domingo, 18 de marzo de 2012

Rol, Parte XCIX (Por Roberto)

La cara de Julia Wilson reflejaba el terrible sufrimiento al que estaba siendo sometida, con toques eléctricos Tom, intentaba inútilmente que la doctora les diese información.
Ojerosa y con los labios secos, Julia soportaba estoicamente poniendo en su pensamiento lo que más amaba, a Ricardo Montero; su sola imagen, el solo recuerdo de su sonrisa, le das daba el valor que necesitaba para mantenerse firme en su silencio.

Víctor la observaba desde un ojo de buey, no comprendía porque Julia prefería ser torturada en vez de hablar. Había algo fascinante en esa actitud de la doctora Wilson que a Víctor le llamaba la atención. ¿En verdad Julia estaba tan enamorada del capitán del Estrella Polar, como para darles la espalda a ellos, corriendo incluso el riesgo de morir?

Lentamente y arrastrando un poco los pies, Víctor entró en la estancia e hizo una señal al hombre que se afanaba en torturar a Julia, el hombre cesó de hacerlo y salió dejando a su víctima y a su jefe a solas.

- ¿Sigues sin querer hablar? – Víctor la miró con un tristeza repentina – dame algo Julia – le pidió de pronto – dame algo que me permita salvarte la vida. – Víctor la miró fijamente, en sus ojos Julia pudo distinguir una súplica. Él no quería matarla, a Julia le quedó claro en ese momento y una pequeña esperanza se iluminó en su corazón.
- ¿Y qué te doy? – Preguntó ella humedeciéndose los labios – ¿qué tienes Víctor? ¿Tienes algo por lo que luchar? ¿Algo tuyo? – le cuestionó con celeridad. El joven entrecerró los ojos – Ya no hay mundo, ya no hay nada de lo que teníamos; solo es el hoy, no hay pasado y el futuro nunca antes fue tan incierto.
- ¿Y tú? ¿Qué tienes tú? – Le reviró con brusquedad – Yo tengo a la compañía, si hay una mínima posibilidad de sobrevivir es con ellos – afirmó mirándola con fijeza.
- Yo tengo una familia – respondió ella con sencillez – Un hombre al que amo y que me ama, unas hijas que no son mías pero como si lo fueran; amigos que darían su vida por mí, del mismo modo que yo la daría por ellos. – Víctor se quedó en silencio, sopesando lo que Julia le decía. – ¿Y tú? ¿Crees que alguno de “tus amigos”, daría la vida por ti? – El hombre la miró durante un largo rato.

Víctor había sido testigo mudo en ocasiones innumerables de lo que hacía la Compañía cuando alguien ya no le era de utilidad. En el fondo tuvo que reconocer que Julia tenía razón, ella poseía por lo menos la amistad de gente a su alrededor que luchaba por lo mismo. Eran una familia.

Lentamente se giró y se dirigió a la puerta, la miró de nuevo sin emitir palabra alguna y después salió. Julia cerró loso ojos con fuerza, la poca que le quedaba ya. Sabía que iba a morir.



-- Este plan es descabellado - dijo Julián, mirando las anotaciones que Gamboa le había dado a Ricardo - tan pronto como nos acerquemos al submarino nos detectarán con el radar.
- Eso no pasará – se defendió Gamboa – Ramiro ha preparado un sistema en unos artefactos para que no nos capte el radar durante un tiempo.
- Una hora – informó Ramiro – tenéis una hora para hacerlo.
- Saldremos a las 400 – os quiero a todos listos en cubierta – informó el capitán – Ulises, Gamboa, Palomares y yo iremos al submarino – Ricardo les miró – los demás se quedan a vigilar y a cuidarnos las espaldas.

Media hora más tarde de la hora señalada, el capitán Montero y sus acompañantes se dejaron caer en las oscuras y profundas aguas del mar, buscando desesperadamente la manera de salvar a Julia. Los demás habían tomado sus lugares en cubierta para estar al pendiente de lo que pudiera pasar.

Sabían que era arriesgado y que más de uno podía morir, pero descartaron ese pensamiento, con la férrea voluntad de salvarla, Julia era para todos, una parte muy importante de esa familia que habían construido en este nuevo mundo.

Víctor meditaba lo sucedido con Julia, le preocupaba la decisión que habían tomado sus superiores, conocía a Julia y sabía que no diría más. No le quedaba más que cumplir las órdenes. Esas frías órdenes que el propio Philippe le había transmitido. No entendía, cómo ni siquiera él, que había tenido una relación tan cercana a la Doctora Wilson, había ido a verla.
Julia tenía razón, la Compañía no tenía sentimientos ni se tentaba el corazón para eliminar a quién ya no le servía.

Bajó las escaleras para dirigirse a su fatídica cita. Abrió la puerta y miró a Julia. Ella se encontraba atada por las manos a un gancho en la pared, con las piernas atadas sobre el suelo. Ella lo miró mientras él se acercaba. Víctor sacó entonces un cuchillo y se paró frente a ella.

- Así que ha llegado la hora ¿no? – inquirió Julia. Víctor no le respondió, se puso en cuclillas y con el filo de la pieza cortante que llevaba en la mano, rasgo las cuerdas que aprisionaban las piernas de Julia.
- Guarda silencio – le dijo entonces, Víctor la descolgó del gancho y cortó también las ligaduras de sus manos. Después miró a Julia detenidamente mientras apretaba la mandíbula – Voy a sacarte de aquí – añadió. – seguramente acabaré mal por lo que voy a hacer, pero te mereces seguir tu sueño.

Julia puso su mirada en los ojos de él, había un dejo amistoso en ellos y la doctora sonrió. Por un momento respiró tranquila, aunque sabía que no era fácil salir de allí. Víctor la guió por largos e interminables pasillos hasta una escotilla. Faltaban apenas unos minutos para las 500.

-En un momento el submarino ascenderá, y tú podrás salir y marcharte, colócate el traje – le dijo señalando la ropa de submarinista. Julia se lo puso.
- ¿Cómo has hecho para que el submarino suba? – preguntó Julia.
- Todos los días el submarino va a la superficie a unas horas determinadas, así que aprovecharemos eso para que te vayas.

Julia ser acercó e él, y en un impulso lo abrazó, Víctor sorprendido9, la abrazó también. En ese momento el submarino comenzó su ascenso. Víctor comenzó abrir la puerta escotilla. Justo en ese instante cuando el submarino había emergido a la superficie, Ricardo Montero y los hombres que iban con él, llegaron hasta una pequeña entrada que Gamboa les había señalado, intentaron abrirla sin éxito.

Un hombre salió del interior del submarino por otra puerta que se cerró tras él, encendió un cigarrillo mientras clavaba su mirada en el horizonte. De pronto un seco golpe llenó de oscuridad su conciencia. Gamboa le había propinado un contundente golpe en la cabeza dejándolo inconsciente.

- Tenemos que entrar o el tiempo se acaba – les dijo los demás.

La pequeña puerta por la que habían intentado acceder antes se abrió de pronto, poniéndolos en alerta. Justo cuando Ricardo iba a golpear a la persona que salía a través de ella, un grito se escuchó y dejó paralizada el puño del capitán.

- ¡Ricardo no! – la doctora se abrazó al capitán para evitar que este golpeara a Víctor.
Víctor les miró y sonrió.
- Tenías razón doctora – comentó mirándola – tu familia está aquí para rescatarte. Julia devolvió la sonrisa. – Marcharos.
- Te hemos dejado un regalito – dijo Gamboa señalando el cuerpo inerte de Philippe. Víctor lo miró y sonrió de nuevo.
- Ven con nosotros – pidió Julia – te matarán si te quedas.
- No te preocupes – le dijo con voz tranquilizadora – me las apañaré. Estaremos en contacto – añadió mirando a Ricardo. – Iros ya.

Los hombres vestidos de submarinistas, se tiraron al agua justo cuando una sonora alarma comenzó a emitir un frenético ruido de advertencia.

martes, 28 de febrero de 2012

Rol, parte XCVIII (por Miriam)

Después de haber recopilado toda la información que creía menester, Ricardo al fin se había decidido a realizar el ultimo paso de su plan de rescate, hablar con la única persona que podría proporcionarle a ciencia cierta una pista sobre el paradero de su amada, lo que el capitán desconocía, es que lejos de las suposiciones iniciales de Julián, Julia no era tratada como una reina ni mucho menos, en los barrotes invisibles de su celda de cristal, estaba recibiendo el cobro que tenía desafiar al poder.

-Aunque confiar en usted sea lo último que deseo, la vida de la mujer que ambos amamos esta en sus manos, así que le ruego, que me ayude a devolverla de nuevo al lugar al que pertenece, este barco.-A pesar de las diversas situaciones en las que se habían visto envueltos, nunca jamás había visto al capitán en este estado, y quizás a pesar de su coraza y el odio que le profería no pudo evitar comenzar a comprender el porque Julia, lo había elegido precisamente a él.-

-Capitán Montero, esto es todo lo que necesita.-Exclamó el hombre sorprendido de sus propios actos al entregarle una hoja con los datos que necesitaba, y ambos sabían, que para los dos hombres que ocupaban esa sala, significaban lo mismo, la vida.-

-Gracias Gamboa.-

Pero quizás aquel acto no fuera suficiente, y es que a pesar que el amor lo puede todo, a veces la maldad puede destruir aquello que este ha creado. Y aunque Julia sabía que en el fondo el hombre que ocupaba su corazón la salvaría, no pudo evitar que la duda surgiese en ella, amenazándola con arrancarle el corazón, ante el nuevo impulso eléctrico que recibió. Su mente se hallaba en la tortura que estaba sufriendo, su corazón con su verdadero dueño, Ricardo Montero.

lunes, 27 de febrero de 2012

Rol, parte XCVII (por Nago)

Mientras en el Estrella Polar

Tienes toda la razón Julián, lo sé –dijo Ricardo de pronto, apesadumbrado

Pero este sentimiento es más fuerte que yo, que mi férrea voluntad de capitán que debe sobreponerse a todo para mantener a salvo a su tripulación, no puedo controlarlo-continuaba diciendo en voz alta mientras miraba a Julián que en ese momento, y conociendo la responsabilidad de su amigo, comprobó la magnitud de sus sentimientos hacia Julia, y recordando lo mucho que había sufrido con la marcha de Marisa, comprendió que no podría superar la falta de Julia.

Desafortunadamente los dos amigos ignoraban lo que estaba a punto de ocurrir no muy lejos de allí.

Submarino del Proyecto Alejandría

Estás seguro que yo resulto innecesaria-dijo Julia, mirando desafiante a Víctor con todo el aplomo que pudo reunir y sin cambiar un ápice el odio y la repulsión que sus ojos desprendían.

En ese momento Víctor se sintió descolocado, no se esperaba en absoluto dicha reacción de Julia y menos cuando tenía una pistola en la sien.

Sí, por supuesto, hace mucho tiempo que resultas innecesaria, no sé cómo sigues viva todavía, supongo que gracias a tus artes enloqueciendo a los hombres adecuados en el momento preciso- le contestó Víctor, haciendo patente su autoridad y sin quitar en ningún momento la pistola de su sien.

Eso crees?- Contestó Julia

Pues permíteme que antes de cumplir con tu misión, te diga que te equivocas en ambas cosas-prosiguió Julia

La primera, si cumples con el encargo, lo descubriréis más pronto de lo que puedas imaginar y la segunda, para que entendieras lo que significa y proporciona un sentimiento tan maravilloso que cambia la vida de quien lo disfruta, y que es responsable de que alguien sea capaz de cometer los actos más atrevidos por defenderlo, sería necesario que tuvieras sentimientos y un corazón que no esté endurecido como una piedra, pero no es este caso así que mejor ignorarlo- le contestó Julia, mientras observaba el desconcierto patente en el rostro de él.

Conocía las órdenes, éstas eran claras y concisas, pero sabía también por anteriores ocasiones que Julia no decía las cosas en vano, y a pesar de que considerarle carente de sentimientos, le hizo mella, no era eso lo que más le preocupaba de sus palabras, así que decidió retirar la pistola y volver a encerrarla mientras se ponía en contacto con sus superiores.

De vuelta en el Estrella Polar 

Está bien Ricardo, cuenta conmigo para lo que necesites-dijo Julián con convencimiento y dándole un abrazo para transmitirle toda su fuerza y consuelo.

Tras ello, ambos entraron en el puente de mando, necesitaban recopilar toda la posible información que pudiesen recordar sobre las personas a quiénes se iban a enfrentar, e idear un plan que consiguiese disminuir en algo el riesgo de la suicida operación de rescate.

Mientras pensaban e ideaban todo ello, entraron en la estancia Ulises y Burbuja para poder ayudar en lo que fuera posible.

Con un cruce de miradas, el Capitán y Burbuja se entendieron.

Ulises, por favor, encárgate de mantener a salvo el Estrella y cuida bien de nuestras chicas-le dijo el Capitán mientras le guiñaba un ojo y le sonreía para infundirle unos ánimos que él hacía mucho que no tenía.

Una vez salió Ulises de allí, Ricardo habló con Julián para ponerle en antecedentes e intentar disminuir el posible shock que podía producirle el comprobar que Burbuja era en realidad Roberto.

Después de ello, Roberto les explicó todo lo que recordaba y conocía sobre ellos y les hizo darse cuenta de que al esconderse en un submarino, tendrían que conseguir de alguna forma, que salieran a la superficie, de otro modo no tendrían a penas posibilidades.

Es importante que nadie más conozca que no soy Burbuja, y menos aún Gamboa-dijo Roberto mirando fijamente a ambos mientras éstos movían la cabeza en signo de aceptación.

Al cabo de un rato ya tenían todos los cabos atados.

Conseguiremos rescatar a Julia- decían Julián y Roberto a Ricardo con seguridad y pensando en que se lo debían por lo mucho que él había hecho por ellos.

En el Submarino del Proyecto Alejandría

Espero que funcione y ganar tiempo para poder salvar mi vida sin condenar la suya, merezco pasar por todo estopor estar involucrada en toda esta catástrofe, aun habiendo sido inconscientemente-se decía Julia mientras recordaba sin parar sus mejores noches junto a Ricardo y cómo se había enamorado poco a poco de él sin darse cuenta.

Vivir sin él sería una tortura, y más si su muerte o la de su familia llega a recaer sobre mi conciencia-pensaba mientras empezaba a recordar nuevamente el tacto de su piel, el sabor de sus labios y la forma tan torpe de expresarse cuando se acercaba a él y conseguía volverlo loco, sólo pensar en no volver a sentirlo le hacía estremecer.

En otra habitación del Submarino

Has cumplido con tu misión, Víctor?-preguntaba una voz maliciosa y ronca

No Señor, aún no , verá, comenzó a desafiarme diciendo que si realmente la considerábamos innecesaria nos equivocábamos y por experiencias anteriores, ya sabemos que Julia no amenaza en vano-Intentaba exculparse Víctor, mientras seguía exponiendo sus pensamientos para no haber cumplido con su misión.

Veremos realmente si es innecesaria o no, lo comprobaremos-dijo la voz, mientras reía maliciosamente y Víctor aprovechaba para recuperar un poco la respiración.

domingo, 26 de febrero de 2012

Rol, parte XCVI (por Leti)

Llevaba horas levantado, organizando y ayudando a ponerlo todo en orden. Después de lo que había pasado, los ánimos de la tripulación no estaban muy altos y sus jefes estaban más impacientes que nunca. Él solo recibía órdenes y, como buen militar, siempre las cumplía aunque en ocasiones le hubiera gustado revelarse contra ellos. Sabía que no podría ganar. 

Después del accidente del acelerador de partículas había perdido a toda su familia y lo único que le quedaba era su trabajo y sus compañeros. Aquellos que en cualquier momento que se descuidase, le clavarían un puñal por la espalda. Él era experto en las comunicaciones del submarino y también se encargaba de “las otras misiones” que le encomendaban. 

La situación se había vuelto muy tensa estas últimas semanas, desde el secuestro de Salomé, simplemente para conseguir tener a los del Estrella Polar a su completa disposición. Más tarde fue la pequeña Valeria la secuestrada y, por mucho que a él no le hiciese gracia su padre, la niña no se merecía aquello. Después de lo ocurrido, habían conseguido el mejor rehén que podrían soñar: Julia. Ella tenía todas las claves para encontrar aquella isla. Sus jefes (y también él) tenían la certeza de que le conseguirían sonsacar esa información tan valiosa. 

Víctor siguió caminando sumido en sus pensamientos por el largo pasillo hasta que llegó a la sala de armamento.

-Aquí tienes- dijo un suboficial a la vez que le tendía una Colt del calibre 45.

Víctor la tomó y comprobó el cargador. Cuando salió de la habitación paró durante unos segundos y esbozó una media sonrisa de tristeza. En ocasiones como esta, aborrecía su trabajo y las órdenes, sobre todo eso.

Acto seguido continuó su marcha hacia la sala de interrogatorios.

Mientras tanto, en el Estrella Polar…

Hacía apenas un día desde que Julia no estaba con ellos. La tripulación parecía mucho más calmada, pero solo eran apariencias. Sabían lo mal que lo estaba pasando el capitán y no querían meter más leña al fuego.

La enfermería estaba a rebosar, la más grave era Estela que, tras el disparo en su pierna derecha, Salomé había sido la encargada de sacarle la bala y de curarla. Por ahora, estaba fuera de peligro.

-Ricardo, leches, tranquilízate ya hombre- vociferó Julián a su amigo cogiéndole del brazo derecho y obligándole a retroceder.

-Tenemos que ir a rescatarla Julián, yo no puedo…. Tengo que ir a salvarla- Ricardo tenía los ojos vidriosos por la rabia y emoción que sentía al no poder, al sentirse tan impotente tras la marcha de Julia.- ¡Dime una cosa Julián! ¿Cómo estabas tú tras el secuestro de Salomé, eh? ¿Cómo estabas?

-Ricardo- contestó su amigo con una serenidad extraña en él- tienes que tener la mente fría. Toda la tripulación depende de ti- De la Cuadra le pasó una mano por los hombros y le dio unas palmaditas en la espalda, para animarlo- Piénsalo, Ricardo. Se han llevado a Julia, sí. Pero es la persona más valiosa para ellos joder, ¡seguro que la tratan mejor que a una reina!

-No me fío de ellos, me da igual lo que digan, lo que pidan o lo que quieran de ella. Quiero a Julia de vuelta- le propinó un pequeño empujón a Julián y consiguió separase de él. Así Ricardo pudo continuar preparando la zodiac.

Julián lo miró con desdén y movió ligeramente la cabeza negando a ambos lados. Ricardo tenía que hacer algo para mantenerse ocupado y no pensar. Ellos no tenían ni la más remota idea de dónde podían tener a Julia presa. Ricardo tenía que ir aceptando que la habían perdido a no ser que se dignasen a llamar para hacer una negociación. Cosa que De la Cuadra dudaba.

De vuelta al submarino del Proyecto Alejandría

Víctor observaba a través del espejo, como Julia se negaba a responder a las preguntas que su compañero, le hacía. Julia tenía los ojos vidriosos pero, a pesar de todo, se mantenía firme y se negaba a responder.

Sus órdenes eran bien claras, acabar con ella si ésta seguía negándose a cooperar. Víctor suspiró, y miró la Colt que tenía entre las manos. Un buen soldado siempre acataba las órdenes. Después no habría vuelta atrás. 

Guardó la pistola y la sujetó en su cinturón, a su espalda. Esperó durante unos momentos a que su compañero saliese de la sala de interrogatorios y, cuando lo hizo, entro él. La expresión de Julia permanecía impasible salvo su mirada, que desprendía un profundo odio y repulsión hacia él.

-Deberías haber cooperado con nosotros… Mucho mejor te habrían ido las cosas.

-No pienso ayudaros en nada. ¡No sé donde está la isla y, aunque lo supiese, jamás os lo diría!

-Una lástima que resultes tan poco convincente. ¿Sabes lo que le pasa a la gente que no coopera, verdad? Creo que ya estuviste en una experiencia parecida antes de todo esto- Víctor entrecerró los ojos. Había leído su historial y sabía que tiempo atrás Julia se había negado a continuar en el proyecto y, por lo tanto, estuvo a punto de ser eliminada.

Se alejó poco a poco de la mesa y cruzó la distancia que lo separaba de Julia hasta situarse a su izquierda, un poco detrás de ella. Ella apenas se movió ante su cambio de posición.

-¿Qué me vas a hacer?- le extrañaba la actitud del otro, que por lo general el que la había interrogado se había limitado a hacerle preguntas no a permanecer callado.

-Lo que hacemos con todos los que nos resultan… innecesarios- Víctor se aproximó a ella, sacó la pistola, se la colocó en la sien a Julia y…

viernes, 10 de febrero de 2012

Rol, parte XCV (por Silvia)

Blanco, el techo era blanco con puntitos blancos mas pequeños en total sumaban 1254 por baldosa, por un momento el silencio sepulcral y la claridad del lugar le recordó a esa casita retirada de toda civilización en mitad de un valle en el norte de suiza qye había alquilado aquella vez... si, allí si que podía respirarse la tranquilidad, el sosiego no se oía nada ni a los pajarillos cantar porque del frío habían emigrado pero ahora..no hacía frío, ese blanco no era del techo de su habitación y no estaba de vacaciones huyendo de todo en especial del trabajo que se resumía en Phillipe...

Levemente se incorporó y se fijó detenidamente en las paredes acolchadas que la rodeaban, definitivamente era una habitación demasiado austera y excesivamente limpia y pura, si creyera en Dios pensaría que estaba en el reino de los cielos, de blanco con un vestido solo blanco se sentó sobre la modesta cama con la colcha color blanco y pensó, a fin y al cabo no era tan malo estar encerrada en esa carcel la mitad de los presos de toda la historia de la humanidad la envidiarían pero ella preferiría la mas malolienta y sanguinaria cárcel si a cambio no volvía a ver a nadie de ese dichoso Proyecto Alejandría.

24 horas antes....

Tres lanchas con cuatro hombres cada una, disparaban sin apuntar a ningún blanco, al Estrella Polar que se cubría como podía, los cristales rotos de los ojos de buey permitían la entrada de las balas que rompían contra el suelo a la vista de la mitad de la tripulación que permanecía escondida, solo unos cuantos valientes o muy cobardes respondían al ataque liderados por Gamboa. De repente salió al terreno de fuego una mujer con una bandera blanca haciendo oídos sordos a lo que el hombre de su lado le decía y soltándose la muñeca por la que la agarraba fuertemente salió a cubierta, significaba el fin de ese absurdo juego.

-¡ALTO EL FUEGO! ¡NOS RENDIMOS! Quiero negociar...

-NOOOOOOOOOOOO - se oyó desde detrás.

-Debo hacerlo, esto tiene que parar ¡YA!

-¡Teníamos un plan! Todos estabamos de acuerdo en que era arriesgado pero..

-¿Quién te crees que eres Ricardo? ¿El coronel de cuatro niñatos liderados por un teniente de pacotilla que acaba de cambiarse de bando y dudas acaso si es de fiar? ¡Esto no es un juego joder! No pienso permitir que muera nadie más, ¿sabes por qué seguimos vivos?, quitando el disparo en la pierna de Estela y el que le rozó el brazo derecho a Piti, ¿sabes por qué? ¡Por que les ha dado la puta gana! Han perdido dos hombres, cortesía de Ernesto, pero les da igual, si hubiesen querido amasacrarnos como a perros entonces ahora ya... somos los últimos habitantes del planeta, al menos decentes e inocentemente colocados por azar aqui... deja que siga siendo así, que quieren encontrar tierra antes ¡pues muy bien! no la necesitamos ¡si tenemos este barcoy estamos unidos, no la necesitamos! Pero no voy a dejar que esto siga ni un segundo más, tu hija está ha salvo, Salomé está a salvo, solo me quieren a mi y tienen sus motivos, si está es la justicia de este nuevo mundo la acepto. Ahora debo responder a ella, firme unas clausuras y me las he saltado todas porque me he enamorado, no soy una mas Ricardo, estoy con ellos, desde el principio aunque me arrepienta de ello el resto de mi vida.

-¿Entonces firmamos la paz? - se escucho detrás de una ametralladora a Victor.

-No hay anda que firmar, ya me tenéis a mi, la niña y Salomé no os sirven de nada, la tripulación del Estrella se compromete además a no interceder en vuestros planes.

-Ummm interesante... ¿pero por qué debería ahora...? Has sido mala, muy mala Julia y...

-No te preocupes, seré muy buena a partir de ahora.

-Lo sé, más te vale... está bien, acepto el intercambio no sois mas que una panda mequetrefes... Y tú - dirigiéndose a Gamboa - ¿de qué lado estás?

-De los ganadores - contestó sin dejar de apuntar con su calibre del 9.

-Eso quería escuchar, ¡bienvenido de nuevo! - dijo víctor sonriente.

-No, te equivocas, los ganadores son ellos porque aunque pierdan esta batalla seguirán unidos para haceros la guerra.

sábado, 21 de enero de 2012

Fotos de Irene Montalà en la Revista EstarVITAL





Rol, parte XCIV (por Noemí)

-¿Que quieres?- respondió con tono tanjante Julia
-Tranquila.. ya te dije que te quería a ti- pronunció desde el otro lado de la linea una voz varonil.
-Vale, trato hecho, pero la niña primero.. yo no pienso subirme en una balsa y que después de una hora la entregueis.. o las dos a la vez.. o ..- Julia no supo como continuar. Solo espero que hubiera sido lo suficiente dura con ''él'' para que cediera un poco.
La voz quedó unos segundos sin emitir sonido, hasta que al fin respondió.
-Está bien.. pero será las dos a la vez, dentro de media hora, y más te vale cumplir las normas, si no ya sabes lo que pasara, ¿no Julia?
-Si..-aceptó apretando el teléfono y contiendo toda su rabia.

Ricardo apareció por el marco de la puerta, sin hacer ruido y observó a Julia, sin esta darse cuenta.
-No sabes las ganas que tengo de volver a verte..-añadio la voz varonil
Julia pensó un instante la respuesta.
-¿Porque a mi ? Si sabes de sobra que soy una pieza esencial en el Estrella.. y que si no estuviera aqui.. bueno ya sabes lo que pasaria.. quien se va a quedar ¿Gamboa solo?..-preguntó Julia, temiendose la respuesta.
-Julia.. las cosas han cambiado.. y mucho, y lo sabes.. y supongo que serás lo suficientemente inteligente para saber lo que te va a pasar aqui ¿no?.
El tono de la voz habia cambiado.
-Sí- afirmó la doctora.
-Media hora..- la linea del telefono volvio a cortarse.
Julia se echó en la cama, sin percatarse de la presencia de Ricardo. Puso las manos en su rostro y resopló. No estaba nada convenciada del plan de Gamboa, y menos aun, de que se cumpliera, tal y como lo habia explicado.
-¿Quien era?
La grave voz de Ricardo sobresaltó a Julia, lo que hizo que se diera desafortunadamente con el estante de encima de la cama. Ricardo no pudo evitar reirse.
-¿Le hace gracia capitán?- dijo Julia algo divertida con una mano en la zona golpeada.
-N..n..n..NOOOOO!!- Ricardo solto una enorme carcajada. Sabía que era la única persona que, hasta en los momentos duros como este, podría lograr sacarle semejante sonrisa.
Por lo menos Julia, le habia hecho olvidar la pregunta a Ricardo.
-Pues a ver ahora.. como os las ingeniais sin la doctora del Estrella.-pronunció la seductora voz de Julia incorporandose de la cama, y avanzando un paso hacia Ricardo.
-Encontraremos otra solución, para algo soy el -señalo su gorra- ca-pi-tán.
-Ah.. pues vaya capitán, ¿usted no tendría que estar en cubierta?.- avanzó un paso más.
-Si.. pero venia a por..- ricardo se quedo pensando- ¿armas?..
-Ah... ya..- respondio la doctora con su tono particular de humor.
Ricardo dirigió sus labios hacia los de ella. Si algo salia mal, sería la última vez que los juntara, pero para su sorpresa, ella los apartó.
-Tss !! , yo no soy ningún arma, vamos para cubierta, dentro de media hora vienen, hay que estar bien preparados- pronunció Julia volviendo al mundo real y cambiando el tono de voz.
-Vale..-respondio ricardo como un niño pequeño cuando su mama le manda a comprar.
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19:20
Quedaban tan solo diez minutos, para que hicieran su aparición Valeria y quien le acompañara en la balsa. Los chicos estaban en cubierta preparados para la emboscada. Primero, hablaria el capitán junto con Julia, para intentar convencerlos de que subieran a Valeria. Lo segundo, si subian a valeria primero, Julia y ella se meterian corriendo y quedarian en cubierta los chavales e intentarian que las lanchas y los hombres del Proyecto no subieran al barco y se fueran. Si no accedian a subir a Valeria, Ricardo y Julia descenderian a la vez, y cogerian a Valeria y la subirian, después, ellos dos tenian que correr el riesgo, ahi abajo, por eso llevaban los únicos chalecos anti-balas que habia a bordo.
-Marineros, por favor, pensar con la cabeza, y si hiciera falta disparar, no dispareis a lo loco, recordad, vuestra salud es lo importante - dijo el capitán abrochandole a Julia el chaleco.
Los chicos se pusieron ya en sus posiciones.
-Julia - el capitán cogió delicadamente su mano y le miró intensamente a los ojos- todo va a salir bien..¿verdad?- Ricardo con esa pregunta le mostró su lado más sensible.
-Si.. cariño. Ambos se fundieron en un largo e intenso abrazo al que pusieron fin con un interminable y caluroso beso.
De La Cuadra, como de costumbre, interrumpió.
-Ricardo.. hay un par de puntos en el radar.. están a 2 o 3 millas, han aparecido de la nada.. he estado mirando fijamente, no sé como leches lo habran hecho.. pero se acercan..- pronunció el primer oficial nervioso.
-Julian, metete y no salgas pase lo que pase, cuida de Valeria y de Julia, mientras yo.. este aquí fuera ¿vale?- los ojos azules del capitán volvieron a expulsar un par de lagrimones, mientras abrazaba a su mejor amigo.
-A la orden capitán - dijo Julian acompañandole con el típico gesto.
Ya era la hora. Nada debia de fallar. Gamboa estaba en la proa del Barco, mirando al horizonte, con una medio sonrisa. Presentía que algo iba a pasar.
Julia y Ricardo se terminaron de revisar los chalecos y se adelantaron hasta la barandilla.
-Esto de ponerte en peligro.. no me hace ni pizca de gracia..podriamos haber hecho otra cosa..
-No pienses en eso.. ahora concéntrate, lo hecho, hecho está.
-gshghs, Ricardo esto es muy raro, vuelan sobre el mar, están a menos de 900 metros.. suerte amigo gsrhgs-
Estas fueron las últimas palabras que sonaron en el Estrella, antes de que Julia y Ricardo, observaran las siluetas de varias lanchas en direccion al Estrella Polar.

Rol, parte XCIII (por Marta)

12:45
Los tripulantes empezaban a entrar al puente de mando.
Julia miró a Ricardo, ella mejor que nadie sabía lo que estaba pansando en esos momentos por su mente. Le apretó la mano cariñosamente. Él la miró y le sonrió agradecido.
Al otro lado del puente de mando, Gamboa los observaba con mirada burlona. Julia desvió su atención hasta él, seria.
Cuando llegó el resto de la tripulación, Gamboa explicó el gran plan…

15:30
-¡UNO! Según Sun Tzu el arte de la guerra se basa en el engaño… ¡DOS!… en no fiarse del adversario… ¡TRES!... ¡en no dejar pasar una oportunidad!
Gamboa estaba, bajo la atenta mirada del capitán, enseñando a los alumnos cómo luchar, cómo defenderse, cómo plantarlos cara, preparándolos contra lo que estaba por llegar.
Aunque le costaba aceptarlo, sabía que Julia tenía razón, ellos ya no eran nada para el Proyecto.

15:45
Ricardo de dirigía a la enfermería. Julia estaba preparando algunas cosas por si había heridos.
Si no fuera por Julia, no estaría así, sabiendo que a su hija la tenían secuestrada esos cabrones. Ella lo mantenía en pie, era su razón para sonreír cada mañana, para no derrumbarse, para ser el capitán y no tirar la toalla, para mantener con vida a la tripulación, para encontrar tierra, para poder seguir viviendo. Y para ello la protegería con su vida si fuese necesario.
Llamó antes de entrar.
-Adelante-respondió la voz de la doctora desde dentro.
El capitán entró, cerrando la puerta tras de sí. Julia se dio la vuelta y le sonrió al ver que era él. Se acercó hasta quedar enfrente suyo, mirándolo a los ojos.
-Tranquilo-susurró alzando su mano y acariciándole la cara para calmarlo.
Ricardo suspiró y la abrazó, escondiendo su cara entre el pelo de Julia.
-Gracias-dijo él.
Julia se separó lo suficiente para poder juntar sus labios con los de la persona más importante para ella, autoconvenciéndose de que todo lo que estaban haciéndose era lo correcto.
-Ghhgrghr… Ricardo gerhgegr-la voz del primer oficial se escuchó a través del walkie talkie-Te necesito en cubierta.
Ricardo y Julia se separaron, el capitán cogió el walkie y respondió y besó a Julia antes de irse.

19:00
Ricardo miró a Julián, buscando apoyo. El segundo oficial le dio un apretón en el hombro y asintió. Desviaron la vista a través de las ventanas del puente de mando que daban a cubierta, donde ya todos los chavales estaban preparados para lo que pasara.
El capitán salió con paso decidido. Toda la cubierta estaba rodeada de tablas de madera y de otras cosas que habían encontrado, para protegerse de los disparos de los del Proyecto. Cada pocos metros dejaban un hueco vacío para poder defenderse.
Ricardo observó agradecido el entusiasmo que ponían todos los tripulantes en ganar esta batalla y rescatar a la pequeña Valeria y a Burbuja. Eran como una gran familia.
El teléfono de larga distancia empezó a sonar...