van surgiendo dentro del barco para sobrellevar las trágicas circunstancias que están viviendo.



Ambos seguirán en su tira y afloja emocional. Ella, moviéndose cauta entre sus miedos y el temor ante lo que puedan pensar sus compañeros, y él, con su torpeza y sus complejos. Un equilibrio lleno de ilusión pero también de dudas, que se verá roto con la llegada de Leonor, una de las náufragas rescatadas.

Fotos de avances 2ª temporada de el Barco














































Rol, parte LXI (por Paola)

El día había llegado, y Ricardo tenía que poner en práctica el plan que había diseñado con Roberto días atrás para confinar a los que estaban relacionados con el proyecto en la sala de máquinas, y así tener el camino libre para colarse en el submarino que los perseguía. Tenía que darles instrucciones a Julián y a Ulises para que lo ayudaran, pero antes necesitaba hablar con Julia. Tenía que contárselo. Ricardo llamó suavemente a la puerta del camarote de la doctora, y tras escuchar respuesta entró.
-Julia... Necesito hablar contigo.
Los dos se sentaron en el borde de la cama pero sin rozarse el uno al otro.
-Julián, Ulises y yo tenemos que encerrar a los que estén relacionados con el proyecto. -No le habló de Roberto porque él no le había contado si Julia estaba al tanto de que lo de Burbuja era sólo una tapadera. -Te dije que confiaba en ti, y lo sigo haciendo. Por eso pienso arriesgarme por ti, y voy a encerrar sólo a Gamboa, a Andrea y a Pablo, a éste último por si acaso. No me fío del todo. Creo que Julián y Ulises respetarán mi decisión, sobre todo el polizón.
Julia se quedó callada unos instantes, pensando en lo que había pasado en los últimos días. Phillipe le había dicho en su mensaje que podía continuar a bordo de ese barco y arriesgarse o ponerse a salvo con lo que quedaba de la parte “buena” del proyecto, y ella había decidido quedarse allí. Todo lo que le importaba estaba en ese barco, y ya no le preocupaba morir si lo hacía para salvar a las personas que quería. Agradecía que Ricardo confiase en ella de esa forma pero acababa de tomar una decisión. Era lo mejor para todos.
-No, Ricardo. Tienes que encerrarme con ellos.
Por la mente de él cruzó la fugaz idea de que se estaba declarando culpable, pero enseguida la abandonó. Sabía que Julia era buena persona.
-Puede ser muy peligroso que te quedes ahí con ellos, Julia. No podemos arriesgarnos.
-¿Más peligroso puede ser que sepan que estoy totalmente con vosotros, no? Andrea ya conoce mis debilidades.
-Andrea no está bien, ¡tengo miedo de lo que pueda hacerte! -La cara de Ricardo denotaba la preocupación que sentía por ella, y el miedo a perderla, sobre todas las cosas.
-Estaré bien, tranquilo, de verdad. Estoy casi segura de que Pablo es de los nuestros, no creo que esté mintiendo. Y bueno... -Julia bajó la mirada hacia su regazo. -Digamos que Gamboa siempre me ha tenido algo de afecto.
Ricardo captó perfectamente el tono con el que lo dijo y creyó entender lo que significaba esa última frase, pero no hizo ningún comentario al respecto.
-Está bien, te encerraré con ellos. Pero tienes que prometerme que te cuidarás, ¿vale? No estoy dispuesto a perderte. -Inconscientemente Ricardo se estaba tocando la pulsera que ella le había regalado tiempo atrás y que todavía conservaba. En ese momento sentía unas ganas profundas de besarla pero se prometió a sí mismo que no lo haría hasta que todo hubiese terminado. Quería hacerlo bien, sin preocupaciones, sin desesperación, pero quería hacerlo. Por eso se aseguraría de mantenerla viva, porque algún día tenía que probar los labios de la doctora Wilson.
-Lo haré. Además, por si vuestro plan falla, creo que será importante controlarlos desde dentro, y ahí es donde yo puedo ayudar.

***

Todo estaba preparado para su partida. Habían logrado encerrar a Gamboa, a Andrea y a Pablo en la sala de máquinas, y lo mismo habían hecho con la doctora. Ella había fingido que ponía resistencia a lo que estaban haciendo, y le había rogado a Ricardo que la soltase para dar más credibilidad al asunto. Sólo él sabía que todo era una farsa, había preferido no contarle nada al final a Ulises y a De la Cuadra, ni siquiera a Roberto. Cuanta menos gente lo supiese menos posibilidades había de que el plan fallase y Julia pudiese salir herida.
Los cuatro estaban sentados en el suelo, escuchando murmurar a Piti y a Palomares, que se habían quedado fuera custodiando la puerta. Sabían perfectamente que el capitán pretendía llegar hasta el submarino para desbaratar todos sus planes, pero ellos estaban allí encerrados sin poder hacer nada... o eso es lo que la tripulación pensaba.
-Bueno, bueno, parece que esta vez nos la han colado, ¿no? -Andrea utilizó ese tono de voz que tanto odiaba Julia. La doctora miró a Pablo, que se mantenía en silencio sin hacer ningún comentario. Parecía que el chico confiaba en que ella supiese lo que estaba pasando. -Pues hoy estáis de suerte, porque yo todavía tengo esto. -Andrea sacó un pequeño teléfono satélite que había tenido guardado dentro del calcetín y pulsó un par de botones, para después sonreír. -Cuando ese imbécil del capitán llegue al submarino, se va a encontrar con una sorpresita. Me parece que todos estarán esperando su llegada con muchas ganas.
Julia tragó saliva para ahogar el gemido de preocupación que se había empezado a crear en lo más hondo de su garganta, y comenzó a respirar agitadamente. ¡Tenía que avisar a Ricardo! Tenía que hablar con él, decirle que la gente del proyecto sabía lo que estaban a punto de hacer, o de lo contrario, el capitán y su tripulación se acababan de lanzar a una misión suicida.

sábado, 27 de agosto de 2011

Analisis del personaje: Julia Wilson


Actriz que la interpreta…

Irene Montalà (Barcelona, 18 de Julio de 1976).

Durante la primera temporada…

Julia Wilson es la científica del barco. Varios meses antes de iniciar su viaje a bordo del Estrella Polar, firmó un contrato para trabajar en el Proyecto Alejandría o Proyecto del acelerador de partículas, que finalmente fue el que desencadenó el cataclismo. Ese contrato llevaba implícito un sueldo elevado así como cumplir una larga lista de cláusulas de confidencialidad sobre lo que debía mantener en secreto. Sin embargo, un tiempo después, Julia Wilson quiso renunciar y Philippe (su pareja sentimental que también trabajaba en el mismo proyecto) la llamó para informarla de lo peligroso que sería hacer eso. Sabiendo que no podía abandonar y de que su vida podía correr un grave peligro, tuvo que aceptar que le fuera asignado lo que sus jefes llamaron “facilitador”, que le ayudase a realizar su trabajo. Dicha asignación recayó en Gamboa, futuro profesor de supervivencia del Estrella Polar.

En el puerto, antes de que zarpara el Estrella Polar, el capitán Ricardo Montero quiso impedir que cargaran una serie de cajas sin su autorización pero Julia Wilson le dijo que esas cajas estaban siendo embarcadas por orden del Ministerio de Ciencia y que su contenido era secreto. Cuando el capitán intentó abrir una de las cajas, tiró al suelo la maleta de Julia esparciendo la ropa de la científica por el puerto. Después de este incidente, permitió que subieran a bordo las cajas que faltaban.

Antes de iniciar su viaje, Julia Wilson tuvo un encuentro con Philippe y uno de sus compañeros de trabajo en una furgoneta. Le estuvieron hablando de la inminente puesta en marcha del acelerador y de la necesidad de mantener el barco en una serie de coordenados concretas. Para que Julia Wilson consiguiese su objetivo le dieron instrucciones sobre los pasos a seguir en caso de accidente (debía buscar la caja número 23) y le entregaron una pistola.

Dentro del barco y gracias a su ordenador, Julia Wilson fue testigo de los problemas y el caos que desencadenó la puesta en marcha del acelerador. Philippe, que estaba viviendo en primera persona todo lo que estaba sucediendo en Ginebra, trató de tranquilizarla pero cuando Julia perdió la conexión con su novio sospechó que algo malo había ocurrido.

Las sospechas de Julia pronto se confirmaron ya que el accidente desencadenó una gran tormenta en el mar. Cuando el capitán se enteró que Ramiro y Estela habían abandonado el barco y estaban perdidos en alta mar en plena tormenta decidió ir en su búsqueda aunque tuviese que mover el barco. Esto último trató de impedirlo Julia tras amenazar al capitán con una pistola, ya que el barco no debía moverse de esas coordenadas por los peligros que entrañaría si lo hiciese.

La tormenta fue sólo el comienzo de una serie de fenómenos inexplicables. A este problema se unirán otros como: el ataque de una bandada de pájaros, de peces abisales, torbellinos, volcanes submarinos, olas de calor, nieblas tóxicas, etc en los que Julia no dudó en ayudar y aplicar todos sus conocimientos científicos.

Cuando Vilma fue atacada por un pez abisal, Julia Wilson fue la encargada de curarla y de investigar lo ocurrido (además descubrió que la joven estaba embarazada cuando le hizo una ecografía). Poco después decidió buscar respuestas a lo acontecido y buscó la caja con el número 23. En ella había un ordenador con un mensaje grabado de su novio. Era un protocolo sobre lo que debía hacer si la peor de las posibilidades se produjera, es decir, si toda la superficie terrestre por encima del nivel del mar hubiese desaparecido debido a la acción de un agujero negro. Con la ayuda de los satélites consiguió obtener una imagen de una de las caras del planeta donde pudo constatar que Europa, África y Asia estaban completamente sumergidas bajo el mar. Dicho descubrimiento se lo comunicó al capitán, quien decidió romper esa imagen para no provocar el pánico entre los alumnos y le pidió a Julia que mantuviese en secreto lo que había ocurrido.

Pero al final Julia, consciente de que no existía tierra firme y a petición del capitán, no tuvo más remedio que contarles la verdad a los alumnos y a Gamboa ya que éstos se habían amotinado en el comedor como consecuencia la pasividad del capitán para poner rumbo al puerto más cercano y conseguir que Vilma y su bebé recibiesen atención médica. Algunos no se creyeron las palabras de la científica, entre ellos Ramiro y Gamboa.

Tras esto decidieron abrir todas las cajas que subieron a bordo antes de iniciar el viaje. En una de ellas encontraron un dispositivo electrónico que tenía un cronómetro con la cuenta atrás iniciada. Al principio todos creyeron que se trataba de una bomba. Julia insistió en que la dejaran inspeccionar el dispositivo antes de que le tirasen por la borda. El capitán accedió a su petición, pero cuando Julia cortó uno de los cables la cuenta atrás se aceleró. Todos temieron por sus vidas pero cuando la cuenta atrás llegó a cero no pasó nada. Y es que en realidad era un transpondedor que emite señales continuas para que alguien que les esté buscando pueda localizarles fácilmente.

Dos personas han sido las que han intentado acercarse a Julia para conquistar su corazón. El primero ha sido el capitán, empujado por los consejos de Julián aunque no tuvo demasiada suerte tal vez por su indecisión y por no expresar de forma clara sus verdaderos sentimientos. Una de las noches, Ricardo y Julián invitaron a Julia y Salomé a tomar algo al club. Cuando Julián y Salomé se marcharon, Julia se quedó dormida y el capitán se la llevó a su camarote, dado que el camarote donde iba a dormir Julia estaba ocupado por la otra pareja. En ese momento Valeria se despertó y le dijo a su padre que le gustaría que Julia durmiese con ellos todas las noches, y Ricardo le confesó que a él también le encantaría. La inocente Valeria, en una de las clases de matemáticas, le preguntó a la científica si tenía novio. Julia le dijo que no, pero la pequeña insistió en el tema. Al preguntarle si le gustaba alguien del barco, la científica respondió afirmativamente y la pequeña le confesó que a su padre también le gustaba alguien del barco. Pero Julia con su respuesta estaba pensando en Ulises y no en el capitán como creyeron éste y sus hijas. Fue durante la celebración de una cena, en la que Julia invitó a Ulises, cuando el capitán se dio cuenta de por quién se había decantado la científica. A pesar de todo siguió intentándolo, sin éxito.

Con Ulises todo fue bastante rápido, intenso y mejor. En esta relación influyó mucho el hecho de trabajar juntos a la hora de solucionar los problemas que se les venían encima. Julia no tardó en acercarse y conocer más a fondo a Ulises cuando estuvo haciéndole un test con preguntas bastante personales. Pronto surgió la invitación para que Ulises se fuera a vivir con ella a su camarote y las escenas de pasión en el laboratorio. Pero los sentimientos de Julia por Ulises no fueron del todo correspondidos ya que este último se sentía atraído por Ainhoa, la hija del capitán.

Tras la celebración del juicio por el asesinato de Gamboa (en realidad éste se encontraba desaparecido en mitad del océano) fue cuando Ulises le dijo a Ainhoa que se había autoinculpado porque la quería, dejando claro por quién se decantaba. Julia evitó que desterraran a Ulises del Estrella Polar, consiguiendo que la condena se quedase en una cadena perpetua por lo que Ulises fue encerrado en las bodegas del barco.

A pesar de que Ainhoa le aseguró a Julia (mientras fabricaban combustible para el barco) que no iba a interponerse en la relación entre ella y Ulises al final resultaron ser palabras un tanto engañosas. Cuando Ulises subió a cubierta para tomar el aire después de estar encerrado aprovechó para preguntarle a Ainhoa si de verdad le quería, pero la hija mayor del capitán no parecía dispuesta a responderle ni dar rienda suelta a sus sentimientos mientras siguiera con Julia.

Ulises intentó hablar con Julia pero la científica, intuyendo los planes de Ulises, evitó verle. Y no era para menos ya que Julia tenía conocimiento de las peleas que había habido entre Gamboa y Ulises por el amor de Ainhoa y además constató la reacción de efusividad y alegría que mostró Ainhoa una vez que Ulises fue reanimado y estaba a salvo de la niebla tóxica. Como no consiguió su objetivo, Ulises se provocó una intoxicación por zinc para que le llevasen a la enfermería y poder hablar con Julia. Una vez allí, a pesar de que Julia le salvó la vida por dos veces, Ulises le confesó a la científica que estaba realmente enamorado de Ainhoa.

Después de varios días, Gamboa volvió a aparecer en la misma balsa con la que pretendía huir del barco. Tras ser reanimado por Julia, Gamboa es conducido a la enfermería para recuperarse de la amnesia sufrida. El hecho de haber sobrevivido tantos días y su buen estado de salud llaman la atención a Julia. Cuando despierta, Gamboa le hace ver a Julia que no debe indagar en el asunto por la seguridad de sus propios secretos. Así Julia niega lo evidente cuando es preguntada y evita que alguien se acerque a hablar con Gamboa.

Aunque en el fondo quiere contarle al capitán todos sus secretos no puede hacerlo por las amenazas de Gamboa, su “facilitador” dentro del proyecto del acelerador. Entre esos secretos estaría una de las antiguas cartas de navegación (pertenecientes al primer capitán del barco) en la que estaba señalada la posición de siete simas, en una de las cuáles se encontraba el barco durante el cataclismo. Julia las escondió sin más en su camarote y le pidió a Burbuja (que las descubrió con la ayuda de Piti y Palomares en el camarote 31) que no le contara nada al capitán.

martes, 23 de agosto de 2011

Rol, parte LX (por Silvia)

Era de noche, el mar estaba en calma, las estrellas brillaban intensamente anticipándose a la maravillosa noche que venia por delante, la luna radiante y llena se reflejaba en el agua salada por la que surcaban, agua solo agua cuanto ansiaba poner pie en tierra firme, tumbarse sobre la hierba o sobre la cálida arena de mar y contar estrellas fugaces pero ahora tenía que conformarse con la cubierta.

-¿Te gusta el paisaje amor? – preguntó dulcemente.
-¿Qué paisaje? Todo el océano es igual...
-Ya, bueno, me refería al cielo, hoy está casi tan precioso como tú – sonriéndola.
-Ya será menos...
-Si, la luna brilla en todo lo alto acaparando todas las miradas por su belleza pero tú...tus ojos no me dicen eso, ¿has estado llorando, verdad Julia?
-No... bueno un poco, nada lo típico echaba de menos la tierra firme, a mi familia, a los míos...
-¡Me tienes a mi! – cogiéndole la mano.
-Ulises...los dos sabemos que esto no va bien.
-¿Por qué dices eso?
-Han pasado muchas cosas y...
-Yo no he dudado de ti en ningún momento, es más, confío plenamente en tu sinceridad.
-A lo mejor es eso, que deberías dudar un poco de mi.
-¿Tienes algo que contarme que no sepa?
-Por supuesto que si, peor no puedo hacerlo.
-No voy a juzgar tu pasado, sea lo que sea.
-Ulises...eres tan tan ¡tan crío! No te das cuenta de nada, apenas tienes veinte años y creerás aun en cuentos y príncipes azules pero no es así, en este cuento no hay brujas no, lo que no hay es tierra y no ha desaparecido de repente por que si, creo que supondrás, imaginarás que alguien, y no precisamente un ser imaginario como pueda ser Dios, tiene que estar detrás.
-¿Me estás queriendo decir que ese ser eres tú?
-No, pero... digamos que todo esto no me pilla tan de sopetón como a los demás de la tripulación.
-Los del proyecto ese en el que trabajabas te engañaron, tú...
-no, yo siempre estuve al corriente del acelerador de partículas, solo que no sabía la dimensión que iba a alcanzar dicho proyecto. Se suponía que era un simulacro y por si pasaba algo yo debía situar a el barco encima de la sima de Santa Teresa pero ahora...ya no se que creer, hay mas gente viva y puede que...
-¡Andrea y los demás tuvieron suerte!
-No Ulises, no están aquí por casualidad, de eso estoy segura.
-¿Les conoces? – sorprendiéndose por lo que estaba descubriendo esa noche.
-Ulises ya he hablado demasiado, simplemente quiero aclararte que no podemos estar juntos, me gustas, si pero...
-Solo soy un trozo de carne, estoy bueno y punto, tu buscas algo mas serio tipo el capitán ¿no?
-¡No! Yo no he dicho eso... no sé, todo ha sido muy rápido, me deje llevar pero ya no soy una cría para andar en romances de tres al cuarta además cada vez que pienso en Phillipe...nos íbamos a casar, formar una familia y ahora... no se si está vivo o muerto.
-Por eso mismo tienes que retomar tu vida y si solo somos 42 personas sobre la faz de la Tierra y una de ellas te gusta aunque tenga vente años ¡tienes que ir a por ello Julia! – insistiéndole.
-El caso es que a lo mejor no me gusta tanto como pensé ni estoy segura de que yo le guste, no tengo tu edad, dentro de unos años, si seguimos vivos yo seré una vieja y tu estarás en la flor de la vida...Ulises, esto no va a ningún lado, mas que una relación de pareja parecemos amigos de toda la vida.
-Es eso ¿el sexo? Yo si quieres puedo ser más lanzado no se más...
-No es ningún problema relacionado con la cama, para nada, es todo y nada, entiendo que no lo entiendas pero ya está no tienes nada más que decir, no quiero continuar con esto, si quieres que seamos amigos me parece bien, aunque entiendo que ahora no quieras...

Dicho esto Julia depositó un leve beso en la frente de Ulises y se levantó de la cubierta para dirigirse a su camarote, tenía que comprobar si él seguía vivo y con consecuente todos los del proyecto y les estaban engañando como a idiotas

Rol, parte LIX (por Noe)

Julia guardó el móbil en el bolsillo.
-¿Quién era?-preguntó Ricardo preocupado
-Nadie-respondió Julia-Me tengo que ir un momento
Acto seguido,salió corriendo por la puerta hacia su camarote.
-¡Julia!-gritó Ricardo preocupado.
Julia ya estaba en su camarote.Cerró la puerta,y sacó el móbil del bolsillo.Leyó el mensaje:
"Julia,estás en peligro.No te fíes de nadie,y menos de quien creías que eran tus aliados.Tu tienes la decisión en tus manos.Correr el riesgo,o ponerte a salvo"
Julia quedó pensando.¿Era verdad que Philippe estaba vivo?¿Y que quería decir con la última frase?

Mientras,en el submarino del proyecto
Philippe estaba harto del proyecto.Había decidido por su propia cuenta seguir otro camino,tal y como lo habían echo muchas personas antes que el.Pero esta vez,estaba seguro de que su destino sería mejor que el de los otros "rebeldes".Una de las razones por las que quería dejar el proyecto,era por las burradas que había echo,y otra,era por Julia.Ella era lo único que le quedaba,y no podía aguantar que la usaran como cobaya,y tambien odiaba que su novia pensara que el estaba muerto.Pero,tal y como había explicado a Julia,era peligroso dejar el proyecto,y más en aquellas circunstancias.Lo único que podía hacer,era jugar a dos bandas.
Philippe no se fiaba de nadie,ni de su propia sombra.Pero al que le tenía más manía,era sin duda a Gamboa.Phlippe sabía perfetamente que él estuviera enamorado de Julia desde el primer momento que la vió,pero desde que Julia había decidido escoger a Philippe en vez de a el,el rencor aumentó hacia los dos.No estaba muy seguro de lo que Gamboa podía hacerle a Julia mientras nadie los viera,por eso cuando recogieron a Gamboa de la balsa,esperó hasta que se recuperara,y ya recuperado decidió hablar con él:
-Como me entere de que le haces algo,no te lo perdonaré-dijo secamente
-¿A quién?-preguntó Gamboa
-Sabes perfectamente de quién te hablo.
-Yo nunca te perdoné que ella te eligiera a ti-dijo Gamboa con una risa falsa
-Como tu has dicho,fue ella la que me eligió a mi,no la obligué yo-dijo Philippe,y acto seguido,salió de la habitación
Pero por si aquella conversación no le sirviera,decidió darle su reloj,para que Julia sospechara de él,y también le puso un micrófono para saber que planes tramaba.Pero Philippe seguía sin fiarse,por lo que propuso a los demás,mandar a alguien más de cobaya,a Andrea y a Pablo.Pero todo cambió cuando escuchó los planes que tramaban Gamboa y Andrea contra Julia.Ahí fue cuando decidió que Julia se enterara de que estaba vivo,por lo que le mandó un mensaje al móbil.Ella tenía la decisión: O quedarse y correr el riesgo de estar en peligro,o ponerse a salvo con los demás del proyecto,y sobre todo,con él.

Rol, parte LVIII (por Shay)

Ricardo y Julia seguian perdidos en ese abrazo de alegría que significaba la salida al gran remolino. Después de un largo rato abrazados se dieron cuenta de lo que sucedia... y se separaron sonrientes.
-Julia, yo tenía que hablar contigo...-se apresuró a decirle el capitán.
-Ahora es mejor que descanses. Tienes un agujero en el abdomen. No te preocupes de hablar conmigo.
-En serio, es muy importante.
En ese instante el capitan sintió un intenso mareo y de no ser por la pared en la que se sujetó y la doctora que lo agarró se habría caido al suelo.
-¡Ay!-se quejaba de dolor.
-Ricardo ¿Qué te pasa?-se preocupó ella.
-Me duele muchísimo.-señaló la herida de bala que tenía en el abdomen.
La camisa estaba manchandose por el liquido rojo.
-¡No puede ser!-exclamó Julia-Corre, te llevo a la enfermería. Agarrate a mi cuello.
El capitan no supo como reaccionar. ¿Agarrarse a su cuello? Era lo que faltaba para que se callera ahí en redondo.
-A que esperas? Vamos. Agarrate.
Ricardo se agarró al cuello de la doctora tocando su suave pelo. Julia, cogiendo a Ricardo como pudo, se encaminó a llevarlo a la enfermería.
-Túmbate en la camilla-le dijo al capitan ayudandole a tumbarse.
Éste no mostraba señales de vida.
-¡¡Ricardo!! Despierta-le daba suaves cachetadas en la cara intentando reanimarle-¡Ricardo por favor!-derramó unas lágrimas.
Le puso suero para reanimarle. Ricardo no había muerto, estaba en un desmayo. Pero la herida de bala se le había abierto y era difícil curarla de nuevo.
-Si le coso la herida... no podrá volver a trabajar durante largo tiempo.-susurraba llorando sigilosamente.
Le quito la camiseta cautelosamente para no dañarlo más de lo que estaba. No sabía el por qué pero estaba nerviosa. O tal vez si que lo sabía. Le limpió la herida pero la sangre no paraba de salir y extenderse por gran parte de su cuerpo. Finalmente pudo tapar la hemorragia y coserle lo mejor posible para que no volviese a suceder algo asi. Eso sí, habia que decirle que no podía seguir siendo el capitan del Estrella Polar durante tres meses por lo menos.
Al cabo de dos horas Ricardo desperto.
-¿Cómo estas?-preguntó Julia tomandole el pulso.
-¿Que me ha pasado? Me duele muchisimo el abdomen.
-La herida se te ha abierto. Estabas muy mal. Pensé que te ibas a ... morir-dijo temblando.
-No te preocupes... ya estoy me...jor-le costaba hablar.
-Sh, no hables. Será mejor.
Julia estuvo pensando en como darle a Ricardo la noticia. Si empeoraba probablemente no podria volver a ejercer de capitan.
-Mi relación con Marisa ha termina-se apresuró a explicarle Ricardo costosamente.
-Lo siento-aunque Julia estaba al tanto del interés que sentía Andrea por el capitan por el proyecto, pronunció esas palabras.-¿Como esta?
-Lo nuestro no iba a ningun lado... Se quiere vengar. Ten cuidado, ¿vale?
-No te preocupes... no me va ha pasar nada.
-No sé si conocía verdaderamente a Andrea. Pero quiero saber que pasó hace dos días. ¿quien me disparó?

Realmente Julia fue la culpable, pero sin querer.
Cuando fue a contarle toda la verdad, sonó su móvil. Le quitó el medidor del pulso.
-Perdona.-se apresuró a cogerlo.
-Nada.
Era un mensaje. No se lo podía creer. Era del mismísimo Philippe.
-¿Pasa algo?-preguntó Ricardo extrañado al ver la cara de Julia.
Era normal que le haya llegado el mensaje, pues no estaban solos en el mundo y había incluso cobertura, ¿pero de Philippe?? Eso era lo extraño. Recordó que le vio a Gamboa su reloj.No supo que contestarle a Ricardo...